
Curiosa, intensa e inquieta, Susana Hidalgo se mueve con libertad entre la actuación, la escritura y la fotografía, explorando lenguajes distintos que le permiten habitar el arte desde múltiples ángulos. Para ella, cada experiencia, vínculo o paisaje puede convertirse en relato, y esa necesidad de contar es lo que la impulsa a nunca detenerse.
En el último tiempo, su ritmo creativo ha sido vertiginoso. Cerró un ciclo televisivo que la conectó de nuevo con las teleseries, regresó al teatro en julio con Orinoco y en agosto sorprendió en la gran pantalla con La Ola, la nueva película musical de Sebastián Lelio. Pero Susana no se define solo por los proyectos en los que participa, sino por la manera en que los vive: con entrega, con búsqueda, con la certeza de que cada personaje y cada escenario son parte de una conversación más amplia con el arte y con la vida.
Actriz, escritora y fotógrafa, se resiste a los límites y rehúye de las etiquetas. “No solo soy actriz”, dice, y esa afirmación es el motor que atraviesa todo su trabajo. Desde una cámara que observa en silencio, hasta un cuaderno que guarda palabras, o un escenario donde la voz y el cuerpo se exponen, Hidalgo entiende la creación como un estado permanente de movimiento.
En esta entrevista habla con honestidad sobre lo que significa interpretar personajes con historia, sobre el cruce entre teatro y cine en su carrera, sobre la moda como un lenguaje propio y sobre esa inspiración íntima —a veces cotidiana, a veces dolorosa— que la empuja a seguir creando.

Fotos: @javieyzaguirre
Maquillaje y pelo: @franklinathos
Asistente de maquillaje: @javivimisle
Styling: @elrodrifarias
Asistencia de foto: @camoarentsen @sam.sirio @morasfreedom
Agradecimientos: Estudio Fe @estudiofe

Hace algunos meses se emitió el final de la teleserie ‘Nuevo Amores de Mercado’. Para Susana Hidalgo, volver a la televisión después de un tiempo fue un reencuentro con un formato que siempre le ha dado alegrías. “Siempre es un agrado volver a hacer teleseries”, cuenta. “Hace tiempo que no participaba y las posibilidades laborales están bastante duras para los actores en general. Por eso me siento afortunada y orgullosa de mi trabajo. Disfruté mucho este proyecto”.
-Antonia es un personaje con historia: Catalina Guerra lo interpretó en la versión original y llegó a decir que fue el peor de su carrera. ¿Tú le guardas más cariño?
Adoro a la Cata, la encuentro tremenda actriz. No vi Amores de Mercado en su versión original y decidí no revisar el material antes de interpretarla. Creo que es válido tomar un personaje ya existente y abordarlo desde otro lugar: otro cuerpo, otra voz, considerando que han pasado 24 años desde el estreno. Personalmente, le tengo cariño a Antonia; la pasé muy bien con ella.
-Además… ¿Te persiguen las Antonias, no? Ya llevas dos. ¿Casualidad o algo te une a ese nombre?
Pensé lo mismo cuando me entregaron el personaje y parece que fue pura casualidad.
El regreso al teatro también formó parte de su año. En julio se subió al escenario con Orinoco, una obra distópica, escrita por Iván Fernández, que aborda la crisis ambiental y nos invita a imaginar el mundo después de una gran catástrofe. Su personaje, Kanishi, era portadora de esperanza y protectora del agua. Su llegada al búnker donde viven Olmos y Roger desató un conflicto existencial y de supervivencia: los tres tenían que encontrar Orinoco, una fuente de agua dulce, y solo Kanishi conocía el mapa hacia ese lugar. “Disfruté cada ensayo y cada función; fue una experiencia maravillosa trabajar con todo el equipo”, explica Susana.

Por estos días la vemos en La Ola, de Sebastián Lelio, una experiencia que Susana describe como única. “Fue una tremenda experiencia, porque es primera vez que participo de una película musical, donde también vi cómo un equipo completo se adaptaba a este lenguaje y eso para mí fue muy bonito. Es bien impactante ver a tanta gente reunida preparándose para poder sacar la voz y poner el cuerpo a disposición de una historia, pero esta vez coreografiada y con canciones. Admiro mucho la labor de cada una de las personas que lograron armar este engranaje. No es fácil hacer cine”. Aunque es su primera película musical, Susana ya había trabajado en algunos musicales de teatro. “Me divierten, y qué mejor que tu trabajo también te entregue diversión. Mi favorita fue Las Madonas, dirigida por los Contadores Auditores”.
Más allá de la actuación, Susana explora la escritura y la fotografía como formas de expresión complementarias. “Son formas de expresión; no siento que uno me dé más que el otro, de hecho pienso que son complementos. Es un trocito de lo que soy y de cómo me gusta vivir. No solo soy actriz. Eso me encanta y quiero empezar a explorar sin temor a equivocarme. Por ahora trabajo en un proyecto de escritura que me tiene muy contenta con el proceso”.
–Hace un tiempo realizaste una exposición fotográfica. Mostrar tu trabajo en una sala es un gran paso, ¿qué te motivó a llevar tu arte al público?
¡Sí! Comparto lo que hago porque no me da miedo expresarme y no quiero sentir que no puedo expresar amor en imágenes, letras, voz… en fin. Sería algo terrible el solo hecho de pensarlo. Y sí, me encantaría poder exponer nuevamente y sentir que eso que muestras no es solo para ti, porque a alguien más le puede hacer sentido, o tal vez no. Por ahora no hay nada concreto para exponer, pero sigo con mi camarita amiga.
-A propósito de esta producción ¿Prefieres estar detrás del lente o frente a él?
Depende mucho del momento. Amo jugar y en eso a veces uno puede crear un personaje frente a la cámara, otras veces solo estar y ahí se develan muchas cosas. Depende mucho del contexto de las fotos. En este caso nos juntamos a improvisar, a jugar. Javi Eyzaguirre es una fotógrafa increíble; le tengo cariño y confianza, me puedo sentir libre. Lo mismo con Franklin, Javi y Rodrigo, que también se sumaron a este juego. Cada uno llegó con material, sus herramientas, y simplemente nos pusimos a armar un mundo con lo que teníamos. De ahí salieron estas fotos, que disfruté mucho. Ahora, también estar detrás de la cámara es algo que realmente amo. Hay algo íntimo en observar sin ser vista. Algo silencioso, profundo, que me gusta habitar.

La inspiración de Susana viene de la vida misma: la familia, los amigos, los paisajes, los vínculos, las pérdidas, el amor y las preguntas que no tienen respuesta. “Cada lugar tiene algo que me hace pensar en contar una historia. Son emociones que aparecen y a veces se expresan con la fotografía o en el escenario, escribiendo. No sé en qué formato va a salir; solo sé que necesito contar”.
–¿Y cómo es tu relación con la moda? ¿La ves como una herramienta para contar, para protegerse o como una piel más de cada personaje?
Puede ser muchas cosas. A veces una herramienta para contar cómo te sientes, cómo quieres que te vean o para ocultarte. Puede ser una manera de habitar el mundo, de protección cuando hace frío o del calor, una piel nueva, un disfraz o una armadura, ajajaj. Creo que la moda también puede ser una forma de narrar.
–¿Qué más se viene para ti este año?
No lo sé por el momento. Espero que como actriz se vengan más cosas y, creando, de todas maneras.






















