Barbara RoseArtt, ilustradora: “Mi arte te seduce y luego te jode con un mensaje”

Barbara RoseArtt, ilustradora: “Mi arte te seduce y luego te jode con un mensaje”

Tonta, infantil, hueca, comunista, fascista; estos son algunos de los adjetivos que ha recibido la ilustradora Barbara RoseArtt (@barbararoseartt), en su cuenta de Instagram. Todo debido a sus diseños de aparente inocencia, los que contienen mensajes satíricos, de autoayuda o que cuestionan las acciones de sus receptores. Una invitación a cambiar el mundo a través de la ternura o, como diría la cantante Selena Gomez, ‘Kill em with kindness’. Es un jueves de diciembre y Bárbara Garrido (Viña del Mar, , 1992), más conocida como Barbara RoseArtt, se conecta a través de Zoom desde su casa en el Cerro Concepción, Valparaíso. 

¿Estás lista?

Estoy algo nerviosa, es mi primera entrevista formal.

Tranquila, empecemos por lo básico, ¿desde cuándo dibujas?

Desde siempre, siempre fue lo que más me gustó, creo que tiene que ver con que fue por lo que se me reconoció desde chica, entonces me afirmé mucho del dibujo a lo largo de mi vida. Pero formalmente comencé a ilustrar desde la pandemia. Tenía mucho tiempo libre y estar en la casa me hacía sentir horrible, entonces el dibujo fue mi liberación y escape de los problemas.

¿Habías estudiado algo relacionado anteriormente?

He estudiado varias cosas. Estudié arquitectura, también diseño gráfico un tiempo. Siempre estoy haciendo cursos, de creación de personaje, de cerámica, serigrafía, cianotipia. Yo creo que esos cursos más pequeños han formado a la persona y artista que soy hoy, más que los estudios formales de universidad. 

Algo que me llamó la atención de tu arte es el , que es entre tierno y punk, a lo Avril Lavigne, ¿tiene un nombre? 

[Se ríe] Podría decirse que mi estilo es la ternura, pero no sé si eso estará catalogado dentro de algún gran estilo. Trabajo con todo lo subversivo que la ternura pueda llegar a ser.

¿Y en qué te inspiras para ello?

Mi inspiración nace de cuando mi mamá me llevaba a ver películas de Disney, como Blancanieves, Dumbo, Bambi. De ahí que comencé a tratar de dibujar cosas parecidas. Yo creo que si tu ves mis dibujos de primero básico a los que hago ahora, tienen mucha similitud, solo que ahora se han profesionalizado ciertos detalles, la línea, los colores, las combinaciones. También me inspiran los juguetes, tengo una colección muy grande de juguetes antiguos en mi casa [indica una repisa llena de juguetes vintage], la mayoría los he ido recolectando en ferias. Mi arte se refugia en todas esas cosas que son consideradas como tontas o superficiales. 

Toda tu paleta tiene una onda muy naïve

Sí, femenina incluso, ha sido todo un proceso el volver a aceptar ese lado. Cuando chica yo amaba a Barbie, tenía todo de ella, hasta que comencé a odiar todo lo rosado, porque era una carga esa feminidad, y además descubrí el emo como toda persona de los 2000s. De eso han pasado años, y ahora que me amigué con ese lado infantil y femenino, utilizo toda esa paleta que ha sido llamada históricamente ‘de mujer’. Con eso me he dado cuenta del peso que aún tiene la feminidad en el arte. Por ejemplo, una vez una persona me dijo que le daba asco mi arte porque era un vómito de puro rosado, lo más sorprendente es que en general ese tipo de mensajes provienen de mujeres, pésimo para el feminismo.  

¿Y los hombres cómo reaccionan?

Extrañamente, muy bien. He visto muchos hombres vistiendo mi trabajo, lo aprecian harto.

De hecho, yo tengo dos poleras tuyas que uso mucho, ¿por qué crees que resuena tanto tu trabajo con el público masculino? 

Amo. Creo que tiene que ver con que tiene ese balance entre tener el mensaje bien ‘al choque’ y esa ternura que les recuerda cuando eran chicos, antes de que les cagara la mente el patriarcado, no sé.

¿Cómo se te ocurrió poner mensajes en tus ilustraciones?

Eso nació desde el querer concientizar y llevar mensajes a la ciudad. Creo que la gente está muy nublada y se niega a ver cosas que están presentes. Entonces, pensé en juntar lo tierno, que es lo que venía haciendo, con mensajes potentes que pienso tienen una mayor repercusión que frases más suaves. La ternura llama la atención de las personas, que pasan por un muro, o por un afiche pegado en la calle, pero al acercarse terminan leyendo un mensaje más subversivo. Yo creo que eso logra un quiebre o genera algún sentimiento ya sea de incomodidad, rabia o risa. Mi arte seduce y luego te jode con un mensaje. 

¿Cómo eliges los mensajes?

Casi siempre nacen de conversaciones que tengo con amigues, de las cosas que escucho en la micro, la calle, y ahí voy adaptando las frases, pero son cosas que me llegan a través del cotidiano. Pueden ser bromas, frases de canciones o luchas personales que me hacen sentido.

Te voy a hacer la pregunta más trillada del mundo pero creo que en este caso es relevante, ¿el arte es político o se hace político?

Yo creo que el arte en sí es político, aún cuando no todes quieran llevarlo para ese lado o se hacen los tontos. Personalmente creo que el arte que queda en la persona, que cambia la historia, tiene un importante factor político, muestra un poco de lo que la sociedad piensa en ese momento. Yo cuando hago un dibujo y es solamente tierno no tiene la misma aceptación de la gente. Mientras que cuando le pongo una frase potente, ahí causa muchas más visualizaciones, interacciones y reacciones. 

Hace poco vi un Tiktok de una chilena que vivía en Corea del Sur donde contaba que extrañaba la relevancia que le damos los chilenos a la política, muy diferente a otros países.

Sí, somos intensos políticamente, pero me he dado cuenta con mis ilustraciones que este tipo de mensajes igual resuenan con personas de todo el mundo. Espero que con mi arte las personas logren sentir esa emoción de revolución percibible en muchas ciudades actualmente. La gente ya se aburrió de estar callada.

¿Sientes que ha habido un cambio con cómo reacciona la gente en Chile a tus dibujos más políticos desde el estallido social al día de hoy?

A pesar de que mucha gente se desanimó por los resultados del estallido, y cómo terminamos votando en contra de una constitución más facista que la que ya tenemos [se ríe], siento que aún queda esa chispa de revolución, y eso no solo puedo verlo con cómo interactúan con mis obras, sino que también en las calles. Si tu sales a caminar por la ciudad vas a ver mensajes por todos lados, porque aún cuando políticamente las cosas puedan parecer estancadas, la gente va a hablar igual.

En términos prácticos, ¿cuáles crees que son los pros y contras de utilizar mensajes críticos dentro de la ?

Que tu arte sea explícitamente crítico frente a un tema permite que expreses lo que quieras, y eso ya es un gran beneficio. Pero esa libertad puede venir con harto hate en redes sociales, con personas que comentan ‘¿qué estay diciendo?’, ‘¿qué cuestiones estás transmitiendo si tení una plataforma grande?’. Me llega especial odio con las publicaciones en contra de la explotación animal, el consumo de carne, ahí la gente me comenta ‘que siga la cadena alimenticia’, ‘las vacas son para comérselas’ o ‘querí comer puro pasto’. Ese tipo de comentarios son los que hacen que me de cuenta cómo el arte puede sacar a relucir las contradicciones del sistema capitalista, que ve a un animal, como la vaca, como un objeto de consumo mientras que ve a otros, como los perros, como seres que hay que cuidar. Y ya hay otras personas que encuentran mis obras diabólicas pero no voy a entrar ahí [se ríe]. La gente reacciona a los mensajes que siente cercanos a su vida, para bien o para mal.

¿Has podido ver si tus ilustraciones han tenido algún impacto en la vida de tu audiencia?

Sí, hay personas que se han acercado a decirme que mi trabajo les ha inspirado, que les ha ayudado en su día a día, ya sea para reírse o cuestionar. Por eso creo que he tenido un crecimiento orgánico, porque yo jamás he pagado por publicidad en redes sociales, la gente conecta realmente con la obra que está viendo y eso es algo que el dinero no puede comprar. La gente que está es porque quiere estar.

Actualmente colaboras con la marca de ropa Citrola, ¿cómo comenzaron a trabajar?

Citrola para mí es súper importante porque fueron las primeras personas que creyeron en lo que hacía. De hecho, ellos me contactaron antes de que yo llevara un año ilustrando, y me dijeron que les encantaba lo que yo hacía. Yo rescato mucho su gestión, en especial por apoyar a artistas chilenos.

¿Tienes límites respecto a los mensajes que pones en los estampados?

Ninguno, nunca me han puesto un pero o me han censurado.

Ahora también estás haciendo murales

Sí, llegué a pintar a la calle por mi pareja, quien viene del mundo del graffiti, y creo que es lo que más llena mi corazoncito. Es bacán estar pintando y que la gente se te acerque, te felicite, que encuentre que tu trabajo es un aporte para la ciudad. El muralismo es súper sincero porque todos los murales que uno ve en la calle los pintan artistas con su tiempo, su plata, raramente es remunerado. Es un regalo honesto para la sociedad.

¿Qué esperas lograr con estos murales y tu arte en general?

Espero llegar a un momento en el que pueda vivir cómodamente de esto, pero el artista en Chile, y creo que en todo el mundo, suele tener una vida muy precaria, sobre todo en Valparaíso donde hay que estar que consiguiendo fondos todo el tiempo, ya que la gente no puede comprar arte porque prefiere comprar mercadería. Pero, independiente de eso, mi fin máximo es que mi arte me permita mantener viva a mi niña interior

¿Qué consejo le darías a los artistas que están recién empezando?

No se cuestionen tanto. Uno siempre sabe lo que quiere hacer, lo que le sale naturalmente, y a veces nos forzamos a dibujar como otra persona, como lo que está de . Hay que ser fiel a uno mismo, siempre va a haber gente que le va a gustar lo que haces, siempre va a haber público, quizás más o menos, pero siempre va a haber. Lo más lindo es ser sincero y simple. ¡Ah! y otra cosa, no le hagan caso a la gente cuando les digan que son tontos o muy emocionales, esa es pura tontera, porque al final eso es lo que los llevará lejos.

Fotos: Propias, Citrola.

Comentarios

Diego Ignacio Ramirez
Diego Ignacio Ramirez
Ex bebé / sociólogo / escritor @diegoignacioramirez

También te puede interesar