Catherine Miller, diseñadora de C. Miller: “Si todos ocupamos a los mismos influencers para vender, todos terminamos representando lo mismo”

Catherine Miller, diseñadora de C. Miller: “Si todos ocupamos a los mismos influencers para vender, todos terminamos representando lo mismo”

La siguiente transcripción es una vía Zoom entre VisteLaCalle y Catherine Miller (1993, Maipú, Santiago de ), diseñadora y creadora de C. Miller (@cmiller.ind), marca de , fundada el 2017, que ha destacado por su línea minimalista, la creación de estampados colaborativos y, recientemente, por su estética oficinista. Entendiéndose esta última como ‘office sirens’, ‘corporate fetish, ‘workwear core’, y no como el uniforme de camisa celeste sudada por el calor de la ciudad, combinado con un pantalón Docker sin forma color café, azul o verde militar-retirado [imágenes de referencia aquí].

Utilice este informe como estime conveniente. Entrevista por Diego Ignacio Ramírez (@diegoignacioramirez).

Créditos fotos:

Dirección Creativa: @cathherinemiller

Producción General: @domingavt

Asist. Producción: @vittorio.capello @pastiyia

Arte: @___aha @bcezeta @sdrmiller @pedroperopedro @jsha.slv

Dirección escénica: @rrrooo____

Styling: @domingavt

Asist. Styling: @peroignacia @mmmmel_ @trinidadpax

Maquillaje: @vanesaperez.m

Asist. Maquillaje: @antonia__pvaldivia @poliflorence @michellecaices @victoriatapiac

Registro Fotográfico: @camisalfate_

Registro Audiovisual: @lucaspapin

Asistente Audiovisual: @savingpines

Fotografía Social: @camilagattamelati @j____code

Comunicaciones: @mon1080p

Equipo C.Miller: @peroignacia @igncaio @jdejosefina @flosanchezo

Agradecimientos a @espacio_obrecht @izumi_naki @cervezaloa

 

[Inicio de la Transcripción] Hora: 18:20 p.m.

¿Se escucha?

Sí, perdón, no me dejaba entrar a la reunión. Nunca usé Zoom, ni en pandemia.

Tranqui, todo bien. ¿Te tinca partimos enseguida?

Ya.

Necesito confirmar unos datos. ¿Me podrías decir tu edad y qué estudiaste?

Voy a cumplir 31 años la próxima semana…

¡Felicidades!

Muchas gracias y estudié Diseño de Vestuario en Inacap. No me he especializado en nada, me gustaría pero no hay tiempo en estos momentos.

Mi primera pregunta tiene que ver con la identidad de C. Miller. ¿De qué manera el contexto político, económico y social afectan a la marca? 

Explícitamente el diseño de mi marca no muestra cómo le afecta lo social pero sí lo hace subliminalmente. Por ejemplo, la pandemia hizo que comenzara a diseñar prendas pensando en que la gente estaba más en la casa y, en ese sentido, comencé a trabajar con ropa más sport. Pero concretamente, no tengo un discurso armado respecto a lo político aún cuando influye 100%, sería imposible que no. Respecto a la fabricación, la manera en la que se confecciona C. Miller tiene mucho que ver con el estado actual de la industria nacional. Realizo todo a través de talleres de confección externos, todos chilenos y de nivel pequeño. Partí trabajando con talleres muy chiquititos, de gente que hacía las cosas en su casa, pero hoy en día trabajo con algunos de tiraje medio, aunque hay que buscarlos bien porque no son muchos los que logren dar un servicio de buena calidad y que entreguen a tiempo. En Perú, por ejemplo, la industria es mucho más grande, sin embargo, eso se ha logrado en base a la explotación de ciertos sectores. En Chile también puedes encontrar talleres con valores bajos  pero eso tiene un costo en su calidad de confección y en el trato ético que tienes.

Hablando de la precarización de la industria, actualmente estamos atravesando una de las grandes crisis en la moda. Algo parecido a lo que se vivió en los 2010s, cuando la industria sorteó la baja de ventas a través de mayores puestas en escenas en sus desfiles. Eso es algo que se puede ver reflejado en tu colección ‘Waiting Room / Sala de Espera’ (Otoño – Invierno 2023), donde mostraste tus diseños en el Espacio Obrecht [galpón ubicado en el Persa Bío Bío] a través de modelos vestidas de ‘oficina’, que caminaban entre unos escritorios con unos teléfonos, una fotocopiadora y una trituradora de documentos. ¿Cómo se te ocurrió la idea?

Siempre había tenido las ganas de hacer un desfile, y me habían invitado a participar de eventos anteriormente, incluso uno de VisteLaCalle [se ríe], pero yo sentía que ese no era ni mi momento, ni mi lugar. No todos, pero muchos de esos eventos compartidos tienen una estética y música genérica que no transmiten lo que yo sentía era adecuado para la colección. Hasta que un día, la Dominga [Valenzuela] me dijo “si quieres hacerlo yo te puedo ayudar”. El trabajo creativo de C.Miller pasa todo por mí, tengo practicantes que ayudan en otro tipo de tareas que son súper importante, pero en ese momento que alguien me quisiera ayudar a este específico proyecto fue súper raro y me sirvió de incentivo. No sé cómo pero poco a poco se empezaron a pasar la voz entre mis amigos y todos decidieron ayudarme. Mi idea era muy particular, estaba muy metida con el concepto de oficina porque el lugar donde trabajo es una ex oficina, hay incluso archivadores, y yo misma ocupo mucha ropa que puede considerarse de oficina. Eso lo combinamos con la temática principal del desfile que es la ‘espera emocional’, representada en una ‘sala de espera’ ambientada como oficina. Por lo tanto, jamás pensé en una pasarela convencional sino que en un espacio, una instalación para mostrar la ropa, un lugar por donde la gente pudiera pasearse más que sentarse y ver solo pasar a la modelo.

Yo no pude ir pero caché por historias que la invitación a ver la presentación era abierta al público, e incluyó a Rodrigo Escobar en coreografía y de DJ a Mucho Sueño

Exactamente, ambos son personas muy profesionales con un gran talento por lo que fueron un gran aporte para poder lograr todo. [El proceso de producción] se sintió liviano, en el sentido que hubo muy buena comunicación entre todas las personas involucradas, sin embargo, fue un trabajo exigente. 

¿Por qué crees que en Chile aún se está tratando de replicar esa idea antigua de las casas de moda, con música electrónica haciéndote mierda los oídos y con modelos que caminan a 100 km/h, mientras que cada vez más diseñadores están apostando por propuestas más teatrales y artesanales, tipo Maison Margiela o Paloma Wool?

Creo que en Chile aún tratan de replicar algo que no es nuestro. Lamentablemente, se quedaron con un formato de desfile más clásico y listo, pero hay muchas formas de hacer una presentación. 

Qué interesante lo que dices porque dentro de la presentación de ‘Waiting Room’ aparte de la ropa estaban exhibidas obras de los artistas Pedro Albertini, Amanda Hansen, Benjamín Carrasco, Joshua Silva e Isidora Miller, algunos de los cuales podrían caer también en esta línea minimalista que tiene la colección. Sin embargo, y aquí es cuando aparece mi lado abogado del diablo, el minimalismo ha sido súper criticado por desentenderse de lo político, y ser desarrollado en general por personas blancas, privilegiadas y de países ricos. ¿De qué manera C. Miller logra llevar el minimalismo a una realidad local latina?

Creo que la manera que tengo de llevar el minimalismo a la realidad latina es siempre, al momento de diseñar, pensar si la gente de acá quiere y puede usarlo. Yo podría inventarme que estoy en Europa, o en cualquier lugar híper cosmopolita, y ponerme a diseñar cosas súper locas, pero no, demarco el estilo de C. Miller sabiendo que a la gente de Chile puede que le guste algo pero no necesariamente lo va a usar. Es importante reconocer los matices de la cultura y problemáticas latinas al momento de diseñar. 

Me encantaría que pudieras explicarme un poco más sobre cómo decides lo que vas a producir. Es raro pero cuando veo tu sitio web o Instagram me recuerda más a cómo venden los músicos que como suelen vender las marcas de moda. 

¿Cómo así?

En general las casas de moda venden a través de colecciones. Sin embargo, tu modelo se parece más a lo que hace la industria de la música actualmente, donde se lanzan pequeños singles o productos cada cierto tiempo, sin que sean parte necesariamente de un álbum, o una colección en tu caso.

Intento que sea cápsula, merch, cápsula, colección.

Ah, ¿qué?

[Se ríe] Intento lanzar pequeñas cosas cada ciertas semanas, mezclar los volúmenes con los que trabajo, y con eso mantengo productos frescos en la vitrina de C. Miller. Cada dos meses puede haber una cápsula, y entremedio un pequeño refresh con un gorro o una baby tee. [Estos últimos son] productos que no son tan caros a los que mucha más gente puede acceder, permitiendo que se democratice un poco la marca, ya que no me interesa que las personas la amen pero nunca puedan participar de ella. De esa manera la gente no se olvida de la marca y no se hace necesario sacar una colección completa cada pocos meses. 

De hecho todo el trabajo de comunicaciones que hacen para lanzar sus productos siempre es súper curado, muy bonito. ¿Hay un equipo?

De hecho también lo hago yo [se ríe]. Es algo a lo que le ponemos harto trabajo y cuidado.

Eres como el meme donde todos los créditos los tiene la misma persona. 

Exactamente.

Algo que tiene C. Miller, y por lo que me llamó la atención en primer lugar, es que no solo he visto sus prendas en personas del ‘mundo de la moda’ [el entrevistador hace un sonido de vomito por el cringe de decir esto último], sino que también a cabros del streetwear e incluso a la cantante urbana Akriila.

Yo vi uno de los primeros show de la Akriila, cuando todavía no tenía ni el pelo rojo. Era una tocata muy piola, donde cantaron varias chicas del género, pero ella fue la única que me llamó la atención, y eso que era la que menos arreglada salía. Pasó el tiempo y empezó a hacerse conocida, hasta que un día me pidieron cosas para uno de sus styling. Comenzamos a trabajar en diferentes proyectos, y ahora más que una cosa de negocios se trata de una relación de confianza. A ella le gusta la marca por lo que su equipo me pide y compra ropa constantemente.

Es súper llamativo cómo tu marca puede pasar de un público de nicho hasta personas más públicas sin perder su identidad. 

Creo que el público de C. Miller es muy diverso y eso me gusta. He recibido mensajes de chicas que tienen un montón de seguidores para hacer canjes pero siempre he sentido que de alguna manera eso puede desviar la identidad de mi marca. Por eso la Akriila es un caso diferente, es una persona pública pero hemos creado una relación orgánica de trabajo.

Igual es cuático que no tengas influencers fijos que trabajan contigo, porque pareciera que hoy en día es casi parte del desarrollo de una marca, para bien o para mal.

Si todos ocupamos a los mismos influencers para vender, todos terminamos representando lo mismo. Yo prefiero representar esa no-cosa que nadie está mostrando en este momento.

En eso de representar lo que no-representando, ¿cómo comenzaste a trabajar con la diversidad de cuerpos y tallas en tu marca? 

Soy una persona baja y delgada, entonces cuando probaba los primeros diseños en mí decía “perfecto, calce perfecto”. Pero después llegaba una persona que medía 1,70 cm y le quedaba pésimo, y me decían “¿cómo puede ser esto M si se siente como un XS?”. De hecho, varias personas me decían “me encanta la onda, pero tu calce es muy chico”. Recogí todas esas críticas y cambié el calce, lo amplié, y con ello transformé la imagen que la gente tenía de la marca. Es un proceso que continúa hasta el día de hoy pero que es complejo porque existe una gran diversidad de cuerpos, ahora incluso he abarcado cuerpos ‘masculinos’. Pero no solo en cuerpos, sino que también en rostros, gente que puede ser ‘menos hegemónica’ o que no cree que puede ser modelo, por eso trato de hacer siempre casting abiertos. 

¿Qué esperas para tus próximas colecciones?

No quiero limitarme a la estética de oficina, incluso creo que pude haberme visto influenciada solo por una tendencia. No sé qué viene a futuro, pero sí creo que lo minimalista siempre va a estar, la simpleza en la estructura. Esa es la base y de ahí puedo ir jugando, sacando y agregando cosas. 

Me encanta, mucha suerte con todo.

¡Gracias! Oye, a todo esto…

Tengo que terminar la llamada ahora porque aún no pago el Zoom premium y me quedan segundos antes que se corte.

¡Ya, ya! 

Te hablo por Instagram, ¡sorry!

Hablamos por ahí. 

[Fin de la Transcripción] Hora: 19:00 p.m.

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Diego Ignacio Ramirez
Diego Ignacio Ramirez
Ex bebé / sociólogo / escritor @diegoignacioramirez

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