Libertad, moda y estética: ¿Qué significa poder trabajar en lo que quieres?

Libertad, moda y estética: ¿Qué significa poder trabajar en lo que quieres?

Elegir qué estudiar o en qué especializarte en la vida puede ser la decisión más importante de todas. La presión por conseguir estabilidad, un camino que sea favorable y conciliar el gusto personal también forma parte del proceso. Pero aún más difícil es lograr la sensación de desmarcarse de la tradición bajo tus propios términos, los que llegan alcanzando cierto grado de independencia a través de ideas y conceptos nuevos. ¿Qué pasa con los creativos cuando se sienten libres en lo que hacen? Acá exploramos esa temática no solo a través de ejemplos de la , sino también con testimonios de quienes se relacionan directamente con la estética y van más allá de lo esperado.

Bajo una realidad que abarca más que lo local, seguir un horario establecido es la norma que se aplica en la mayoría de los puestos laborales. Antes de la pandemia y aún conviviendo con ella, completar un riguroso horario de oficina que va desde 09:00 a 18:00 -y en algunos casos más-, mantenerse bajo las órdenes de grandes conglomerados o empresas y por supuesto seguir esta rutina apenas comienza la semana, es la norma. Y bajo ella, difícilmente se puede lograr la anhelada libertad para manejar tus propios proyectos; y la verdad es que no todos logran trabajar en lo que les gusta. Quien de alguna manera pudo manejar esto fue Alexander McQueen; como diseñador de su propia casa y Director Creativo de Givenchy en algún momento, se topó con la oportunidad de ampliar el presupuesto de su marca cuando Gucci decidió adquirirla en 2000. Pese a que formaba parte de un gran conglomerado, el inglés tuvo libertad creativa completa y se encargó de mantener ese concepto desde el inicio de su carrera, a través de sus pasarelas e incluso con sus colaboradores. “Si no fuera por él no habría conocido la libertad del diseño y la libertad de la ejecución”, diría el joyero Shaun Leane en una entrevista (Dezeen, 2015), el mismo que confeccionó una espina dorsal metálica como parte de las propuestas variadas de McQueen.

Si hablamos de diseñadores chilenos, tampoco el terreno ha sido muy generoso para incorporar con éxito sus estilos a nivel comercial, mucho menos el contexto actual. Pero quienes han logrado mantenerse lo hacen a punta de voluntad, fuerza y pasión. Para Sebastián Albornoz de Ruffray, el nombre detrás de Sevali (@sevali_ en Instagram), -una de las firmas chilenas con mayor éxito internacional del último tiempo-, “tener la oportunidad de ocupar la moda como una forma de expresar tu interioridad ya representa una libertad; diseñar sin estar condicionado a un sistema corporativo”, afirma. “Esa libertad creativa puede eventualmente manifestarse como una herramienta política, utilizando la moda como un conducto para representar ideas o como instrumento de denuncia. Al fin y al cabo, libertad en la moda significa para mi tener la capacidad de utilizar al máximo sus capacidades expresivas”,  remata el chileno que ha vestido a Rosalía, Lisa de Blackpink y Doja Cat, entre otras celebridades. 

Capturando nuevas estéticas

Cuando el fotógrafo inglés Nick Knight creó la plataforma digital SHOWstudio en 2000, “quería hablar sobre moda de una manera en la que los medios tradicionales no lo hacían”, señaló en una entrevista para su décimo aniversario (SHOWstudio, 2020). Y bajo esa premisa ha seguido durante décadas alimentando la creatividad y experimentación visual a través de fashion films, transmisiones y más, algo que consigue incluso con sus propuestas actuales para otres. “SHOWstudio es conocido por permitir libertad de expresión total gracias a su estatus no corporativo y anti elitista; por lo tanto, es la única plataforma que ha podido desligarse del control de la publicidad”, señaló al lanzar el concurso Fashion Film Festival en Londres, 2018. Y para Jon Jacobsen (@jon_jacobsen en Instagram), fotógrafo chileno que tuvo la oportunidad de hacer una residencia en este reconocido estudio, “la libertad en la moda se podría representar a través de la ausencia de cuestionamientos, de manera que cualquier observación puede convertirse en una posibilidad”.

“Para mí la libertad es generar una independencia en el área, dónde creatividad y técnica no pasen por procesos burocráticos para definir el final o la materialización de una idea”, señala el artista experimental, DJ y fotógrafo Lester Villarroel, quien materializa todo a través de su personaje @perrokilltro en Instagram. Su trabajo, que mezcla performance, diseño local, digitalización y música ha encontrado su nicho a través de las redes sociales y le ha permitido estampar su sello en prendas de ropa y accesorios, todo bajo su propio esfuerzo individual. “Desde esta autogestión todas las decisiones pasan por mi, ahorrando la opinión innecesaria de gente que no entiende el mood que he construido como identidad personal de toda una vida”, afirma.

Contra el sistema

A pesar de mantenerse en la tradición de la confección haute couture, el tunecino Azzedine Alaïa exploró sus propias reglas cuando decidió lanzar su casa. Mucho antes de la amenaza del Covid-19, el diseñador presentaba sus colecciones sólo cuando estaban listas, en oposición a participar del calendario oficial de Paris Fashion Week. A pesar de mantenerse como parte del conglomerado Richemont desde 2007, el diseñador trasladó su propio sentido de la independencia a lo largo de su trabajo, hasta su muerte en 2017. “Azzedine era y siempre será un modelo para los diseñadores independientes que mantienen una visión clara y no quieren comprometerse para encajar en el sistema”, diría Stefano Tonchi, ex Editor de la revista W (BoF, 2017). Lo que funcionaba para Alaïa es lo que llevan muches diseñadores locales, y en esa esfera, pese a la diferencia entre lo económico y el contexto, para Sebastián del Real Ossa va por el mismo lado. “Cuando comprendí cómo se construye una colección, el proceso se va dando solo. Llega la inspiración y te vas para un lado (…) trato de no frenarme. Es fundamental darse el espacio y la libertad. Eso enriquece el proceso creativo”, señaló en una entrevista este año (Andrea León para Revista Minga, 2021).

Ya sea bajo el diseño o cualquier otro oficio, siempre existen factores que nos llevan a componer nuestra propia idea de libertad a pesar que no podamos controlar todo de manera absoluta. Trabajar en lo que nos hace feliz y de la manera en la que elegimos hacerlo suena a un privilegio que no podría dejar a nadie indiferente. Más aún, comprometerse con nuestros propios valores laborales. “Para mi la libertad en la moda es algo inherente a ella, porque al ser un espacio creativo nos permite descubrir y ser quién realmente somos”, admite la ilustradora Francis Ja (@frncsj en Instagram), quien a través de su cuenta muestra creaciones relacionadas con temáticas feministas y sociales, además de sus propias versiones de looks y expresión estética. “La libertad nos permite encontrar nuestros referentes; en general, ellos nos inspiran porque se atrevieron a ser libres e ir más allá con su vestuario y expresión estética”, afirma. Ya sea pensando en el vestuario como herramienta o en el camino profesional ligado a ello, la libertad para estos chilenos y extranjeros se expresa a través de ello: sentirse encaminados en un mundo donde pueden mostrarse tal cual son.

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Kevin Cortés
Kevin Cortés
Periodista con mención en Comunicación Digital. Máster en Fashion Marketing por Elle. Editor de moda. Especialista en email marketing. Amante de la moda y el styling masculino. Puedes seguirme en @xkevincortes

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