
Tenía 26 años, venía de California, vestía un total look black y su cabello lucía como el de cualquier joven del 2008: oscuro, liso extremo y con flequillo largo peinado hacia un lado. Así se presentaba Adam Lambert (36) a la audición de la octava temporada de American Idol, cantando a capella Bohemian Rhapsody, el clásico de Queen más popular del 2018.



