Entrevista a Vanessa Rosales, la experta colombiana en moda que debes conocer

Entrevista a Vanessa Rosales, la experta colombiana en moda que debes conocer

Hemos leído acerca de cómo la industria se ha transformado en un lugar donde la crítica y el comentario de moda dio paso al lobby y a una instancia donde la conformidad es mejor que la opinión honesta. Pero en este mundo, aun quedan algunos que creen firmemente en dar la mejor de sus opiniones, sobre todo si ésta incluye mucho estudio, historia y una pluma privilegiada. Bajo esta tónica nos topamos con la escritora y experta en moda colombiana Vanessa Rosales, quien a temprana edad quiso hurgar más allá de la superficie lanzando hoy su primer libro, Mujeres Vestidas. Vanessa ha sido destacada en numerosas publicaciones y no teme criticar algo si le parece, lo que por supuesto le ha traído consecuencias. Con la frescura de su rol y la juventud de su carrera, la entrevistamos para conocer más sobre esta mujer que ya se perfila como la heredera de Nina García.

-Cuando leemos tu biografía en el sitio web, nos llama la atención que pese a todo, hayas pensado que la moda era digna de estudio académico. ¿De qué manera se manifestó esto por primera vez en tu vida?

Creo que cuando estaba finalizando estudios en Historia, en Bogotá, en la Universidad de los Andes, alrededor del año 2005. Comencé a hacerme agudamente consciente de las estéticas juveniles y urbanas que me rodeaban. Empecé a dejarme seducir por Flickr y los blogs que en ese momento apenas despuntaban. Quería escribir sobre la estética, conceptualizarla, contextualizarla en su historia y sus significados. Sin embargo, el contexto académico no lo vio como un tema digno de análisis o energía intelectual.

-Colombia tiene una de las más fuertes industrias de la moda, traducida en sus pasarelas. Ahora, ¿cómo se manifiesta el ambiente de estudios de la moda en Colombia, tanto desde una perspectiva de diseñadores como otra de periodistas?

Como todas las culturas de moda en formación, Colombia ha sentido un gran boom en cuanto a temas de moda se refiere. Casos de éxito global inéditos recientes; florecimiento significativo de opinadores e intérpretes; multiplicación de eventos y marcas foráneas. Eso ha creado una ubicuidad del tema significativa que ha puesto en evidencia la ausencia académica que se tiene. Es decir, sí existen carreras enfocadas en el tema, sí existen formaciones en diseño, pero en términos periodísticos y teóricos, está todo por hacerse. En eso, espero poder contribuir al contexto colombiano también.

-El 2012 fuiste catalogada como la crítica de moda más amada y odiada al mismo tiempo de tu país. ¿Cuál crees tú que sea la causa para que la percepción acerca de ti y tu trabajo se mueva de esta manera?

La moda es un medio que celebra las actividades grupales, la aprobación colectiva, la adulación como medio de certeza. Mi trabajo siempre ha tenido un matiz independiente, en cuanto a análisis y escritura del tema se refiere.

Más joven, mi tono bien ha podido ser un poco más mordaz. Pero, en esencia, tal vez tuve la osadía de verbalizar pensamientos comunes acerca de la moda colombiana que no tenían una voz escrita o visible. Mi intención siempre es cuestionar las cosas, sin que eso necesariamente encaje bien con los demás. Con los años he notado también que mi objetivo no es complacer o agradar a la audiencia sino proporcionar un análisis de las cosas. Mi tiempo en Parsons y en Nueva York generó un cambio en la manera que tenía de abordar la moda colombiana. Me proporcionó un esquema mucho más matizado sobre la moda y su relación con contextos específicos.

-Una de tus tantas labores fue la de escribir sobre moda en la versión latinoamericana de Vogue. ¿Qué te parece que hoy se produzca el cierre de tantas publicaciones de moda en nuestro continente, específicamente en Argentina y Chile, entre otros lugares?

Creo que es una de esas manifestaciones no tan alegres para algunos de nosotros que nos criamos con profundo amor hacia las revistas. Pero, es una consecuencia inevitable del vigor que tiene el mundo digital, así como de las mismas particularidades que presenta el contexto latinoamericano. Somos sociedades, culturas y economías que no tienen la fuerza y el tiempo de la norteamericana y las europeas. En parte, siento también que hay un sesgo significativo – dentro de cómo se conciben los negocios en el universo latino -, y de algunas inhabilidades que han tenido ciertos medios impresos por reinventarse al ritmo de lo digital.

-Si hablamos de críticas hacia la moda, estamos viviendo hoy un momento donde la imagen es definitivamente todo con las redes sociales y las “lifestyle influencers” se han robado la importancia de las editoras de moda en desfiles. ¿Qué reflexión tienes en torno a esto?

Uno de mis privilegios en Parsons fue haber tenido la oportunidad de volcar mi mirada y pluma hacia lo que ha significado lo digital en la subjetividad frente a la moda. El capítulo segundo de mi tesis era un estudio sobre las blogueras de estilo personal. Debido a que me hechizaron en sus comienzos – en Flickr, por ejemplo, en 2004, que llegué a escribir sobre ellas cuando el fenómeno seguía sintiéndose novedoso, en 2008, para el diario argentino La Nación -, siempre he sentido inquietud hacia lo que representan como ideal de feminidad. Y me temo que, lo que sí empezó como un empoderamiento en la interpretación de la moda, se ha convertido en un peligroso ideal. Muchas chicas no entienden el contexto de las influenciadoras o blogueras. Suelen ser chicas ya de por sí adineradas y privilegiadas, cuyas vidas familiares les permitieron tener un arranque significativo en términos de posesión de ropa y vidas fabulosas.

Con el tiempo, se siente una uniformidad en la identidad, unas ansias tremendas por complacer a los seguidores, con el fin de tener miles de likes. Y sobre todo, hay algo peligrosamente regresivo sobre este ideal. ¿En qué consiste la vida, el talento de una influenciadora? Posar, cambiar de ropas, mostrar vidas lujosas (que siguen siendo reservadas para pocos).

La identidad de estas mujeres es la apariencia. Y ser más que solo apariencia es una de las libertades más importantes que han adquirido las mujeres en las últimas décadas. Por mi lado, mi sentimiento constante es de preocupación y de tristeza, de que las redes, con todo su poder, estén generando regresión en las mujeres.

-Cuéntanos acerca de tu experiencia estudiando en Parsons. ¿Cuáles fueron los mayores retos personales y profesionales al instalarte en una de las más prestigiosas universidades de moda en el mundo?

Parsons cambió mi vida, mi mente, mi espíritu, mi manera de pensar. Es de las experiencias que más agradezco haber podido tener. Nueva York es un gran reto – ser, en medio de esa marejada de gentes y energías, sentirse con frecuencia insignificante porque tu unicidad se ve diluida en medio de las multitudes. Nueva York es incómoda, inconveniente, pero también magnífica, arrolladora, te deslumbra con su belleza de manera repentina, te hace sentir tan solo como no creías posible. Todo eso sacudió mi ego. Me hizo comprender lo que siempre he tenido en Colombia. Me hizo ver, además, que ella puede ser una gran fantasía para muchos que luchan, pese a no ser lo más conveniente, a permanecer en ella.

Escribir, leer, pensar y estudiar en inglés, después de años de no haberlo hecho, después de solo leer periodismo fue difícil también. Lo era también ver a los jovencitos de todas partes del globo con sus carteras, sus zapatos, sus ropas de diseñador. En Parsons aprendí lo bello y lo feo sobre la moda. Tuve una mentora fabulosa. Tuve unas clases inolvidables. Me volqué por completo al estudio. Y ella me dejó, la lección más importante sobre mi trabajo: que consiste en pensar la moda, no siempre en representarla en mi vida cotidiana.

-Has conseguido realizar distintas labores dentro de la moda, que van desde escribir hasta asesorar marcas e incluso vestir ropa de grandes diseñadores. ¿Cuál sería tu paso más añorado hoy?

Vivir en Madrid, enseñar teoría de moda, dictar conferencias y escribir de manera incesante. Planeo, además, mi segundo libro: Sobre lo que significa ser mujer y hombre en esta época. Ambas cosas son imposibles de separar de cómo vestir, moda y estética actúan en ellos.

-Queremos saber más sobre “Mujeres Vestidas”. ¿Cuál es la premisa del libro y cómo se plantea? ¿Podemos adquirirlo desde Chile?

Mujeres Vestidas es una compilación de trece ensayos cortos sobre temas distintos de moda, estilo y vestir. La idea era combinar lo histórico y lo teórico con algunos elementos importantes de la moda actual. El libro no tenía intenciones de ser un trabajo enteramente teórico, sino de crear una narrativa y un lenguaje cuyo fin primordial era demostrar – en contextos donde aún no es frecuente -, que la moda puede ser un terreno o prisma para observar y analizar temas que van más allá de la ropa y que tienen todo que ver con la condición humana.

Afortunadamente, el libro está disponible en EBook, se puede comprar en iBooks y en Amazon.

-Dentro de tu carrera, también has entrevistado a muchas personalidades del espectáculo y moda. ¿Cuál ha sido hasta el momento tu entrevista más recordada y por qué?

Tengo el afectuoso recuerdo, estando mucho más jovencita, de haber entrevistado a Catherine Zeta Jones en una fabulosa suite en Manhattan. Pero tal vez la entrevista a la gran Judith Thurman – gran referente para mi trabajo y escritora de estilo para The New Yorker – que pude hacerle, frente a una audiencia, en septiembre de 2016, durante el Festival de Gabriel García Márquez en Medellín. Su brillantez siempre es una inspiración y espejo para lo que añoro alcanzar como pensadora y escritora.

-Por último, dinos una película, una canción y un icono que te inspiren.

Qué difícil. Amo el cine, la música y la cultura popular. Me nutro mucho de ellas de manera constante. Podría poner de a diez por categoría.

Película: 20th Century Women

Canción: “DJ” de David Bowie

Icono: Katharine Hepburn

Fotos: Vanessa Rosales.

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Andrea Martínez Maugard
Andrea Martínez Maugard
Periodista y Magister en Comunicaciones. Creadora de Martirio's Way, un blog donde une la moda, la música y el cine, temas que mezcla de vez en cuando a través de sus posts en Viste la Calle.

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