Fashionistas precoces

Fashionistas precoces

Una tendencia curiosa, chistosa y en cierta medida, preocupante de los últimos tiempos, es la de los niños fashionistas. El culto a las celebridades, la extrema difusión del mundo de la moda, y las nuevas tecnologías han hecho que nazcan (casi literalmente) un nuevo tipo de adictos a la moda: Los niños.
Niños que hacen opciones concientes con respecto a su estilo, y gastan acorde a eso mientras sus padres miran encantados.


¿Pero que tan conciente de la moda puede ser un niño que no hace mucho aprendió a leer y escribir?
Un caso claro de conciencia casi ridícula es el de Arlo Wiener (arriba), de ocho años, hijo de Matthew Weiner y Linda Brettler (productor ejecutivo de Mad men y arquitecta respectivamente) que a su corta edad ya se luce en alfombras rojas y tira frases como ésta (dichas para la revista GQ, quien lo proclamo como el niño más estiloso de América): “Encuentro mucha inspiración en el show de mi papá”, “Las zapatillas y jeans no son mi estilo”, y “Compro la mayoría de mi ropa en Nueva York”.

Otro caso, casi surreal, es el de las hijas y hijos de las estrellas. Suri Cruise, de tres años, ocupa zapatos encargados especialmente para ella a Christian Louboutin, (zapatos que la mayoría no podría pagar en años) y aparte, ocupa los más exclusivos diseños de Ralph Lauren, al mismo tiempo que muchos critican a su madre porque la viste con ropa demasiado liviana en pleno invierno neoyorquino (que rodea los -3 Cº). Por otro lado, un poco más conciente, Angelina Jolie provee de sus mismos bolsos a su hija Sahara en tamaño miniatura. Pero no sólo las niñas son parte de la tendencia: Por ejemplo, la primera palabra del hijo de Sarah Jessica Parker fue “shoes” (zapatos).

El mercado se ha dado cuenta de estos ejemplos, y poco a poco, superando la vergüenza, han empezado a sacar productos que satisfacen esta nueva demanda: Las primeras fueron las muñecas “fashion”, surgidas el 2001: Las “Bratz” y “Myscene” fueron pensadas para un publico tween, chicas prepúberes que veían la moda como un juego y que ya no querían que Barbie fuera princesa o veterinaria, sino que Barbie fuera algo así como Paris Hilton. El éxito de éste tipo de muñeca también incluye una nueva tendencia: Mientras que el público objetivo de las “Bratz” eran las niñas de 10, las que terminaron jugando con ellas son niñas de 6.

Otro tipo de formas en que el mercado ha ahondado en este nuevo publico es el de los libros: Títulos como Little piggy went to Prada (El cerdito fue a Prada) y Urban babies wear black (Los bebés urbanos llevan negro), ambos publicados por la editorial Ten speed press nos indican que algo en el chip cerebral de las madres está cambiando.
Por supuesto que es lindo y tierno ver a niños estilosos, ¿pero no será mucho?
Solo me queda agregar una frase que vi en una película bastante olvidable de Scarlett Johansson, en que increpaba a mujeres de la elite de Manhattan diciéndoles: ¡Vamos, sus hijos no son accesorios!

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