Marco Correa: El favorito de los vanguardistas en Chile, a fines de los 60’s (Primera parte)

Marco Correa: El favorito de los vanguardistas en Chile, a fines de los 60’s (Primera parte)
Vestido para TAI, 1970.

En el artículo de la semana pasada se expuso con respecto a qué pasaba en Chile a fines de la década del 60 y principios de los 70. Mientras la escena Hippie se instauraba con fuerza, en el ámbito del diseño de vestuario se comenzaba a generar una tendencia ligada a la “moda autóctona” y la “moda latinoamericana”, que consistió en observar y recoger las tipologías formales propias, a través de abstracciones, además de materialidades identitarias. Este hacer fue liderado por un gran diseñador chileno, del cual se sabe muy poco hasta hoy: Marco Correa.

Luego de terminar sus estudios de Artes en la Universidad Católica (donde además tomó cursos de Danza), se trasladó debido a la obtención de una beca de perfeccionamiento para estudiar Diseño en la Escuela Superior de Artes Decorativas de París. Después de un año y medio en la capital francesa, volvió a Santiago con la idea de dedicarse a la pintura. Mientras preparaba su primera exposición, es contactado por su amiga la coreógrafa Carmen Beuchart debido a su notable talento como dibujante, para realizar el diseño de vestuario de la obra “Tríptico”. Allí partió todo: ese fue su primer acercamiento.

Vestido, 1972.

Terminando la década del 60, específicamente a mediados de 1967, formó parte del Taller de tejidos “Tai” (ubicado en un antiguo edificio de calle Merced), en el cual participó observando e inspirándose en el diseño precolombino. Su modo de hacer, autodenominado como “moda autóctona”, es resaltado como una apuesta alejada de las influencias internacionales. No solo su  propuesta radicaba en el modo del vestuario, sino que también en las presentaciones de sus piezas y colecciones, ya que estas eran verdaderas performances al construirse mediante música experimental y coreografías, en vez de caminatas, creadas por el bailarín Hernán Baldrich. También lo nuevo radicaba en la elección del lugar en el cual se desarrollaban los desfiles, como por ejemplo antiguas casonas donde se reunían intelectuales de la ciudad capital. Así, poco a poco, se convertiría en el favorito de los vanguardistas, junto con ser conocido dentro de la escena nacional y obtiene sus primeros premios en importantes concursos, como el Festival Internacional de la Moda de Viña del Mar (1969), donde de los doce galardones, obtiene ocho. Posteriormente, resulta tan osada y desde lo nuevo su propuesta, que decidió ligarla al ámbito del arte; así fue que durante quince días expuso sus diseños en el Museo Nacional de Bellas Artes, donde el pintor chileno Nemesio Antúnez catalogó a sus vestidos como “otra obra de arte”.  Es en este momento que abandona Tai, conjuntamente con aceptar la invitación a trabajar en Madrid del diseñador Berhanyer, quien fuera aprendiz de Balenciaga…

(Continúa la próxima semana).

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