Jorge Yarur: “Seguir las pasarelas al pie de la letra hoy es como andar un poquito disfrazado”

Jorge Yarur: “Seguir las pasarelas al pie de la letra hoy es como andar un poquito disfrazado”

Ha pasado buena parte de la pandemia en su casa en Concón. Desde ahí ha liderado sus proyectos: traer la colección de Amy Winehouse y de Sylvester Stallone hasta la casona del Museo de la en Vitacura. Pero también ha estado dedicado a dos libros que recorren la y el estilo de los 60’ y los 80’. Aquí adelanta quienes serán entrevistados, pero también repasa el mundo de la de ayer y hoy. 

Son 17 mil piezas en conservación; hay de todo. Desde vestidos del barroco, pero también la colección de Diego Armando Maradona más grande del planeta. Lo que Jorge Yarur Bascuñán ha hecho con sus propias manos y las de su equipo en el Museo de la Moda es envidiado y deseado en buena parte del mundo. Hasta la casona que usó su papá en Vitacura han llegado miles de personas y también celebridades como Kate Moss, con quien se llevó tan bien que terminaron haciendo un libro juntos titulado “Musings on Fashion and Style: Museo de la Moda”. De hecho, cuando lanzaron el libro en París, Moss llegó usando el anillo de brillantes que Richard Burton le regaló a Liz Taylor, una de las joyas que atesora el Museo de la Moda y que se lo prestaron para esa especial ocasión. De los libros que vienen -uno de la década de los ‘60 que recién comienza y otro de los ‘80 que está por salir-, y más colecciones habla con nosotros Yarur en esta entrevista, pero también se sincera: dice que hoy existen tendencias en moda y no estilo como antes, que se imponía en todos los estratos sociales. “Hoy la gente quiere andar cómoda”, sentencia. 

– Jorge, ¿qué es la moda para ti?

La moda para mi es un estilo de vida, son cambios también. No sé ahora, pero hasta los ‘80 era bien fuerte el tema de la moda; de los ‘90 hacia adelante, siento que se empezó a diluir y la gente empezó cada vez más a tomar su propio estilo. La gente hoy quiere andar cómoda. Porque la moda como tal ahora solo existe en las pasarelas. Hay tendencias, sí, pero una moda fuerte, marcada, creo que no existe. Es que ahora seguir las pasarelas al pie de la letra es como andar un poquito disfrazado. Las personas tienen otras prioridades.

– ¿Cómo te has relacionado con ella a lo largo de tu vida?

Mi historia con la moda empieza desde que era chico y hay mucha influencia de mi mamá. Antes, seguir la moda no era un esfuerzo y era como parte de la sociedad. En todas las clases sociales las mujeres seguían la moda, las siluetas, los vestidos. Es una cosa que recuerdo haber visto cuando era chico. A mi mamá le gustaba vestirme con ropa bien especial, que comprábamos cuando íbamos a Buenos Aires con mis papás. Siempre me vestían lejos de lo clásico y ahí nace mi relación, bien desde lo propio. A estas alturas te voy a decir que soy bien anti marcas; siento que las marcas se han desvirtuado. Hay algo de estatus, algo comercial, siento que pagas por la marca, no por la calidad. No te puedo decir que todos los diseñadores, todas las marcas, pero sí está pasando mucho eso. Lo que simbolice un estatus o pretender algo, me molesta profundamente. 

– ¿Cómo nace tu interés trabajar en libros de décadas específicas?

Yo me he encargado de elegir las piezas que van dentro, de armar la estética del libro. No te podría decir que soy curador porque no lo soy, pero sí le doy el guión, el sentido a los libros. Tenemos gente especializada que se encarga de la curatoría, de los textos. Yo soy más bien el director creativo y artístico del proyecto. 

– ¿Y por qué escoges los ‘60 y los ‘80?

Son dos décadas que te diría que no fueron fáciles. Son complejas porque históricamente pasaron un montón de cosas, dos décadas de muchos cambios, entonces son fáciles de explicar. La moda de los ‘60 cambia mucho; empieza de una forma y termina de otra totalmente diferente. Así también pasa con los ‘80, donde viene toda una explosión de estilos diferentes. En ese sentido es más fácil y entretenido, pero no es que yo tenga algo en particular con esas décadas. También estamos trabajando en un libro de Marilyn Monroe, otro sobre el vestuario de niños y tengo varias ideas más también. 

– Sobre los ‘80, ¿qué has podido descubrir o redescubrir de esta fascinante época? 

La gente tiene una imagen, por lo menos en Chile, muy básica de los ‘80. Hay mucho, mucho más que yo descubrí armando el libro. Muchas de las cosas que pasan ahora, tienen directa relación con esa época. Hay una vanguardia o un estilo que a Chile nunca llegaron. Y creo que los ‘80 han dejado un gran legado; para mi, uno de los más importantes es la música. 

– En el libro hay conversaciones y fotos de personajes de la talla de Jane Fonda, Olivia Newton-John, Paulina Porizkova, Cyndi Lauper y Christian Lacroix, ¿cómo te contactaste con todos ellos?

Se ha contactado a la mayoría de las personas a través de sus agentes o por contactos que tenemos a través de Darren Julien, quien es el director de la casa de subasta Julien’s Auctions. Él ha hecho remates de celebridades, por lo tanto tiene contactos y asi hemos podido conversar con ellos. Con los que he tenido particular contacto ha sido con Susanna Hoff de The Bangles, con Belinda Carlisle de The Go Go’s y también con la modelo ​​Carol Alt. Con el resto ha sido todo más bien formal. De hombres, personajes importantes han sido Billy Idol y Nick Rhodes, de Duran Duran, quienes nos han prestado cosas para el libro. Ellos dos han sido super amables. 

– Sobre los ‘60, era un mundo completamente distinto con íconos no todos vivos, ¿Fue más complejo hacer este libro?

Lo estamos empezando recién pero conseguimos entrevistas de Brigitte Bardot, Claudia Cardinale, también tenemos a la diseñadora (quien popularizó la minifalda en los 60’), Mary Quant. Para mí fue una tremenda sorpresa que Pierre Cardin nos diera una entrevista a los 98 años y después murió. Y también tenemos a la supermodelo Twiggy, quien es muy importante en los ‘60. También está Marc Bohan, quien diseñó para Dior en esa década. Hay que apurarse con ese libro, porque mucha de esta gente que trabajó en los ‘60 ya tiene bastante edad. Ese es un problema desgraciadamente. Quien ha sido muy agradable y hasta me saludó para mi cumpleaños, y me sorprendió mucho porque le tengo gran admiración, fue Joan Collins. Nos ayudó en el libro de los ‘60 y los ‘80; ha sido muy amable conmigo en general.

– Te has paseado por varias décadas de la moda. ¿Con cuál te quedas?

No tengo una década en particular favorita. El siglo XIX me produce mucha curiosidad y me gusta mucho. Tiene una moda extrema absoluta, pasan muchas cosas y hay muchos cambios. Me llama la atención también el estilo de vida: eran bastante esclavos del vestuario, no había calefacción ni electricidad. Los años ‘30 del Siglo XX también me gustan mucho por el estilo, me encantan, por la estética que tenían. Y los años ‘80 me encantan por la música y porque yo viví esa época. 

– También has sido testigo de cómo evoluciona la moda. Hoy muchos hablan del slow fashion, de la sustentabilidad, ¿qué opinas de estos temas?

Me llama mucho la atención y es algo que he visto en mis viajes, la cantidad de basura que tiran, es impresionante todo esa cantidad de material. Eso me preocupa bastante. También creo que la ropa aparte de ser cómoda, debe tener un avance tecnológico y que se pueda calentar o enfriar, en eso me enfocaría más. La cantidad de ropa es preocupante, hay un tema de consumismo, la gente tiene mucha ropa. La cantidad de basura que se tira en el mundo de la moda es algo a lo que la gente debería ponerle atención. 

– ¿Y con lo no binario, otra tendencia cada vez más potente?

Si te fijas, Stephen Sprouse tenía una modelo en los ‘80 que se llamaba Teri Toye, quien nació hombre. Llama la atención mucho por sus looks y hemos tratado de conseguir las memorias de ella para el libro de los ‘80 y no hemos podido ubicarla. Pero esto es un tema muy antiguo y ahora le dan más espacio. A mí la verdad es que me cansa un poco el tema. Al final cada uno tiene que vestirse como quiere, eso es lo más importante. No hacer todo el rato un énfasis en cosas que son de la libertad de cada persona. Mientras no moleste al de al lado, uno tiene que hacer lo que quiere. 

– En octubre de 2019 lanzaste junto a Kate Moss un libro, ¿cómo llegaste a trabajar con ella?

Ella vino por su cuenta a Chile. Me ofrecieron llevarla al museo y obviamente dije que sí. Le armamos una exhibición, porque teníamos algo pensado desde antes y yo dije ‘este es el minuto’. Resulta que al mostrarle la colección le encantó y a medida que íbamos abriendo cajones de la colección reservada, estaba fascinada. Y entonces me di cuenta que le gustaba mucho la ropa antigua y usaba mucho vintage; de hecho fue a la calle Bandera. Y así es como nació el libro, que relata su afición por la ropa antigua, que es parte de ella y la conectamos con la colección del museo. Trabajar con Kate es muy fácil, ella es divertida, muy amigable. Es como las grandes personas; se hizo a sí misma, lleva más de 30 años trabajando y ahora es una empresaria, tiene una agencia de modelos, tiene una fortuna por su trabajo. De hecho, ella nos puso en contacto con Kim Jones y el Museo adquirió una colección que él hizo durante 20 años. Pretendemos desarrollar un proyecto y en realidad no puedo hablar mucho hasta que esté más concreto, pero también pretendemos trabajar con Kim Jones y ojalá pueda venir a Chile con Kate. Ya les contaremos más cosas. Pero claro, él está con hartas cosas ahora…

– Vamos al Museo de la Moda, ¿cómo ha sido este recorrido desde 2007 a la fecha? 

El recorrido ha tenido altos y bajos, porque he logrado formar una de las colecciones más grandes del mundo. No solamente de vestuario sino que también de fútbol, tenis, tenemos esa tremenda colección de Maradona. Estoy super agradecido del público que nos ha visitado y en ese sentido ha tenido muchas satisfacciones. Pero también he dicho en varias ocasiones que con las autoridades ha sido complicado. El ex alcalde de Vitacura (Raúl Torrealba), nunca se acercó a nosotros. Ahora recién que se fue hubo un acercamiento con la municipalidad. Mi papá llegó a Vitacura en los años ‘60, en esa misma casa que ya es parte de la comuna. El museo tiene una proyección internacional y esto de las autoridades ha sido bastante desilusionante en realidad. Cuando inauguramos, la ministra de Cultura vino años después. Pienso que hay un prejuicio muy grande con el Museo. Ahora no, pero ha habido y eso ha sido bastante complicado, porque esto yo lo hago de buena voluntad y no estoy ganando ningún centavo, todo lo contrario. 

– ¿Has pensado en cerrarlo por esa falta de atención y reconocimiento nacional?

A veces he pensado en cerrarlo, porque uno pone demasiada energía y todo un tema de inversiones en mantenerlo. Es algo que a mi me gusta y lo que es satisfactorio es el público, y que también a los niños les gusta. Esa es al menos la gran satisfacción mía. Lo otro es el reconocimiento por la conservación. Afuera nos tienen mucho respeto porque es un ejemplo y eso es lo que me hace sentirme muy orgulloso. La colección, por un lado, pero cómo cuidamos y el respeto que tenemos por las cosas es lo más importante y eso lo reconocen. 

– Por último, cuéntanos de tu última colección de Sylvester Stallone. ¿Por qué él?

Se dio por la relación directa con Darren Julien. Pudimos traerla, salió a última hora y desgraciadamente estará muy poco tiempo. Pero yo soy un gran admirador y después de haber hablado con él, ¡casi me desmayé! Me siento tranquilo con eso, hicimos una gran exhibición y creo que él se lo merece, nos ha entregado mucho todos estos años. 

 

Comentarios

Kevin Cortes
Kevin Cortes
Periodista con mención en Comunicación Digital. Ama la moda y el styling masculino.

También te puede interesar