Prendas Emblemáticas: Abanico

Prendas Emblemáticas: Abanico

Las altas temperaturas y el fatigánte calor, no nos persiguen tan solo a nosotros sino también a nuestros antepasados. Es así, como el abanico nace del ingenio y la necesidad por sentir alivio.

En un inicio el abanicarse era hecho de manera muy rudimentaria, donde plumas y hojas eran los materiales favoritos, no existiendo así gran elaboración en torno a este utensilio. Existían elementos como el paipai, el cual era una sola hoja rígida con una empuñadura, de distintos tamaños y formas. Pero la historia cuenta que por el siglo XV entre los años 1.400 a 1.425 los abanicos llegan a China desde Corea. En ese momento los hombres de aquel entonces eran grandes aventureros y comerciantes, los cuales traían especias, joyas y todas las novedades que a la corona pudieran interesarle. Es así, como los abanicos llegan a Europa y comienzan a expandirse tanto en las cortes como en la alta sociedad. En Francia fue introducido por Catalina de Médicis y en la corte de Enrique III fue tomado como ejemplo por toda la corte.

Sin duda, durante el reinado de Luis XIV y Luis XV es donde se registra el mayor uso de abanicos, convirtiéndose en un complemento indispensable para las señoras de la época. Éstos abanicos eran construidos a base de piedras preciosas, tafetán de Florencia (tela italiana de gran lujo), oro y metales preciosos. Con el paso del tiempo estos abanicos eran pintados, tallados y hasta incluían pequeñas rejillas, que permitían observar a la dama que estaba detrás de éste.

Hoy en día el abanico es un complemento poco utilizado, pero la historia nos habla que por medio de éste se entretejía un lenguaje silencioso e invisible. Para las mujeres el abanico era una manera cifrada de emitir su sensualidad y expresar lo oculto en ellas.

 

 

 

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