Personal Shopping Según Top Shop

Personal Shopping Según Top Shop

Vengo llegando de un viajecito de pega por Londres y de todo lo que vi algo me quedó danto vueltas: el servicio de Personal Shopping que está disponible sólo en algunos locales de la cadena Top Shop. Me pareció genial, buen negocio para las empresas pero también para las humildes consumidoras.

En Chile existen los Personal Shoppers, personajes de buen gusto y conocedores de las tiendas más top que dejan los pies en la calle buscando la ropa que mejor les sentará a sus clientes. Cobran en promedio unos 300 mil pesos (y a veces mucho más) por este servicio. Es la opción perfecta para mujeres con harta plata y poco tiempo, que además tienen que verse siempre impecables por su trabajo.

El personal shopping que ofrece TopShop es otra cosa. Se trata de una sala privada (una especie de vestidor, pero más grande y con decoración entretenida, como la de la foto. Ahí, una persona de la marca atiende a puerta cerrada a una clienta, durante 45 preciados minutos. Hay que inscribirse por internet, señalar más o menos qué se quiere comprar (¿una tenida especial para una cita? ¿Ropa para la oficina? ¿Vestido + cartera + accesorios para una fiesta?), entregar un par de datos como la talla o el tipo de figura y, muy importante, seleccionar un presupuesto aproximado.

Sólo ofrecen ropa de su marca, es cierto, pero, por otro lado, es un servicio gratuito, no hay obligación de gastar un solo peso (libras esterlinas, en este caso) y se trata de una marca que ofrece un rango bastante amplio de ropa para elegir.

La mujer que atendía en el local ubicado frente a Saint Paul’s Cathedral, en el barrio financiero de la ciudad, contaba que la mayoría de las clientas va con sus amigas, con lo cual la compra se convierte en un súper buen panorama, especialmente si son clientas jóvenes. También contó que, cuando van las mujeres con sus parejas (se refirió específicamente a las parejas heterosexuales) suele ser un desastre. Ellos se aburren, no opinan o muchas veces opinan mal. Cero aporte. Y por último, confesó que en todo el tiempo que ella lleva ahí, nunca le ha pasado que alguien se vaya sin comprar al menos una de las prendas propuestas.

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