Jean Schlumberger: Metales con vida

Jean Schlumberger: Metales con vida

Los sueños son un material imaginativo que no posee una real consistencia, que se difumina rápidamente en nuestra imaginación o en nuestra capacidad de albergarlos en nuestra memoria y así no perderlos.

Para Jean Schlumberger, los sueños y su capacidad por cobijarlos, hicieron de él uno de los joyeros más connotados del siglo XX. Jean nace en Alsacia el año 1907, en el seno de una familia dedicada al mundo textil, los cuales decidieron instruir a su hijo en el mundo financiero. Jean decidió por sí mismo y en 1930 decide viajar a Paris, allí comienza su amor por las artes.

La joyería es el canal por el cual saltan a la realidad sus sueños, saliendo de éstas ensoñaciones criaturas míticas o pájaros salvajes, domando de ésta forma a esa exótica naturaleza que solo él veía, capturando lo irregular e incontenible que alberga el universo. Durante su estadía en Paris, colaboro con la gran Elsa Schiaparelli, diseñando y elaborando desde joyas hasta botones.

La Segunda Guerra Mundial, no tan solo movilizó el desconcierto en Europa sino que también alisto para la guerra a hombres como Jean, éste fue evacuado en Dunkerque, donde se dirige a Inglaterra y posteriormente a New York. Su nueva vida en New York lo vuelve a unir a su antiguo amigo Nicolás Bongard, con éste inauguran un pequeño salón dónde mujeres tales como: Babe Paley, Elizabeth Taylor, Greta Garbo, Gloria Guinness y Audrey Hepburn, forman parte de su nueva clientela y poseedora además de su inmenso imaginario.

En 1956, Walter Hoving presidente de Tiffany & Co. incorpora a Schlumberger y Bongard para unirse a la compañía como vicepresidentes. Así, les fueron entregadas las mejores piedras de colores, conteniendo en sus manos todo el material para hacer crecer y exhibir la magia contenida en sus creaciones. Tanto piedras, metales, zafiros, amatistas conforman el universo movible y flotante de sus piezas.

Años más tarde decide abandonar Estados Unidos, regresando quizá a su primer latido, Paris. En 1987, Jean Schlumberger fallece y deja un legado lleno de flores, mar y seres inaprensibles.

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