Nueva escuela de vestuario: UDLA

Nueva escuela de vestuario: UDLA
Juan Pablo Fuentes, Director Escuela Diseño de UDLA, Gabriela Olivares, Coordinadora Diseño de Vestuario de UDLA, y Juan Pablo Moro, director y dueño de galería Moro.

Hace poco me enteré de una nueva escuela de diseño de vestuario, en la Universidad de Las Américas. La digirirá Gabriela Olivares, mujer detrás de Passiontour, incitativa que busca promover el diseño a través de exposiciones, talleres, generación de redes, etc. Entre los profesores destaca Paulo Méndez, sin duda la mejor carta 2010 del diseño nacional.

La escuela tendrá un mínimo de 20 estudiantes por sede, estará en Providencia, Maipú y Viña del Mar y pretente, según me dicen por escrito, que los diseñadores tengan “la capacidad de desempeñarse en la proyección y elaboración creativa de personajes en estrecha relación con producciones de vestuario, revistas, teatro, TV, publicidad, productoras y agencias de moda”, además de “afrontar y resolver la temática de diseño de autor con originalidad y perfeccionamiento en el desarrollo de colecciones con alto nivel creativo y autocrítico, permitiendo el ejercicio independiente y responsable de la profesión”. Al menos en el papel, suena bien.

Al preguntarles sobre las diferencias que puedan tener con otras escuelas, me responden que van a hacer hincapié en una suerte de “observatorio cultural”, cuya idea es que los alumnos tengan formación en asuntos culturales, en la historia y también en la contingencia. Dicen que esto es para que tengan pensamiento crítico, pero a mí me parece importante también porque es de ahí de donde emergen las tendencias socioculturales que son fundamentales para crear moda.

Agregan que van a contar con tutores internacionales de consolidada trayectoria, que van a venir a hacer talleres: los argentinos Jessica Trossman y Pablo Ramírez, el uruguayo Pablo Gimenez, Andrés Fredes (gestor cultural chileno radicado en Viena). Esto me gustó harto, pero lamentablemente he visto que muchas universidades hacen el esfuerzo de traer gente muy top, pero los alumnos no lo valoran como debieran. Con suerte van a las charlas, entran y salen en cualquier momento, hablan por celular, hacen pocas preguntas…Ojalá que esta iniciativa no sea un esfuerzo perdido en ese sentido, pero para eso se necesitan alumnos motivados de verdad y que sepan distinguir cuando tienen al frente una oportunidad única.

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