Mimbre, crin, vestuario y video: Entrevista a Loreto Monsalve, diseñadora detrás de Centrípeto

Mimbre, crin, vestuario y video: Entrevista a Loreto Monsalve, diseñadora detrás de Centrípeto


Inició sus estudios en la escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile, pero su interés por el teatro y las artes escénicas la llevaron a seguir la carrera de diseño teatral en la Universidad de Chile, siempre queriendo orientar su oficio a la iluminación y la escenografía, pues “odiaba por sobre todas las cosas el vestuario”. Sin embargo y contra todo pronóstico, Loreto Monsalve transformó ese odio en una profunda pasión que la ha llevado a participar de múltiples obras de teatro, opera y danza y a desarrollar su gran proyecto personal “Centrípeto”, el cual consiste en cinco obras a gran escala que combinan el diseño de vestuario con el uso de materialidades no convencionales y el formato video. La obra se encuentra en exhibición en el Centro Cultural GAM hasta el próximo 14 de marzo, y fue seleccionada para presentarse en el festival de diseño escénico más importante del mundo, en la Cuadrienal de Praga 2015.

-Nos comentabas que tu interés como diseñadora teatral estaba ligado a la escenografía e iluminación y “odiabas” el vestuario escénico, ¿cómo fue que finalmente te “reconciliaste” con esta disciplina y te convertiste en diseñadora de esta área?

-No había manera de terminar la carrera sin hacer los cursos de vestuario, y en vistas de que no tenía otra alternativa más que hacerme amiga del área, me lo propuse como meta y empecé a trabajar súper arduamente, más que en los otros ramos y finalmente cuando encontré una dinámica y comprendí lo que era el vestuario escénico —como crear un personaje— y me encantó.

-¿Cómo es tu proceso creativo a la hora de generar el vestuario de una obra?

-En general todos los montajes y todas las obras son diferentes. Yo trabajo en teatro, danza, he incursionado en opera y ahora con Centrípeto en formato de sala y video. No tengo una fórmula, sin embargo, para el estudio es la base de todo: estudiar el texto, estudiar al autor, hablar con el director y en base a eso empiezo a nutrirme de todo tipo de referentes —principalmente visuales— que van desde pintura, una prenda, un video clip o música. En el caso puntual de Centrípeto, cada diseño tiene distintos estímulos para partir. En algunos partí desde el material, el mimbre, y en otros cuando me compré el maniquí. Siempre hay un punto de partida y puede ser variable.

Además de su incesante trabajo como diseñadora escénica, Loreto ha desarrollado un camino paralelo y de corte más experimental. Centrípeto, nombre del proyecto que hoy se exhibe en BiblioGam, ha sido el resultado de un largo proceso que tiene como inicio el proyecto de título que Monsalve desarrolló para su Máster en Barcelona. En ese entonces, 2008, Loreto investigó materialidades como el encaje (muy característico del vestuario español) y su similitud con materiales chilenos como el mimbre y el crin, los cuales fueron la base de sus diseños para ese trabajo en particular y sus futuros proyectos. Consciente de su potencial, Loreto regresó a Chile y postuló a un Fondart, el cual le permitió desarrollar “Fibra + Trama + Monumentalidad”, lo que podríamos considerar el inicio y base de lo que hoy conocemos como Centrípeto: esculturas a gran tamaño que experimentan con el mimbre, crin y vestuario, puestas en escena en formato audiovisual.

-¿Qué nuevos proyectos tienes en relación a Centrípeto?

-Postulé el proyecto a la Cuadrienal de Praga —la feria más relevante a nivel mundial sobre artes escénicas— a una sección que Chile nunca había postulado llamada “Tribu”. Se trata de una intervención espontánea de 5 personajes quienes, de la nada, empiezan a hacer un recorrido de 40 minutos por la ciudad. El requisito era que fueran entre 3 a 5 vestuarios y que estos tuvieran una materialidad o una naturaleza completamente diferente a la naturaleza humana cotidiana, al vestido de calle. El proyecto Centrípeto no estaba terminado, pero tenía una de las esculturas hechas y les mandé los 5 bocetos en proceso, les conté sobre la exhibición, la materialidad y finalmente quedé seleccionada. La Cuadrienal es en junio y actualmente me encuentro buscando financiamiento.

-¿Cómo ves el panorama actual y las proyecciones en la disciplina del diseño de vestuario escénico?

-Mira yo creo que es positivo. El potencial de diseño escénico que hay en este país es muy bueno porque siempre ha sido reconocido y hasta yo misma que fui hacer el máster y me fue muy bien. Otro diagnóstico positivo es que en la época de Sergio Zapata habían proyectos grandes, pero eran menos. Ahora hay más diversidad, más número de diseñadores y están todos trabajando.

Yo creo que la gran falencia es que esta carrera es súper demandante; uno no para. Cuando los actores ensayan, uno está en el ensayo y cuando dejan de ensayar uno está diseñando, comprando materiales, confeccionando, también en términos de producción y rindiendo los dineros que no te alcanzan. A veces uno quisiera una cosa, pero tienes que ver la manera de hacer algo que vale menos y se parezca a lo que tenías en mente, lo cual implica más trabajo. Para poder vivir de este oficio uno tiene que estar cien por ciento ocupado y eso no nos ha dado mucho tiempo para revisar las falencias de proyección de la disciplina. Hace más de un año estamos constituyendo la asociación de diseñadores escénicos, donde estamos realizando precisamente este tipo de cuestionamientos.

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