After Words: la colección otoño/invierno 2000 de Hussein Chalayan

After Words: la colección otoño/invierno 2000 de Hussein Chalayan

No muchos diseñadores han sabido crear una colección que represente tan bien un deseo o una protesta al sistema social y cultural que representa, como Hussein Chalayan. Por esto fue elegido “diseñador británico del año” dos veces consecutivas, en 1999 y 2000, gracias a su colección otoño/invierno 2000 After Words que, sin duda, fue una de las razones por la que lo eligieron como ganador.  

Para esta colección, Chalayan cambió las reglas de la presentación y no se enfocó en preparar un desfile. En lugar de eso, organizó una performance artística en el Sadler’s Wells Theatre en Londres. La presentación comenzó con 5 personas sentadas en sillas alrededor de una mesa de centro, representando una familia. Cuando las modelos aparecieron en escena, ellas se vistieron con los elementos del lugar: con prendas escondidas en sillas, y la mesa de centro que rápidamente se convirtió en una falda.

Chalayan se inspiró en la migración forzada de las familias chipriotas-turcas después de los evento de 1974. Este hecho afectó de cerca a la familia del diseñador, ya que ellos estuvieron entre las personas que tuvieron que escapar de sus casas por la limpieza étnica. Por eso, el mensaje de la colección de Chalayan es tan potente: en ella está presente el miedo y la urgencia de la familia que escapa de una guerra; con muebles desplegables y deconstructivos, que representan la prisa que sienten las víctimas de rescatar cuanto tienen a la mano.

La declaración política del diseñador no solo recuerda su acercamiento familiar con la guerra. También se presenta en el contexto de la crisis de Kosovo en 1999, en la que muchas familias perdieron su hogar. La puesta en escena se ilumina con una gran pantalla de fondo que muestra a un grupo de cantantes con el traje tradicional de Kosovo.

Con esta performance, Chalayan lleva el problema del subalterno directamente al mundo de la moda. La representación del subalterno se desprende del hecho de que las familias que pierden su hogar son excluidos de los derechos civiles, políticos y sociales que la ciudadanía les concede, además de la obvia alusión a la perdida de sus bienes materiales, ejes centrales en la composición de la vida familiar dentro de la casa.

Sin embargo, toda esta crítica al estado de guerra se produce en una puesta en escena que destaca por su pulcritud, limpieza y orden, en un fondo blanco que centra la atención en los elementos de la casa, que a la vez son el vestuario de la familia.

Con esto, Chalayan demostró toda la capacidad que tiene el vestuario para realizar una crítica constructiva a la sociedad en la que vivimos, y no solo como mera representación de un momento dado, como efecto de una tendencia copiada irreflexivamente en todo el mundo. Además, todo este trabajo de montaje se encuentra documentado en video.

Imágenes: chalayan.com

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