RIP Vogue: Te recordaremos

Por Oscar Fernandez

Anna Wintour, la MET Gala, fashion’s night out, el September Issue y, más recientemente, Vogue World. Los nombres que todos asociamos a la Biblia de la Moda, y que han marcado un precedente en la industria, están cambiando. La muerte de los medios impresos es una realidad que todas las publicaciones y editoriales han visto pasar desde la llegada de Internet. Y si bien es discutible decir que esto ha mejorado o empeorado la manera en la que opera el mundo de la moda, indudablemente ha provocado un mayor interés por participar o ser parte del ruedo. 

Durante la semana de la moda de enero en París, imágenes de Anna Wintour y Lauren Sánchez se hicieron virales por los supuestos rumores de que Jeff Bezos iba a comprar Condé Nast como regalo de matrimonio para la reciente esposa del dueño de Amazon. Sin embargo la familia Newhouse, dueña del conglomerado en el que se encuentra Vogue, ha mencionado que la empresa no está a la venta. Ahora bien, Condé Nast no cotiza en bolsa, por lo que no está obligada a divulgar información sobre su desempeño al mercado como lo hacen las sociedades abiertas; y en el caso de una eventual operación de compraventa, los términos y condiciones no tendrían necesariamente que hacerse públicos. Sí podrían existir reportes regulatorios, filtraciones, o si la parte oferente fuese pública. Este tipo de arreglos, empresa controladora/subsidiaria, es algo muy común en las grandes corporaciones. Esto se debe a los beneficios asociados bajo las figuras de holding y subsidiaria; los cuales abarcan aspectos como: flexibilidad estratégica, eficiencia de recursos, gestión del riesgo, manejo fiscal y la administración general de todas las subsidiarias del holding. En este caso, Advance Publications Inc. es el holding; Condé Nast opera como subsidiaria, y Vogue es uno de los activos editoriales (o marcas) gestionados por Condé Nast.

A pesar de que Jeff Bezos ya forma parte del negocio de medios impresos desde el 2013 con la compra del The Washington Post, que actualmente está viviendo una crisis interna, sus intenciones de comprar Condé Nast no parecen ser genuinas. En cambio, sus ojos y los de su esposa, están más enfocados en el Costume Institute y la MET Gala. Anunciado en noviembre del 2025, el matrimonio es el principal patrocinador del tema de este año: Costume Art, temática que se centrará en la relación e importancia entre la moda y el cuerpo como mecanismo de representación artística. Este es el punto más relevante de la incipiente muerte de Vogue, junto con la salida de Anna, ya que gran parte del posicionamiento de la revista se debe a la exposición mediática que tiene la MET Gala, Anna misma, y el poder legalizador que otorga aparecer en la revista; no sólo a nivel de industria de la moda, sino que además, como aspecto cultural y social. 

Es cierto que las especulaciones de la participación del matrimonio Bezos no dejan de causar ruido. Tal vez sólo quieren ser parte del espectáculo, tomar el rol de influyente en la industria y pensar que su participación sí marca una diferencia, más allá del aspecto monetario. Sin embargo, aunque Law Roach esté vistiendo a Lauren Sánchez, y Chloe Malle sea la nueva editora de US Vogue, este tipo de intervenciones si esclarecen la realidad de que con suficiente dinero se puede ser parte del mundo de la moda, y no sólo siendo patrocinador de la fiesta más exclusiva del año, sino que también asistiendo en primera fila a alta costura. Finalmente, más allá de las conversaciones que todo esto ha generado, la relevancia de Vogue ya se siente disminuida, a pesar de sus intentos de continuar diversificando sus publicaciones, contenido y línea editorial, pareciera ser que su prime ya pasó.

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