Moverse está out: WIO de Sebastián Concha

Por Diego Ignacio Ramirez

Un collar transparente que oprime el cuello y las muñecas, pantalones deportivos que imposibilitan el movimiento y un polerón que debe ser utilizado entre dos personas para que funcione. Eso es ‘We Is One’ -más conocido como WIO (@______wio______)-, marca del diseñador Sebastián Concha (1998) que se inspira en la calma y el aislamiento, propio del sur de , para así crear piezas que resuenan tanto en Santiago, como Canadá y Rusia.

“Hola Seba, ¿cómo estás? Bien, gracias. 

Partamos enseguida. Lo único que sé de tí es que eres del sur. ¿Dónde naciste y creciste exactamente? Nací en Los Ángeles, Chile y crecí en Talcahuano.

¿Cómo fue crecer ahí?, ¿Qué hobbies tenías de chico? Desde siempre he sido medio artístico. Cuando era chico me gustaba harto la fotografía y, como tal, era el designado oficial para sacarle fotos a las celebraciones familiares desde que tengo 13 años. 

¿También a tus amigos? Eso fue después, cuando crecí y me volví más sociable. Los primeros años de mi vida en Talcahuano no tenía casi amigos. Yo vivía en una zona muy industrializada, una población donde no interactuaba mucho con los vecinos, frente a una autopista, muy aislado todo. No fue hasta que crecí que me di cuenta lo importante que era relacionarme con el resto de las personas para así hacer más amable mi entorno y mi vida. 

¿Cómo aprendiste a ser más sociable? Fue una manera de sobrevivir. Yo estuve en siete colegios distintos, debido a cambios de casa, emigrar fuera del país y un terremoto, así que tuve que aprender a relacionarme y adaptarme rápidamente a mis entornos. 

¿Dónde emigraste? En cuarto medio me fui a Vancouver, Canadá. Técnicamente me iba a ir por un mes de vacaciones, pero al final me quedé un año. En ese tiempo empezó mi interés por la , así que me compré una cámara y comencé a mandar fotos a revistas. Iba todo súper bien, pero después tuve un problema para renovar la visa y me tuve que devolver a Chile. 

Mal. Sí, pero me sirvió para darme cuenta que la estética que estaba explorando en Canadá no estaba siendo explotada aún en Chile. Así que empecé a intervenir los pantalones de jeans que usaba con telas de otros pantalones. De ahí, salía a algún lado y las personas me preguntaban dónde los había comprado, entonces ví la oportunidad de crear un negocio. Eso me ayudó luego a entrar a trabajar a Levi’s cuando aún estaba estudiando diseño industrial.

¿Por qué no estudiaste diseño de vestuario directamente? Porque una amiga me dijo que el diseño industrial era la ‘carrera del futuro’ y le creí [se ríe].

¿Te cuestionaste en ese periodo dejar la carrera para meterte de lleno a crear ropa? Obvio, me lo cuestioné caleta. A lo largo de la carrera siempre me sentí incomprendido, ni mis compañeros ni mi profesores sentían que el diseño de vestuario fuera algo importante o una carrera posible, me decían que si no estaba resolviendo un problema estaba creando uno, que es una regla del diseño.

¿Cómo nace WIO?  Llevaba como 6 meses vendiendo jeans desde mi cuenta personal, hasta que me di cuenta que tenía que empezar a separar mi vida de mi negocio. El nombre apareció porque justo estaba una volada media electrónica, y descubrí una canción que se llama ‘We is 1’ de The 2, que ni siquiera es tan buena [se ríe], pero me hizo reflexionar mucho esa frase. Obvio que todos somos uno, we are one, we is one. Sin embargo, para muchos era difícil pronunciarlo, así que suelo acortarlo a WIO.

¿Cómo describirías el ADN de tu marca? Cada colección plantea un tema distinto que se conecta con algún proceso por el que yo estoy pasando. Partí con el denim porque estaba recién descubriendo todo, así que elegí un material que fuera fácil y barato de usar. Luego, en la pandemia, descubrí el yoga y la meditación, y eso vino acompañado por cuestionamientos existenciales: las ganas de sentirme libre, pero al mismo tiempo tener que trabajar para solventar esa libertad. Así que las prendas comenzaron a ser de algodón y materiales más cómodos, pero diseñados de manera tal que en vez de liberar el cuerpo lo restringen de ciertos movimientos. Asimismo, los colores están basados en los uniformes de los colegios que utilicé de chico en Talcahuano: azules, grises y blancos. A todo le doy un vuelco, porque adapto mis recuerdos a lo que realmente me hubiese gustado ver y usar a esa edad.

Es interesante esa romantización que le haces a tus recuerdos en Talcahuano. Me recuerda un poco al cuento de Paulina Flores, ‘Talcahuano’, donde se describe a la ciudad como muy triste y fea, por lo que los protagonistas tienden a inventarse historias sobre el lugar para así salirse un poco del contexto. Hay que pensar que Talcahuano era la ciudad más contaminada del mundo en algún momento, y aún cuando hoy está mejor tiene muchos edificios abandonados, porque la industria abandonó el lugar debido a las demandas ciudadanas. Por esa razón, es que la gente se ha tenido que inventar de alguna manera un nuevo relato social. En mi caso, lo que intenté es re-significar el uniforme, que es funcional y homogéneo, para así brindarle una nueva personalidad. Al mismo tiempo, las colecciones suelen tener atmósferas con espacios amplios, donde los modelos pueden ser libres, pero esa misma amplitud los hace ver totalmente aislados.

Tremenda reflexión. Pero, ¿cómo logras bajar esa idea tan conceptual a ropa que realmente se pueda vender para así mantener el negocio? Antes me importaban más los números, quería que la marca fuera lo más popular posible. Pero hoy en día he entendido que lo mejor es apostar por crear una comunidad a la que le resuene WIO y que sea fiel como consumidora. 

¿Y cómo es ese consumidor ideal? Alguien que entiende lo que está pasando en el mundo y que de cierta forma se rebela frente a la perfección que impone el sistema. En WIO se intenta mostrar las arrugas, el paso del tiempo en el cuerpo y los materiales, el movimiento natural de las personas. Por eso hasta ahora no he usado modelos profesionales.

¿Y de qué manera esa decisión de salirte de lo que hype afecta tu competitividad comercial? Yo siento que WIO no compite con otras marcas de la escena local actual, porque mis diseños nacen de cuestionamientos más abstractos que una tendencia de TikTok. Por ejemplo, ahora que muchos están haciendo ropa inspirada en la oficina, yo comencé a diseñar cosas que se vinculan al amor, a abrazarse, a celebrar. En WIO ya nos sentamos a reflexionar, así que ahora nos toca divertirnos y ser honestos. Por eso, parte de la ropa es reflectante y/o transparente. De eso también se trató el traje que le diseñé a Javiera Mena para que utilizara en el aniversario de Galio de este año.

¿Podrías contarme sobre ese diseño? Es un top y una cartera que están recubiertos de cotillón, de ese reflectante, y hace alusión a los materiales que, aunque baratos, pueden transportarnos a momentos felices de nuestra vida. Una idea que ya venía trabajando y que justo calzó con el dresscode de este año que era ‘movimiento’.

De hecho, yo también llevé uno de tus diseños. Un cuello transparente que no me dejó ni ir al baño cómodamente porque tenía el cuello y las manos atrapadas… yo y mis ideas de ir contra la temática.  Sí, ese cuello fue un experimento para traer de vuelta mi faceta como diseñador industrial. El punto era justamente que fuera una reversión de un cuello medieval que imposibilita el movimiento, pero a través de un material y grabados que lo hacen atemporal. Es gracioso, porque gracias a ese cuello, además de ti, mucha gente de Rusia llegó a mi marca. No sé por qué pero resonó harto con la escena de allá. 

Se nos está acabando el tiempo pero podrías decirme antes, ¿en qué proyectos estás trabajando actualmente? Hace sólo unos días WIO comenzó a estar disponible en la tienda ‘Piso 2’ del Drugstore, así que eso me pone muy contento. Además, estoy en conversaciones para colaborar con distintas cantantes, así que puede que vean a WIO en los escenarios prontamente.

Conoce más de WIO de Sebastián Concha en @______wio______

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