LVMH está obsesionado con Hermès (y yo también)

€13 billones perdidos, un fallecido, múltiples demandas y un heredero que dejó de vivir su mejor vida.

Por Oscar Fernandez

Toda esta trifulca se remonta al año 2001, cuando el Lobo del Cashmere, también conocido como Bernard Arnault, trató de llevar a cabo una adquisición hostil con la marca Hermès. Monsieur Arnault es el dueño del conglomerado de marcas lujo Louis Vuitton Möet Hennessy, o tan sólo LVMH, quién el pasado 3 de diciembre de este año fue demandado por el heredero mayoritario de Hermès Nicolas Puech, un nepobaby de quinta generación de 82 años, que al parecer ha perdido una herencia equivalente al producto interno bruto de un país, y todo por haber depositado su ciega confianza en su gestor patrimonial, Éric Freymond, quién presuntamente habría estado trabajado con Arnault para despojar al heredero de sus títulos financieros sin su consentimiento. 

Bernard Arnault es conocido por adquirir empresas con potencial o gran legado, utilizando compras hostiles, y no, no estoy hablando de una The Row Sample Sale, sino más bien, una estrategia de negocios, la cual consiste en adquirir una empresa pública mediante una compra de acciones, ofreciéndo a los accionistas un precio por acción más alto que el mercado, hasta conseguir una mayoría suficiente para gestionar el liderazgo y dirección de la empresa. Un punto relevante, es que las acciones de Puech son al portador lo cual significa que quién tenga los papeles físicos es dueño de las acciones. En otras palabras, brujería financiera y un verdadero girl math

Sin embargo, el pasado julio de este año, después de haber sido intensamente interrogado por la policía parisina, Freymond decidió acabar con su vida luego de confesar que sí había vendido las acciones a Arnault en el intento de adquisición hace más de 20 años. Si bien, las transcripciones de esos interrogatorios no son públicas, el periodista Nick Kostov del The Wall Street Journal tuvo acceso a estas, y Kostov menciona que, Freymond afirma haber sido amante de Puech, y que además de haber vendido las acciones, el heredero estaba en total conocimiento de las transacciones. Por otro lado, desde LVMH niegan haber adquirido su participación de manera fraudulenta, o sea todos aquí están fingiendo demencia y nadie sabe dónde quedaron las acciones, quién realmente las compró, quién las tiene ahora y, lo que a mí más me preocupa es, cómo Puech va a seguir viviendo su mejor vida en los Alpes Suizos. Todo este drama, digno de un enfrentamiento entre Saint Laurent y Lagerfeld, sólo está comenzando, ¿Será este mi nuevo imperio romano? Sólo el tiempo lo dirá. 

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