
CRÉDITOS FOTOS: @area_gris, @josemoragaphoto, @rodrigonavarro.cl, @mila.belen_, @sntnl.dl.nrt
‘Generosidad Generosidad’ o ‘Generosidad por dos’, eso significa ‘Karam Karam’, nombre del colectivo cultural chileno que a través de carretes, poleras y tablas de skate esperan resignificar la idea que se tiene de Palestina -especialmente posterior al 7 de octubre de 2023-, recolectando fondos que van en directa ayuda a familias y organizaciones palestinas; todo desde ‘la resistencia y el amor’.

Hola, ¿podrían presentarse?
Josefina: Hola, yo soy Josefina Labán.
Mila: Hola, yo soy Mila Belén.
Josefina: Ambas somos integrantes de colectivo Karam Karam.
Súper. Partamos desde lo más básico. ¿Qué es Karam Karam?
Josefina: Sí, Karam Karam es un colectivo cultural que nace a partir del genocidio actual que sufren las personas en Palestina, entendiendo, por supuesto, que esto no es nuevo sino que lleva ya 78 años.
¿Cómo era su relación con Palestina previo al 7 de octubre?
Mila: Yo llevo once años de activista. En 2014 me gané una beca de liderazgo político para ir a Palestina y me pasó que estando en el ‘Ayda Camp -que es al lado del muro y donde el artista Banksy ha hecho sus intervenciones-, vi a unos niños jugando a la pelota junto a un portón donde salían y entraban soldados israelíes. Estaba en eso cuando ví cómo un soldado israelí le apuntaba a la cabeza con un arma a un niño, sin ningún tipo de razón… ese fue el momento en el que sentí que ya no había vuelta atrás. Cuando volví, tuve que hacer un voluntariado en una fundación más institucional y me di cuenta que no me gustaba tanto esa parte del activismo, así que estuve mucho rato siendo ‘activista de Internet’, hasta que pasó lo del 7 de octubre y nació Karam Karam.
Josefina: Mi historia es un poco más corta en términos de activismo político. Técnicamente, mi familia es Siria – Palestina pero yo crecí bajo la mentira blanca de que nosotros éramos descendientes libaneses, todo eso según mi abuela. Una mentira que tenía que ver con cómo ella fue aceptada cuando llegó a Chile, temas personales, familiares, entre otras cosas, un mecanismo para no tener que explicar tanto y para ser tratada como una igual. Pero la verdad es que ella había nacido en Palestina y que vivió ahí hasta los cinco años, hasta que la ocupación sionista la obligó a migrar al Líbano. Yo tenía 17 años cuando supe todo eso, por lo que ahí recién partió mi educación sobre Palestina, empecé a a entender por qué el pueblo palestino estaba bajo ocupación y qué es el sionismo. Fue un camino largo de aprendizaje, de hecho me costó alzar la voz porque no me sentía con la suficiente información para hacerlo. Pero cuando fue lo del 7 de octubre yo ya llevaba dos años de aprendizaje por lo que ya me sentía más en confianza y empecé a ocupar mis redes sociales para mostrar el día a día de lo que estaba pasando en Palestina.

¿Y todos los integrantes de Karam Karam son descendientes palestinos como ustedes?
Josefina: No, somos mitad y mitad, descendientes y gente interesada en la causa que tiene un nivel de activismo por Palestina.
Mila: De hecho, uno de nuestros integrantes no es palestino pero ha ido a Palestina.
Josefina: En cambio yo que sí soy descendiente nunca he podido pisar tierra Palestina.
¿Por qué?
Josefina: Porque siempre nos han metido un poco de miedo a los descendientes de que no vamos a poder entrar, de que nuestros apellidos son complicados, etcétera.
Entiendo. ¿Qué diferencia al colectivo de otras organizaciones pro Palestina?
Josefina: Quienes pertenecemos a Karam trabajamos en distintas industrias como la cultura, la música, la moda, el cine, las artes y queremos aportar desde ese lugar. Nos hemos dado cuenta que durante toda la vida la causa palestina y los conflictos árabes se han querido plasmar solo de forma violenta, de mucho sufrimiento, de ‘el pobre pueblo palestino, qué pena’, pero en verdad la cultura palestina y árabe es más que eso, es comida, es textil, es música, es cine, es resistencia pacífica. Así fue como surgió la idea de las fiestas ‘Ritmo Salaam’ por ejemplo…

¡Ay! siempre he querido ir a una. ¿Podrían contarme de qué se tratan específicamente?
Josefina: [Se ríe] Ritmo Salaam significa ‘Ritmo de la Paz’. Nos inspiramos en una de las resistencias pacíficas que tiene el mundo árabe, en especial el palestino, que es el baile. Al igual que el mundo latino, el mundo árabe celebra bailando, con bailes conocidos como ‘dabke’. Hay grandes bandas del mundo árabe que se están masificando hoy en día, que llevan muchos años transmitiendo la cultura y la resistencia árabe a través de los ritmos.
¿Cuántas fiestas han hecho?
Mila: Ya hemos hecho tres versiones.
¿Y es solo música árabe lo que se toca?
Josefina: No. O sea, se toca bastante ritmo árabe, pero no solamente remixeados de música antigua o tradicionales árabes, sino que también música nueva, artistas nuevos, influencias nuevas, una mezcla entre lo árabe tradicional y la música occidental también. La gracia es que invitamos a DJs y los desafiamos a mezclar la música que suelen tocar con ritmos árabes. Entonces no es solamente una invitación a tocar sino que también a investigar y agregar dentro de sus propios setlist música nueva.
Mila: Pero además de la música el ambiente de las fiestas es bien particular, como que es muy amoroso, entre los DJs y el público, es algo muy comunitario y eso se siente. La gente va, baila y sale no solo contenta sino que también con ganas de seguir ayudando, de seguir hablando de Palestina. En ese sentido, este tipo de fiesta permite dejar de ver al carrete como algo totalmente banal, sino que también puede ser un momento para resistir y contenernos entre todos y así poder seguir luchando.
Además de fiestas también tienen una línea de ropa, ¿no?
Josefina: Sí, como colectivo pensamos que la moda ha sido vehículo que ha sido utilizado durante siglos en distintas causas y movimientos de la historia de la humanidad. Ayudando no sólo a transmitir mensajes, sino que también a hablar de memoria, de historia, permitiendo acercar un mensaje de manera más amigable a la gente.

¿Y de qué forma esta línea de ropa aporta en la causa? En términos prácticos me refiero.
Josefina: La venta de merch permite recaudar fondos, además de cubrir los gastos básicos de las otras actividades de Karam, que es un colectivo sin fines de lucro.
Mila: Trabajamos todo de manera pro bono, todos los que conformamos Karam trabajamos de manera voluntaria y sin recibir un sueldo.
¿Quién diseñó la ropa?
Josefina: La primera polera que hicimos fue diseñada por Chagiadach, la segunda por Cuantasconstanzas y la imagen gráfica de Karam, que aparece en los gorros, la hizo Michel Tumani. Hoy en día si tú sales a la calle con un keffiyeh o con cualquier tipo de prenda que haga alusión a la causa palestina simboliza un acto de resistencia, ya que te puedes encontrar con apoyo como también con mucha violencia. Entonces, para hacer más sutil el mensaje pro Palestina hemos desarrollado estas distintas colaboraciones a través del merch. Todas las piezas se han transformado en símbolos que a la gente le gusta usar para demostrar que está con la causa.
¿La confección es chilena?
Josefina: Sí, de hecho tratamos de trabajar con proveedores paisanos [persona de ascendencia árabe]. Nuestros gorros los borda una mujer paisana que tiene una empresa de estampados y de bordados, mientras que las poleras las compramos en patronato, en tiendas de paisanos. Sabemos que las poleras vienen probablemente de China pero tratamos de una forma u otra de trabajar con proveedores que pertenezcan a la comunidad.
Bacán. Hablemos de ‘Resistencia: Skate’. ¿De qué se trata?
Josefina: El mismo integrante que no es descendiente palestino pero ha ido a Palestina tiene conexión con una organización de skate de alla. Así que en un momento sugirió que ocuparamos la tabla de skate como una plataforma artística para que así 21 artistas nacionales pudieran plasmar qué es para ellos la causa Palestina y subastarlas. El fin es que estas obras pudieran ser utilizadas tanto como una tabla de skate o como una pieza de arte.
Las he visto, son increíbles. Qué ganas de haber ganado una.
Mila: Sí, hermosas. Lo hicimos en colaboración con Skate Pal y fue una experiencia muy positiva.
Josefina: En especial porque mientras desarrollabamos la idea entramos en contacto con un joven palestino que vive en el campo de refugiados Jan Yunis, quien nos contó cómo el skate había sido una forma de resistencia para él pero ya no podía hacerlo porque está lleno de escombros por todas partes, las tablas ya están todas rotas, y además veía a las familias de su campamento sufrir de hambre. Por esa razón decidimos colaborar con él para que el dinero que saliera de la subasta fuera repartido de manera directa y equitativa. Logramos enviar mucha plata a este jóven quien, por su parte, nos envió fotos y videos mostrando cómo había logrado alimentar a unas 20 familias del campamento, con bolsas y bolsas de comida.

Además de Skate Pal, ¿con qué otras organizaciones han colaborado?
Mila: Con Acción por Palestina, Sentir Palestino, Comité por la solidaridad con Palestina y muchas más. De afuera, colaboramos con un colectivo alemán que se llama ‘From the River to the Streets’ que está enfocado en proteger y ayudar a las personas que levantan la voz por Palestina dentro de Alemania las cuales están siendo muy oprimidas.
Hablando de opresión, ¿han tenido problemas de censura o poco apoyo por parte de personas o medios?
Josefina: Hoy en día, dos años después de que comenzó el actual genociodio, recién estamos empezando a ver artistas o actores conocidos hablar sobre lo que está pasando en Palestina. Sin embargo, en el caso de Chile, ha habido artistas que han hablado desde un principio, y eso probablemente tiene que ver con que al ser un país donde el arte suele ser autogestionado los artistas no están sujetos a entidades fantasma que los mandan o utilizan para sus propios beneficios. De hecho, después de la subasta de skate se nos acercaron más artistas que querían colaborar con nosotros en el futuro, así que tenemos ya pensada una próxima edición.
¿Qué otras actividades tienen pensadas hacer a futuro?
Josefina: Ritmo Salaam no va a parar, tenemos ya distintas fechas pensadas para los próximos meses. También estamos en conversaciones para una colaboración con el Mercado París Londres, que desde el inicio ha querido ocupar su espacio para mostrar distintas culturas y promover emprendimientos como el nuestro. La idea es lograr que la gente que va al Mercado interactúe con nuestros músicos, nuestros artistas, bailarines, poder vender nuestro merch, seguir financiando nuestras actividades, poder dar un espacio para que la gente se inscriba como voluntario en nuestro colectivo.

¿Qué esperan lograr como colectivo?
Josefina: Para nosotros más que el fin lo importante es el camino. Lo que queremos es seguir transmitiendo cultura, seguir transmitiendo resistencia pacífica, seguir colaborando con artistas, seguir educando o reeducando desde nuestra vereda, ser colaboradores activos con otras organizaciones en Chile. Tal vez nuestra meta, al igual que la de muchas otras personas, es ver a Palestina libre y mientras que eso no suceda vamos a seguir dedicándole nuestro tiempo y energía a transmitir el mensaje. Así que invitamos a toda la gente que desea ser parte de esto a se contacte con nosotros a través de las redes sociales de Karam Karam.

