La moda siempre ha tenido la capacidad de anticipar cambios. Hoy, esos cambios no solo se ven en la ropa, sino también en los rostros que la representan. Una nueva generación de modelos comienza a tomar forma, marcada por una relación más consciente con la imagen, la narrativa personal y la construcción estética.
@itscrisrivera se mueve con naturalidad en ese espacio. Con una historia que transita entre dos territorios, referencias claras y una presencia que ha crecido rápidamente en redes, su perfil se construye desde la observación, el trabajo visual y una mirada definida sobre la moda y su propio lugar dentro de ella.
En esta entrevista nos adentramos en su universo creativo, en la forma en que entiende la imagen, la exposición y el proceso detrás de cada fotografía. Una conversación que, más que dar respuestas cerradas, deja ver cómo se está configurando esta nueva generación y qué dice de la moda actual que figuras como Cris comiencen a ocupar un lugar cada vez más visible.



Un origen entre dos lugares
Cris tiene 23 años, nació en Chile y creció entre ese país y Madrid, ciudad a la que llegó en plena adolescencia. Ese tránsito entre contextos, culturas y ritmos terminó moldeando una forma particular de observar el mundo.
Estudió Administración de Empresas y Marketing, más desde la curiosidad que desde un plan rígido. Entender cómo funcionan las marcas, cómo se construye una imagen y por qué ciertas ideas conectan con las personas fue, en cierto modo, una antesala natural a lo que vendría después.
“Llegar joven, cambiar de entorno y empezar de cero me ayudó a construir una mirada propia y bastante intuitiva.”
Para Cris, la moda funciona en dos planos: como herramienta de expresión y como espacio lúdico. Su estética cotidiana se mueve en la funcionalidad, mientras que frente a la cámara se vuelve más expresiva y pensada.
—¿Cómo describirías tu estilo personal en tres palabras?
Es simple, flexible y bastante consciente. En el día a día no me gusta sentirme disfrazado, prefiero algo cómodo y natural. Pero también me encanta jugar con la moda: trabajar con stylists, probar personajes y exagerar un poco cuando el contexto lo pide.
—¿Cómo definirías tu estética?
En lo personal es simple y funcional. Pero cuando se trata de trabajar imagen, cambia. Me gusta construir personajes, exagerar un poco si el contexto lo pide y trabajar en conjunto con stylists. Creo que mi estética se mueve entre lo cotidiano y lo editorial.

Cuando compartir se transforma en proyecto
La idea de comenzar en redes no nació como estrategia. Fue un proceso espontáneo: subir imágenes que le gustaban y que sentía que lo representaban. “Empezó sin un plan claro. Subía imágenes que me gustaban. En un momento algunos posts se hicieron virales y llegó mucha gente nueva. Ahí entendí que conectaba y que tenía sentido tomármelo más en serio”, explica.
Desde entonces, las redes pasaron de ser algo casual a convertirse en una herramienta real para construir una imagen y desarrollar proyectos.
—¿Cómo te llevas con la exposición constante?
Intento no pensarlo demasiado. Entiendo que la exposición es parte del juego, pero no me obsesiona el tema de los números. Prefiero centrarme en hacer cosas que me representen y sentirme cómodo con lo que muestro. Cuando lo que haces te representa, la opinión externa pesa menos.
Referencias que construyen un universo visual
En su imaginario conviven la moda, el cine y la observación cotidiana. Le interesa especialmente cómo ciertas figuras han construido universos visuales coherentes en el tiempo.
—¿Qué referencias visuales, culturales o artísticas te inspiran?
Me fijo mucho en cómo una marca construye un universo y lo mantiene coherente. Siempre he admirado el trabajo de Tom Ford, sobre todo en su etapa en Gucci, por esa mezcla de sensualidad, elegancia y control. También me inspiran personajes como James Dean o Marlon Brando, por esa masculinidad natural, sin esfuerzo. Y más allá de referentes concretos, observar gente en la calle sigue siendo una fuente constante de inspiración.
—¿Cuáles han sido los proyectos más importantes hasta ahora?
Han sido proyectos muy distintos entre sí, desde editoriales y colaboraciones con marcas hasta trabajos más personales.
Un momento clave fue mi viaje a la semana de la moda en París. Viajar con el stylist Gabriele Lorenzoni y un fotógrafo, vivir la moda desde dentro, fue muy significativo.

—¿Qué significó esa experiencia?
Fue intensa e inspiradora. Te permite ver la moda no solo como imagen, sino como industria, ritmo y energía. Me ayudó a reafirmar que es un espacio donde quiero seguir creciendo.
—¿Cómo fue el desarrollo de los looks?
Se trabajaron antes del viaje, con planificación y diálogo. La idea era llegar con una propuesta clara. Para mí fue interesante entender el look no solo como ropa, sino como una extensión de la actitud.
El trabajo invisible detrás de lo que parece natural
Aunque muchas de sus imágenes transmiten naturalidad, detrás hay planificación y una intención clara.
—¿Cuánto trabajo hay detrás de cada imagen?
Mucho más del que parece. Aunque se vea natural, detrás hay decisiones, pruebas y contexto. Cuando una imagen funciona es porque todo ese trabajo previo no se nota.
—¿Sientes que se subestima ese proceso creativo?
Sí. Al verse solo el resultado final, es fácil pensar que todo ocurre de forma automática. Pero detrás hay ajustes e intención. El proceso es tan importante como el resultado.
Lo real en tiempos de inteligencia artificial
—Con tanta inteligencia artificial presente hoy, ¿cómo ves que se te perciba tan real?
Creo que lo real tiene que ver con la coherencia. Con cómo se construye una imagen en el tiempo y con las decisiones que hay detrás.
—A quienes critican el uso de la IA en moda, ¿qué les responderías?
Entiendo que genere resistencia. Pero la IA no reemplaza la creatividad ni la intención. Es una herramienta. El valor está en la mirada.

En su discurso aparece constantemente la idea de construcción. No como algo artificial, sino como un proceso consciente. “Creo que ambas pueden convivir. Hay una parte que funciona como una obra, una identidad visual pensada. Pero también hay una dimensión humana en cómo me comunico”. “Mi identidad visual nace de una mirada creativa concreta”, nos cuenta.
Una señal de cambio en la moda
Más allá de su propio recorrido personal, la presencia de Cris se inserta en un momento particular para la industria de la moda. Hoy, las nociones tradicionales de modelo, imagen y representación están siendo revisadas y ampliadas. Ya no se trata solo de posar frente a una cámara, sino de construir un universo visual, sostener una narrativa y habitar una identidad que se desarrolla en el tiempo. En ese contexto, su figura aparece como parte de un cambio más profundo: uno donde la imagen no se entiende como algo estático, sino como un proceso creativo, conceptual y colaborativo.
—¿Qué dice de la moda actual que estemos entrevistando a alguien como tú?
Que la moda está replanteándose qué entendemos por imagen, presencia y realidad. Siempre ha trabajado con construcción y representación, solo que ahora esas dinámicas son más visibles.

La moda, que históricamente ha trabajado con la idea de proyección y deseo, hoy también se observa a sí misma con mayor conciencia. Se cuestiona, se reconfigura y expone sus propios mecanismos. En ese escenario, la relación entre lo real y lo construido, entre la persona y el personaje, deja de ser un límite difuso para transformarse en un territorio creativo cada vez más visible y relevante.
Ahí es donde aparece Cris. No solo como un rostro, sino como una forma distinta de habitar la imagen: un cruce entre intuición, proceso y construcción estética que empieza a delinear el lenguaje de una nueva generación. Una presencia que no se limita a mostrarse, sino que propone, tensiona y abre preguntas sobre lo que entendemos por identidad en un tiempo profundamente visual.
—Para quienes todavía creen que esto fue solo una entrevista a un modelo, ¿qué deberían saber?
Que detrás de todo esto hay una construcción consciente, una intención y un proceso creativo real. No se trata solo de una imagen o de un modelo, sino de una forma distinta de pensar la identidad, la moda y la presencia en lo visual. Si alguien llegó hasta aquí sin darse cuenta de eso, quizá dice más de cómo miramos que de lo que estamos mirando.

