Entrevista a los creadores de “Vestir para Contar”, el libro digital que revisa y visibiliza el diseño de vestuario en películas, series y telenovelas chilenas

Entrevista a los creadores de “Vestir para Contar”, el libro digital que revisa y visibiliza el diseño de vestuario en películas, series y telenovelas chilenas

La indumentaria es parte esencial de las obras audiovisuales, pero no siempre se enfatiza en su importancia, ni en los diseñadores y productores que están detrás de la creación y elección de prendas y símbolos. Por esto, Claudio Abarca junto a Gabriela Tapia decidieron darles la visibilidad que merecen en “Vestir para Contar” (@diseno_de_vestuario), un libro digital gratuito, patrocinado por el concurso Fondart 2019, en el cual revisan el diseño de vestuario en la ficción chilena.

“El audiovisual chileno ha ido ganando prestigio en los últimos años y no solo es responsabilidad de quienes dirigen, producen o actúan”, señalan los autores.

En estas casi 400 páginas, encontrarán más de 20 entrevistas, entre ellas 8 a destacados diseñadores de vestuario que desde sus experiencias personales y considerando aspectos técnicos, relatan cómo desarrollan sus procesos creativos y cómo estos procesos derivan en lo que finalmente se ve en pantalla.

“No debemos olvidar que una historia de ficción es una representación de la realidad, por lo que el vestuario también evoca sensaciones y recuerdos. El espectador se identifica con algunos personajes, deseando, incluso, vestir como ellos”, rematan los autores.

¿Cuándo y por qué deciden hacer ‘Vestir para Contar’?

Claudio: La idea se gestó en 2018, luego de conocernos por intermedio de Sandra, una prima que conoce a Gabriela y que tiene una tienda de vestuario. A mí me encanta el cine, había escrito un libro sobre películas ambientadas en Valparaíso y también críticas, y Gabriela tenía ya bastante experiencia en producciones como “Los 80” y “Sudamerican Rockers”. Entonces se nos ocurrió presentar este proyecto, pensando sobre todo que el vestuario es también un aspecto relevante en la narración audiovisual, pero la mayoría de las veces no se presta atención a quienes lo diseñan y realizan, y tampoco había una investigación que indagara en el proceso de trabajo que involucra. El audiovisual chileno ha ido ganando prestigio en los últimos años y no solo es responsabilidad de quienes dirigen, producen o actúan.

¿A quiénes está dirigido?

Claudio: En términos generales, a cualquier persona interesada en lo estético, lo audiovisual y el vestuario. En lo particular, a diseñadores de vestuario y estudiantes de Diseño de Vestuario, que hallarán en este trabajo experiencias y conocimientos que pueden servirles cuando se enfrenten al desafío de colaborar en una película, serie o telenovela; a actores, directores, otros profesionales y técnicos del mundo audiovisual, estudiosos de los relatos audiovisuales, entre otros.

¿Por qué elegir la como tópico de investigación?

Gabriela: Porque la moda entrega datos tan importantes del modo de vida de una sociedad que abordarla en sus distintas representaciones nos parece que puede contribuir a una mayor apreciación y comprensión de su importancia cultural. 

En el contexto de una obra audiovisual, la moda no consiste solamente en determinadas prendas textiles con sus respectivas proporciones y colores, sino más bien en un conjunto de símbolos que grafican los usos y costumbres de un grupo humano. El Diseñador de Vestuario decodifica esos símbolos, entregándonos información visual que, además, cumple una función estética y dramática y sitúa a los personajes en un contexto determinado más o menos cercano a la realidad como requiera la obra.

¿Qué es lo que encontrará puntualmente la gente en este libro?

Gabriela: Entrevistas con 28 artistas que desde sus distintas disciplinas se relacionan en variados niveles con este conjunto de símbolos que deben materializarse en prendas textiles y constituir la representación de una moda. Con experiencias personales y considerando aspectos técnicos, los entrevistados nos relatan cómo desarrollan sus procesos creativos y cómo esos procesos derivan en lo que vemos en pantalla: prendas, materiales, colores, estilos. 

Hay más de 20 entrevistas a distintos personajes de la industria del cine y del vestuario ¿Cómo fue la selección de los entrevistados y de las series?

Claudio: Seleccionamos diseñadores de vestuario que han destacado en la industria audiovisual chilena haciendo su trabajo para telenovelas, series y películas. No son todos, por ejemplo, nos habría encantado entrevistar a Maya Mora, diseñadora de vestuario de “Machuca”, pero no pudimos contactarla. Pero son ocho que, en total, son los responsables de cerca de 120 producciones, incluyendo entre estas varias de las más renombradas teleseries, como aquellas de la época dorada de TVN; importantes filmes como “Sub Terra” y “Neruda”; y series muy bien criticadas como “Los 80”, “Los archivos del cardenal”, Ecos del desierto” y “Sitiados”. En cuanto a los directores, creemos que entre los tres entrevistados cubren un arco temporal significativo, de casi 50 años, y producciones muy distintas, desde telenovelas de época a películas contemporáneas. Y los actores son 14, incluidos algunos de vasta trayectoria y otros más jóvenes, que debutaron en el audiovisual en la última década. Casi todos ellos han trabajado con los diseñadores que ya habíamos escogido.

¿Cuáles fueron los pros y contras de todo este proceso?

Claudio: Algo muy positivo en este proceso fue que, en general, las personas entrevistadas tuvieron una gran disposición para las entrevistas. Los diálogos fueron extensos, porque queríamos recabar mucha información, y contamos con una excelente disposición de todos ellos. 

Dificultades hubo, desde luego. Fue difícil conseguir imágenes para ilustrar el trabajo en ciertas producciones, porque no están fácilmente disponibles y porque algunas fuentes sencillamente no responden a ciertas solicitudes. Y otra cuestión que extendió el proceso de trabajo fue el estallido social, pues en la práctica nos inhibió de hacer entrevistas por casi dos meses. La idea era que fueran en persona, siempre, pero la incertidumbre sobre horarios y desplazamientos nos puso esa dificultad.

Muchas películas y series dejan en la retina vestuarios icónicos, que son difíciles de olvidar. En la ficción audiovisual chilena, ¿cuál creen ustedes que cumple ese rol y se lleva el trofeo?

Gabriela: Creo que a través de los años la cultura popular chilena ha sido fuertemente impacta por la televisión, hay una “época dorada” de las teleseries de mediados de los 90 que nos dejó personajes memorables, inolvidables. Es el caso de “Romané”, cuyos vestuarios de estética gitana no hacen más que enmarcar las excelentes caracterizaciones que nos entregaron los actores.

“El Reemplazante” también se ha vuelto icónica por entregar una representación muy verosímil con el mundo que quiere retratar. Son vestimentas reconocibles en nuestra sociedad, pero no recurre al cliché ni a las dobles interpretaciones.

Pero si hubiera un “trofeo”, sería para la serie “Los 80”, porque sucede también que es la única serie chilena que ha tenido 7 temporadas, todas muy exitosas. La serie apelaba a nuestra memoria emotiva con tal nivel de detalle, que era imposible verla sin emocionarse al vernos reflejados en sus personajes. Todos los chilenos de cierta edad pueden reconocerse a sí mismos, a un padre, abuelo, vecino, amigo, etcétera. En eso la dirección de arte de Rodrigo Bazaes es magistral y el diseño de vestuario que realizó Francisca Román a mi gusto sienta las bases para todo lo que se hizo en época de los 70 y 80, de ahí en adelante. 

Ahora que tienen este libro, piensan trabajar en algo más. Tal vez difundir a través de redes sociales los vestuarios, las entrevistas y así acercar cada vez más la historia del vestuario…

Gabriela: En lo inmediato estamos abocados a realizar la máxima difusión al libro, también con Claudio tenemos en mente un nuevo proyecto de investigación que nos gustaría desarrollar juntos. Ahora bien, el medio audiovisual en el que suelo trabajar está casi detenido, por lo que pensar en proyectos en esa área es, por el momento, casi imposible. Hay hartos colegas bien complicados en lo económico, por lo que quiero sumarme más activamente a las actividades de apoyo que se están organizando dentro del gremio.

Dado que me gustó mucho participar del desarrollo de una investigación, estoy comenzando a trabajar en dos proyectos más en esa línea.También a futuro, me encantaría que las redes sociales de “Vestir para Contar…” integraran el trabajo de otros diseñadores, ayudando a generar una vitrina del enorme talento que hay en el diseño chileno.

¿Dónde nuestros lectores pueden acceder a este libro?

El libro es de acceso libre y es descargable. Este es el linkAhora bien, si alguien se interesa más por el libro y quiere contactarnos para explorar más o generar otras cosas a partir de él, puede escribir a claudioabarcalobos@gmail.com o al correo de Gabriela, gabriela.tapiaf@gmail.com.

 

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Kevin Cortes
Kevin Cortes

Periodista con mención en Comunicación Digital. Ama la moda y el styling masculino.

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