Experiencias de Moda: Jessica Meza, Curador de Vestuario

Experiencias de Moda: Jessica Meza, Curador de Vestuario

¿Cómo se puede llegar a trabajar seleccionando vestuario lleno de historia para exhibir en algún museo? Pues la chilena Jessica Meza es una de las pocas personas que cuenta con gran experiencia y especialización en este oficio: gracias a que ha vivido en París gran parte de su vida, ha podido acceder a información y encantarse con este mundo, llegando a transformarse. entre otras cosas, en una en en el Museo de la en .

-¿Cómo llegaste a interesarte por estudiar todo lo relacionado con e ir más allá de la superficie?
Estudié en Francia donde viví 21 años; tengo un Magister en Gestión en Empresas Ibéricas y Latinoamericanas. En el tema de historia de la moda soy totalmente autodidacta; obviamente el haber vivido en Francia tanto tiempo me acercaba al tema per sé. Llegué al en el 2001 y ahí desempeñé distintas labores, rápidamente me apasioné por esta colección textil excepcional. Me gusta la historia y los movimientos sociales que han ido modelando nuestra
sociedad. El vínculo con la moda me parece cada día más evidente, en un inicio por las propuestas de los diseñadores, pero cada día más por la misma calle. Tengo una gran gurú, Lydia Katmisis, quien me ha ayudo a afinar mi ojo y sin duda, mi encuentro con Jorge Yarur me permitió estar cerca de piezas maravillosas.

-¿Cuáles han sido tus estudios o especializaciones en este caso?
Lydia me guió por los caminos del diseño más contemporáneos y personas como Chantal Dagommer y su marido Roger, los dos especialistas en vestuario del siglo XVIII y XIX, fueron orientando mis lecturas. Saber francés también es de gran ayuda porque existen muchas publicaciones como la Gazette du bon goût y muchas más que son material increíble para la investigación.

-Si hablamos de procesos, en tu caso ¿cuáles serían los pasos que sigues cuando te encargas de diseñar la curatoría de un museo o espacio?
Para cualquier curaduría necesitas trabajar sobre una colección, investigar tu pieza y crear un discurso con las agrupaciones que te ayudan a contar la historia que quieres transmitirle a tu público. Después idealmente trabajas con museógrafos que te ayudan a potenciar tu guión con escenografía, iluminación e incluso banda sonora. Dependiendo de tu presupuesto puedes ir desde una curaduría muy escueta a una propuesta estética espectacular. Personalmente, me quedo con las propuestas intermedias, que resalten la investigación de las piezas con un discurso claro, que no sean “vampirizadas” por demasiado show.

-Dentro de todo lo que conoces y has investigado, ¿cuáles dirías que han sido los hitos del vestuario más importantes para ti?
Las piezas antiguas, del siglo XVIII y XIX son siempre espectaculares, por su rareza (el textil se conserva muy mal) y por lo tanto por la calidad de las telas y el “savoir faire” de los artesanos de esa época. En siglo XX, me gustan particularmente los años ’20 y los ’60, que son dos momentos claves en la liberación femenina.

-¿Cuál crees que es la importancia de tener un espacio que una la historia y los trajes de diseñadores a través de las décadas?

Para mi eso es lo más interesante; entender la moda como un medio primordialmente de comunicación que cuenta la historia de una época, un país, una clase social. Y los discursos más marginales, de grupos más vanguardistas, te permiten ver los cambios que se anuncian.

-¿Cómo pudiste llegar a internacionalizar tu oficio e instalarte en París, por ejemplo?
Yo viví en París hace muchos años, de los 9 a los 30. Mi carrera profesional la hice en Chile. Obviamente mi contacto con Francia ha sido esencial y tuve la ocasión de crear grandes vínculos con los principales de Europa y Estados Unidos, además de los principales archivos de casas de Alta Costura (Yves Saint Laurent, Chanel, Lanvin, Dior…), los que permiten tener acceso a material de investigación muy valioso.

-¿Crees que existe la importancia adecuada por parte de entidades locales para con la curatoría de moda? 

La verdad es que no lo sé todavía. Trabajé durante 18 años en una institución que me formó y que me dio un espacio increíble para desarrollarme profesionalmente. Eso implica que dentro de la comodidad y del trabajo cotidiano, no me di el tiempo de conectarme con el mundo cultural chileno. Ahora estoy en eso, buscando lugares donde pueda aportar con mis contactos y mis conocimientos. Creo de todos modos existe un gran interés por el tema y me gustaría llevarlo a un público distinto, tal vez más académico y a la vez más cercano a lo que pasa en nuestro
país. Yo soy una convencida de que si no miramos el pasado, no preparamos bien nuestro futuro.

-¿Qué sería necesario en tus propias palabras para dar a conocer los hitos propios del vestuario chileno en el mundo?
Antes que nada, estudiarlo profundamente no es fácil, pero existen en Chile grandes investigadoras que han abierto el camino. El trabajo de Pía Montalva es sin duda un gran ejemplo. Yo tuve la suerte de estudiar largamente el trabajo realizado por Marco Correa y el Museo de la Moda hizo una exhibición muy bien lograda sobre su creación artística. Me imagino que para los investigadores que no tienen acceso a las piezas es más difícil. En Chile todavía no se ve el vestuario como patrimonio entonces es muy difícil que la gente haya guardado piezas que cuenten esa historia. El Museo Histórico tiene felizmente una gran colección de vestuario donde se conserva la historia de nuestro país, pero se trata de piezas antiguas, históricas y todavía no encuentro un lugar donde existan colecciones chilenas más contemporáneas. Me imagino que existen, me encantaría poder investigarlas. De hecho, aconsejo a todos los jóvenes (y menos jóvenes) diseñadores chilenos que vayan documentando y archivando su trabajo; así lo
hicieron grandes cómo Dior e Yves Saint Laurent, quienes tienen todas sus colecciones documentadas.

-¿Cuáles son los pasos que sigues en la actualidad y cómo fue trabajar en el Museo de la Moda?
Trabajar en el Museo de la Moda fue una experiencia fabulosa. Jorge Yarur, su creador, fue muy generoso con el equipo que estuvo a su lado desde el principio, antes que se abriera al público. Nos permitió crecer y formarnos cómo profesionales entregándonos herramientas excepcionales. Hoy estoy analizando este Chile que sin duda no veía realmente porque mi trabajo estaba más bien vinculado con lo internacional. El mercado laboral ya no es el mismo que hace 18 años y felizmente tengo hijos jóvenes que son mi cable a tierra con el Chile actual. Tengo la cabeza llena de proyectos, todavía muy diversos. Salgo a pasear también para reconectarme con una calle que había dejado de ver. Trabajar en un Museo te transporta a otros tiempos y tal vez te desconecta del mundo actual.

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Andrea Martínez Maugard
Andrea Martínez Maugard

Periodista y Magister en Comunicaciones. Creadora de Martirio’s Way, un blog donde une la moda, la música y el cine, temas que mezcla de vez en cuando a través de sus posts en Viste la Calle.

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