Entrevista a Francis Gillette, una leyenda del cabello y maquillaje editorial en las revistas de moda

Entrevista a Francis Gillette, una leyenda del cabello y maquillaje editorial en las revistas de moda

Son muchos los nombres del pasado que han contribuido enormemente a moldear la moda como la conocemos hoy; sin embargo, la mayoría de sus nombres parecen olvidados, relegados a permanecer como créditos de editoriales en revistas almacenadas por coleccionistas. Uno de esos nombres que hoy resurge gracias a su nueva cuenta en Instagram @francisrgillette -una donde podrán ver increíbles imágenes de la época dorada de la fotografía-, es el del estilista y maquillador Francis Gillette, quien no solo trabajó con Meisel, Avedon y fue el rey de su área en Vogue alrededor del mundo entre fines de los ’70 y principios de los ’90. Gillette también fue el responsable del estilo de Madonna en la portada de su disco Like a Virgin, el que la lanzó a la fama- Sobre conocer a la diva del pop y mucho más, conversamos con esta verdadera leyenda.

-¿Cómo empezaste a trabajar en pelo y maquillaje para revistas de moda?

Tenía un deseo de trabajar en revistas de moda desde que estaba en la escuela y cuando descubrí que tenía una habilidad natural de copiar cortes de pelo y maquillaje de las páginas de revistas, comencé a ver una conexión con ese mundo. Antes de eso, nunca pensé en seguir este camino de manera profesional. Siempre creí que iba a ser arquitecto o decorador de interiores. Una vez que vi las puertas que mi talento en estilismo podían abrir, puse mis ojos sobre Vogue para convertirme en el próximo Ara Gallant o Kennith.

A los 20 años, tomé mi primer trabajo en un salón de belleza en Syracuse, NY. Una de mis clientas venía cada tarde para refrescar elaborados peinados antes de ira trabajar como anfitriona de un fino restaurante. Era una rubia nórdica de piel pálida, su cara era como un lienzo en blanco. Podía transformarse completamente usando Princess Marcella Borghese, los productos de belleza más caros que podías encontrar en esos años y con los que empecé a maquillar. Dejé Syracuse por Nueva York a los 21 años, diciéndole a familia y amigos que trabajaría en la revista Vogue. Recibí una carta de Manhattan con una intro para conocer a Mr. Kenneth, pero cuando fui a su salón de belleza me dijeron que no estaba y que si quería trabajar para él, tendría que ser su Asistente. Pensé, ¡mejor me voy a otro lado! Poco tiempo después, escuché de este popular salón en West Village que trabajaba para algunas revistas. Fui y conocí al manager, quien me presentó a la manicurista a quien peinaría. Lo hice y fui contratado en el instante.

Me mantuve trabajando en el salón por algunos meses cuando fui descubierto por fotógrafos que me contrataban para hacer cabellos y maquillaje en algunas tomas publicitarias en mis días libres. Al conocer a fotógrafos jóvenes, pude hacer tests editoriales con ellos y armar un portafolio en base a esas fotos. En esos días, incluso modelos top como Donna Mitchell y Lauren Hutton podían hacer una campaña en la mañana y editoriales en la tarde, así que tuve la oportunidad de trabajar con ellas. Y en poco tiempo, la editora top de Vogue, Polly Mellen, escuchó hablar sobre mí y me llamó para una entrevista. El resto es historia como dicen…

-¿Cuál podrías decir que fue el momento de revelación en tu carrera?

Es difícil señalar un momento revelación en mi carrera, porque realmente fue el comenzar desde arriba. La primera fotografía que tuve en Vogue con mi trabajo fue una página completa de un beauty por Irving Penn. Llegué a su estudio y me mandaron al vestidor a conocer a Pola, una de las bellezas jóvenes más lindas del momento. Me pidieron darle forma a sus cejas en el nuevo estilo ultra delgado. Me tomó una hora de trabajo pero emergió del vestidor luciendo como una verdadera Jean Harlow.

Luego de eso, fui llamado por editores de Vogue sin descanso, pero diría que el primer trabajo en terreno que hice con Polly Mellen y Karen Graham en Palm Beach junto a Kourken Pakchanian. Eso me puso en el mapa; era una historia de 14 páginas de moda/beauty que me dio mi primera portada. Ese trabajo fue seguido por la hoy legendaria Lauren Hutton sentada para ser retratada por Richard Avedon, en la edición de junio de 1973 de American Woman, creo.

-¿A quién admirabas más cuando comenzaste tu carrera?

Mantuve una relación muy estable junto a Avedon los 16 años que trabajé junto a él, pero tendría que decir que probablemente, él es el fotógrafo que más admiraba. Especialmente, el los primeros años de mi carrera; sus imágenes me cautivaron desde que estaba en la secundaria.

-Trabajaste con tantos nombres importantes de la fotografía de moda pero, ¿quién fue una verdadera leyenda para ti?

La verdadera leyenda tendría que ser para mí Helmut Newton. Lo más increíble es que nos llevamos muy bien desde el principio; era divertido y completamente solidario incluso cuando cambiaba completamente el pelo y maquillaje que generalmente se llevaba en su estilo, el cual era decadente anterior a la guerra, con cabello rizado, ojos y labios muy oscuros. Creo que esa elección de mi parte es lo que transformó a “The story of Ohhh” con Lisa Taylor y Peter Keating tan escandalosamente moderna y sexy. Llegó incluso a la portada de Time en 1975 con el titular “Sex in Vogue”. Esa sesión de fotos también me dio un crédito hasta ese momento desapercibido en Vogue, “¡El pelo y maquillaje mágico de Rick Gillette!”.

-Cuéntanos más acerca de la sesión de fotos de Madonna junto a Meisel para la portada del Like a Virgin (sabemos que no te llevaste muy bien con ella por tus posts en Instagram).

No hay mucho en realidad que decir acerca de la sesión junto a Madonna. No estoy seguro si antes de eso había tenido la oportunidad de trabajar junto a Meisel, quien estaba comenzando a ser reconocido, lo mismo con Madonna. Fue un trabajo bastante inusual para mí. Una portada de disco que estaba siendo fotografiada en un apartamento en vez de un estudio con gente que no conocía y una joven mujer que parecía no respetar ni confiar en mi trabajo, desencadenó mi ego y al mismo tiempo, me dio inseguridad. Así que solo traté de hacer mi maquillaje glam más potente y controlado además del estilo de cabello como recién levantada. No estoy seguro si alguien realmente apreció mi trabajo luego que me fui ese día.

Luego de eso, trabajé un poco junto a Meisel para Vogue y Revlon. Creo que él me dijo que había hecho un gran trabajo en Like a Virgin y que las fotos quedaron increíbles pero nunca me pidieron trabajar con ella de nuevo. Si me arrepiento de no formar parte de alguna de las cien hermosas imágenes que le tomaron en los años siguientes. No recuerdo que alguien dijera algo amable acerca de ella hasta hoy pero aun es una de las estrellas más grandes del siglo XX y XXI, y me encantó su trabajo en Evita.

 

-¿Cómo era un día normal para ti en el trabajo? ¿Qué tipo de proceso seguía un antes y después de una sesión?

La verdad no se como era un día normal de trabajo para mí. Polly Mellen me dijo temprano en mi carrera, “eres tan bueno solo como el último trabajo que hiciste”, lo que realmente me quedó grabado y me asustó al mismo tiempo. Creo que supe que lo más difícil de estar arriba, en cualquier trabajo, es el de mantenerse allí.

No tenía que prepararme mucho para un trabajo; la mayoría del tiempo, solo debía tener suficiente descanso y aparecer en el set. Por eso las drogas y Studio 54 estaban totalmente fuera de los límites para Rick Gillette. Necesitaba saber con quién trabajaba primero, lo que me daba una idea acerca de lo que haría esa día. Estaba al tanto que cada Editor, Fotógrafo y Director de Arte confiaba en que podía realizar las tareas que me daban. Nadie entendía lo que Penn, Avedon, Hiro, Newton, Chris Von Wangenheim y otros buscaban. Lo que necesitaba era tener una dirección clara, la libertad para crear y TIEMPO, con esas herramientas podía trabajar más allá de cualquier expectativa.

Aun me mantengo inamovible en la búsqueda de perfección no importa en qué área esté trabajando. Me pillaron totalmente sorprendido cuando alguien con quien colaboré por más de 15 años me dijo que era la persona más difícil con la que había trabajado en la moda. Escuchar eso me molestó bastante, hasta que dijo que la razón no era por ser una persona detestable o poco profesional. Era simplemente porque exigía que todos en el set, incluyendo el fotógrafo, dieran lo mejor; un día de ocho horas no siempre era lo que obtenías conmigo. Era nuestro última sesión para Vogue (Anna Wintour había tomado recién el liderazgo), y el Editor que me dijo eso lo hizo mientras tomábamos un trago, seguido de un agradecimiento porque nunca perdí mi compromiso por lograr hacer hermosas imágenes.

-Cuéntanos alguna historia (o más) que tengas de esa maravillosa era de las supermodelos.

La verdad es que era más el cambiante paso de la era de nuevas modelos, fotógrafos y moda lo que me mantuvo inspirado. Las chicas parecían cada vez más hermosas, y algunos de los nuevos fotógrafos como Wayne Maser -con quien tuve una pelea verbal el primero día que trabajamos juntos-, terminaron tomando algunas de mis imágenes favoritas de los últimos 20 años. Christy Turlington fue y aun es una de las mujeres más delicadas y hermosas de todos los tiempos. Hicimos un muy buen trabajo juntos y con Monica Schenerr, a quien le dediqué un post en Instagram recientemente. Además, estaré subiendo fotos de Carré Otis y Yasmin LeBon que tomó Wayne también.

“Comencé a trabajar detrás de la cámara de manera profesional en 1989 y obtuve mucha atención de inmediato por el tipo de fotos que hice; incluso salió un artículo acerca de lo que hacía llamado “Rick Gillette comienza desde arriba de nuevo”. La premisa era que había dejado una posición top para ir a nuevos horizontes también arriba. Desafortunadamente, para el tiempo que comencé a ser fotógrafo, nuevos talentos como Steven Klein y Mario Sorrenti cambiaron la percepción de lo que significaba la fotografía moderna. La iluminación era muchas veces dura, la gente utilizaba luces fluorescentes y estaba de moda el estilo heroin chic. Me dijeron que mis fotos eran demasiado bonitas y terminarían compitiendo con las de algunas de las leyendas con las que había trabajado, lo cual es casi imposible. Pero obtuve sesiones para New York Magazine, Out magazine, retratos para Architectural Digest, las prestigiosas Brooklyn Academy of Music, The Times, ediciones de Vogue internacionales y marcas top como AX Armani Exchange, Diesel Jeans, Calvin Klein, Paul Mitchell Hair Products y más. Al final, luego de treinta años en la industria de la moda y belleza, ya lo tenía.

En el año 2000, regresé a lo que fue mi primer amor, la Arquitectura y Diseño de Interiores, algo que continúo haciendo. Ahora tengo un showroom con muebles y diseño de luces, además de una galería de arte en Hudson, NY, a dos horas de Manhattan. Tengo muchas oportunidades para crear cosas hermosas y trabajar con otros artistas y diseñadores maravillosos. Así que no estoy alejado completamente de aquello que siempre amé; todo mi trabajo se ha transformado en no solo ver lo que es, sino lo que podría ser. La perfección no es completamente posible pero continuaré buscándola en cualquier cosa que elija hacer…”

-¿Quiénes son tus amigos en la moda y qué piensan acerca de la industria actual?

No paso mucho tiempo con amigos de la moda en estos días pero siempre nos comunicamos por Facebook e Instagram, y todos concordamos en que la moda y la belleza de estos días se parecen a lo que vivimos hoy en el mundo, extremo en cada aspecto desde lo sublime a lo ridículo. Hay muy poca apreciación para lo sutil en la moda, el maquillaje, incluso las modelos ya no están insertas en los cánones de belleza atemporal o clásica. Y aun así las posibilidades de lo que puede producirse desde ese lugar, desde las cenizas si quieres, son interminables.

Fotos: @rickgillette

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Andrea Martínez Maugard
Andrea Martínez Maugard

Periodista y Magister en Comunicaciones. Creadora de Martirio’s Way, un blog donde une la moda, la música y el cine, temas que mezcla de vez en cuando a través de sus posts en Viste la Calle.

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