Simplemente Audrey

Simplemente Audrey

No existe otra actriz o mujer famosa que sea tan icónica como Audrey Hepburn. A pesar que su look no encajaba con las bombas sexies de una época en que las curvas estaban de moda (fines de los ’50), su fragilidad y belleza clásica supo mantenerla en el tope de la elegancia, la que fluía en la pantalla grande mientras lentamente se instalaba en la cultura pop. Y gracias a sus roles y amistades en la industria de la moda, Audrey siempre iba a la vanguardia, sin despertar el sensacionalismo o valerse de escándalos para ello.

Tomada del brazo de su buen amigo Hubert de Givenchy, uno de los maestros del diseño mundial, era fotografiada en las calles de París, mientras filmaba Desayuno en Tiffany’s o Roman Holiday, para las cuales el francés era el encargado oficial del vestuario que llevaba. Aunque la historia oficial decía que Givenchy pensó que el vestuario de Sabrina, la película que lanzó a la fama a la actriz, debía ser fabricado para Katherine Hepburn, pues sólo le dieron a conocer el apellido de la protagonista. Pero en cuanto conoció a la menuda de origen belga, supo que sería recordada aun después de su muerte. Así de simple.

Aunque muchas estrellas han querido imitarla, y por supuesto, tomar un trozo del rol de Holly Golightly que hizo famoso el little black dress, nadie puede superar a la original. Es sólo cosa de mirar esas fotografías en cualquier sitio de Internet y comprender por qué esta mujer es encantadoramente atemporal.

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