Derecho de la Moda: conversamos con @haatshe sobre las zonas grises de una industria que aún carece de reglas claras

Por Kevin Cortés

Mientras la conversación en moda suele girar en torno a tendencias, pasarelas o lujo, Valentina Lineros Moreno @haatshe decidió mirar hacia donde casi nadie estaba observando: los derechos de quienes trabajan en la industria. Desde su formación como abogada y creadora de contenido, ha convertido el Fashion Law en el eje de una plataforma que cuestiona las prácticas normalizadas del modelaje, el uso de la imagen, las promesas de algunas academias y la responsabilidad de quienes construyen discursos dentro de la moda.

En esta conversación con VisteLaCalle, habla sobre los vacíos legales que aún existen en Chile, la necesidad de profesionalizar la industria y por qué hacer preguntas incómodas también puede ser una forma de impulsar el cambio.

¿Cómo nace tu interés por el Fashion Law y este enfoque más crítico de la industria?

Había leído y escuchado sobre el Fashion Law en otras partes, pero no le había tomado tanto interés hasta que, en tercer año y en medio de una crisis vocacional, uno de mis profesores, Nicolás Ibáñez, me habló de esta área. Fue en ese reencuentro con mi vocación cuando comencé a estudiarlo con mayor profundidad.

La moda siempre estuvo presente en mi vida y el Derecho terminó dándome las herramientas para comprenderla desde otra perspectiva. Descubrir el derecho de la moda fue encontrar el punto de encuentro entre mis dos grandes intereses.

Cuando hablas de estos temas en redes, ¿qué reacción sueles recibir?

Más que nada, una reacción positiva por parte del público en general. Cada vez que hablo de estos temas, las personas suelen mostrarse muy abiertas a la información, principalmente porque es un campo que aún desconocen. Muy pocas veces he recibido comentarios negativos.

¿Te has sentido sola hablando de estos temas en redes o hay más gente dentro de la industria que simplemente no se atreve a decirlo?

Creo que es un nicho muy pequeño en Chile porque nuestra industria de la moda aún es muy emergente. También creo que hay más gente que no se atreve a decirlo, ya que muchas veces cuestionar las prácticas de una industria implica incomodar a quienes se benefician de ellas.

Uno de los temas que has tocado es el derecho a la propia imagen. ¿Dónde ves hoy la mayor confusión?

Hoy, en nuestro país, no existe una legislación vigente ni específica sobre el derecho a la propia imagen, como sí la hay en España, Italia o Brasil. Creo que la mayor confusión nace justamente desde ahí. Al no existir una ley que lo ampare, muchas veces la comunidad no sabe cómo protegerlo.

La protección suele buscarse mediante la acción de protección cuando se estima vulnerado el artículo 19 N.º 4 (derecho a la honra) o el N.º 24 (derecho a la propiedad) de la Constitución Política de la República. Sin embargo, esa tutela no es integral, porque la acción puede lograr el cese del uso indebido de la imagen, pero no les devuelve a los modelos el dinero que dejaron de percibir por ese uso ilícito.

También existen antecedentes de acciones indemnizatorias, pero generalmente son procedimientos muy largos que llevan a las personas a no querer recurrir a esa vía.

Hoy cualquiera puede “volverse modelo” desde redes. ¿Eso democratizó la industria o la volvió más vulnerable?

Creo que democratizó la industria, y eso es positivo. Sin embargo, democratizar no significa eliminar los estándares profesionales. Los modelos pueden provenir de perfiles muy diversos, siempre que exista preparación, profesionalismo y respeto por el trabajo.

@loriandrea_ph

Uno de tus videos más comentados es el de las academias de modelaje. ¿Qué es lo que las academias de modelaje más están omitiendo hoy?

El gran error de las academias hoy en día es omitir información muy relevante sobre la vivencia real en la industria. Esta funciona, en gran medida, a través de redes de contacto.

Muchas veces no explican qué son las polas, cómo postular a los castings, entre otras cosas. Si entras a una academia creyendo que te convertirás en modelo, pero te esconden información así de importante, en la práctica esa persona habrá pagado únicamente por clases de pasarela.

¿Crees que hay responsabilidad legal cuando una academia induce expectativas irreales?

Si una academia promete resultados que objetivamente no puede garantizar, podría configurarse un caso de publicidad engañosa, dependiendo de las circunstancias concretas. Lo relevante es que las expectativas generadas sean acordes a la realidad del servicio que efectivamente se ofrece.

Hoy todo es “Fashion Week”. ¿Qué tan peligroso es inflar ese concepto sin estándares claros?

En mi opinión, es bastante peligroso, porque puede inducir a error a quienes asisten a esos eventos. Utilizar la denominación “Fashion Week” de la forma en que se utiliza en los circuitos de moda originales termina llevando al público a creer que un evento forma parte de un circuito internacional consolidado, cuando no necesariamente es así.

Creo que lo más importante en estos casos es la transparencia con el público.

¿Quién regula esto? ¿O directamente no lo regula nadie?

No existe un organismo específico encargado de regular el Fashion Law en Chile. Sin embargo, distintas áreas del Derecho, como el Derecho del Consumidor, la Propiedad Intelectual o el Derecho Civil, sí ofrecen herramientas para resolver muchos de estos conflictos. Lo que falta es una mirada integral.

¿Crees que si más personas entendieran claramente cómo funciona esto, mucha gente dejaría de participar en ciertas experiencias?

La verdad, sí. La información también es poder. Comprender cómo funciona la industria permite tomar decisiones con mayor autonomía e independencia.

¿Cuántas cosas en moda se venden como “experiencias exclusivas” pero no cumplen ningún estándar verificable?

En realidad, muchas. Todos los días aparecen nuevas experiencias y nuevos cursos, pero pocas veces existen mecanismos claros de verificación. Finalmente, todos los nichos aprenden a prueba y error, como ocurrió con el cine y la música, y probablemente también ocurrirá en nuestra industria. Sin embargo, creo que es importantísimo informarnos y tomar parte en su formalización.

¿Qué responsabilidad tienen los creadores de contenido cuando promocionan estas prácticas?

Ser creador de contenido también conlleva una gran responsabilidad. Creo que la construcción de plataformas debe hacerse con conciencia y respeto por quienes deciden consumir tu contenido. Desde esa perspectiva, quienes promocionan prácticas poco éticas deciden engañar a su audiencia y tienen una gran responsabilidad en ello.

¿Crees que hay marketing en moda que cruza la línea de la publicidad engañosa sin que nadie lo cuestione?

Sí, y eso sucede por lo mismo que mencionaba anteriormente: es una industria donde todavía existen muchos vacíos en materia de especialización jurídica y autorregulación. Creo que el marketing y la publicidad deben realizarse siempre con respeto hacia las audiencias.

¿Qué crees que pasaría si todas las personas que trabajan en moda conocieran realmente sus derechos?

Creo firmemente que podríamos construir una industria más justa, consciente y formal. Si todos conocieran sus derechos, podríamos conversar abiertamente sobre ellos sin que se convirtieran en el tabú que son hoy. Además, la moda dejaría de verse como una afición y pasaría a entenderse como un trabajo.

¿Qué te motiva a seguir hablando de esto, incluso si incomoda?

Me motiva profundamente compartir información. Me alegra saber que puedo ser un aporte para la industria y para quienes trabajan en ella. La decisión de estudiar Derecho también nació desde ese lugar: poder aportar a las personas y a la sociedad, haciendo más accesible información que muchas veces resulta difícil de comprender para el público.

Creo que las cosas que incomodan no necesariamente son malas; muchas veces, de esa incomodidad nace el cambio.

Créditos: @twentyeight.irlph @efegrafia @muraasakii_ @loriandrea_ph @sanji.ph @blezzli @antoarez @kartigrafia

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