Jóvenes talentos: Joy Rivero y el maquillaje como cine, poesía y narrativa visual

Por Kevin Cortés

Joy Rivero (@joy_rivero) comenzó su carrera impulsada por una curiosidad artística. “Siempre soñé con estudiar teatro, pero por casualidades del destino primero tomé un curso de maquillaje para artes escénicas. Esa experiencia fue un descubrimiento: me enamoré del oficio y decidí dedicarme por completo”, cuenta. Su amor por el cine la llevó a especializarse como maquilladora cinematográfica, y con el tiempo su trabajo se expandió hacia la publicidad, videoclips, moda editorial y desfiles. Hoy, tras trece años de trayectoria, Joy ha logrado consolidar una carrera que une arte, técnica y narrativa visual.

Su formación comenzó en Venezuela y se nutrió de experiencias con referentes internacionales como Marika D’Auteuil, James Molloy y Danessa Myricks, además de talentos nacionales como María Paz Urra, Verito Mónaco y Poli Picó. “Desde el inicio comprendí que este oficio es un lenguaje visual que permite contar historias sin palabras”, afirma Joy. La motivación que la ha guiado siempre ha sido unir sus pasiones: cine, poesía, pintura y música, en un arte capaz de transformar y emocionar.

Fotografía Retrato: Ronny García
Fotografía Editorial: Ronny García
Modelo: Cami Soto
Maquillaje y peinado: Joy Rivero 

Entre sus hitos más importantes destaca el trabajo con músicos y artistas como Ozuna, Rawayana, Los Bunkers y Cris Mj, donde “el maquillaje se convierte en parte de su identidad creativa”. Colaborar con marcas le ha permitido llevar su visión a escenarios de gran alcance. También resalta el trabajo con fotógrafos y diseñadores de moda, nacionales e internacionales, y ver cómo esas colaboraciones se plasman en publicaciones.

Joy busca transmitir un mensaje claro: “Que el maquillaje va más allá de la estética: es una herramienta para narrar, crear atmósferas y conectar emociones. La belleza puede ser poética, disruptiva, cinematográfica”. Para ella, la mayor dificultad de ser maquilladora en Chile es abrirse camino en un país donde aún se subestima el valor del maquillaje como un oficio artístico y profesional. Sin embargo, cree que esos desafíos impulsan a ser más creativos, resilientes y visionarios.

Su meta soñada es trabajar en una gran producción cinematográfica internacional, llevando su visión a un nivel donde “maquillaje y narrativa se fundan en un mismo lenguaje”. Al mismo tiempo, busca continuar creando proyectos que mezclen música, poesía y cine, inspirando a otros a mirar el maquillaje como un arte total. Joy Rivero representa un puente entre la técnica y la imaginación, transformando cada rostro en un lienzo que narra historias.

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