El negocio de la moda: Zara, “siguiendo las tendencias”

El negocio de la moda: Zara, “siguiendo las tendencias”

Colaboración de José Ilabaca Santibáñez

Catalogada como la joya de la corona del grupo Inditex, el mayor conglomerado de retail de vestuario del mundo, Zara revolucionó la industria de la moda al romper con los esquemas tradicionales de producción y venta. Su modo de hacer las cosas le ha valido ser titulado como “Una historia española de éxito” por CNN hasta ser nombrado como “El más innovador y devastador del retail” según el Presidente del fondo de inversiones de LVMH, Daniel Piette. Cualquiera sea el caso, Zara ha marcado un hito en la forma de hacer negocios en la industria.

Fundada en 1975 por Amancio Ortega y Rosalía Mera, Zara ha desarrollado una estrategia en torno a las tendencias de los consumidores, adaptándose a los rápidos cambios de gustos. Para lograrlo de manera exitosa, la compañía ha generado una cadena de suministros altamente flexible y eficaz que permite tener las últimas tendencias de la moda en las tiendas en el momento en que aparecen con plantas automatizadas que funcionan con un inventario “just in time”. De hecho, Zara entrega nuevos productos hasta dos veces por semana para sus más de 1.800 tiendas alrededor del mundo, lo que se traduce en más de 10.000 nuevos diseños por año, y puede tener una nueva prenda en menos de 15 días en todas sus tiendas – muy por debajo de los seis meses que le toma a la industria en promedio – alterando así los procesos de creación para los diseñadores y los patrones de compra para los consumidores.

Su política de crecimiento ha implicado que la empresa opte por abrir nuevas tiendas en vez de invertir en publicidad, su foco ha sido el de llegar al público masivo – femenino, masculino e infantil – con el concepto de “chic barato” y ha sido pieza clave en la idea de “democratización de la moda”. No obstante, la otra cara de la moneda presenta también su lado menos amable, con la calidad e “inspiración” de sus prendas en la mira.

Vender prendas al alcance del bolsillo implica mantener los costos de producción a raya. Generalmente esto se traduce en emplear materiales de baja calidad, otorgando a las prendas una duración de temporada. En el fondo, el modelo de Zara de seguir las tendencias también requiere que los consumidores no puedan disfrutar por mucho tiempo de ella, obligándolos a volver a la tienda para renovar sus adquisiciones temporales. Por si fuera poco, algunos de sus mayores detractores están en las filas del diseño, ya que la compañía también se ha hecho conocida por ser la “imitadora de las pasarelas”, copiando en cuestión de días las costosas ideas que presentan diseñadores y casas de moda en los Fashion Weeks, llevándolas al retail a una fracción del precio original. 

Así, el modelo de negocio de Zara se traduce en un proceso cíclico de compra y renovación de prendas por la persecución de las pequeñas y grandes tendencias del mundo de la moda. 

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