La anti-moda en Girls: una estrategia para el realismo

La anti-moda en Girls: una estrategia para el realismo

La serie Girls ha tenido gran llegada con el público. Con dos temporadas y una tercera en camino, la serie muestra la historia de cuatro amigas neoyorquinas recién egresadas de la universidad y el comienzo de sus vidas como personas independientes monetaria y socialmente halando. El vestuario de sus personajes ha dado que hablar por lo normal y creíble de cada conjunto pero esto está muy lejos de estar librado al azar, sino más bien es una estrategia con un propósito muy claro: acompañar la verosimilitud de un guardarropas de una veinteañera que intenta mantenerse por sí misma en la gran manzana.

Nada de lo que usan los personajes va más allá del límite de sus ingresos, que son más bien escasos, por lo que abunda el uso de prendas de segunda mano, o la repetición de conjuntos para aportar el realismo de la situación en la que se encuentran. Algunos lo catalogan como una “anti-moda”, pero es una de las series más populares de HBO, por lo que es casi imposible considerarlo como una falencia en vez de una estrategia dramática.

Las protagonistas no hablan de moda, no se desviven por comprar ni gastan su dinero en el último par de zapatos, pero son el más claro reflejo de la moda indie y las tiendas vintage de New York. Hannah (la Hipster del grupo, siempre con sus mocasines, sus camisas a cuadros y sus vestidos floreados), Marnie (la sencilla, con colores básicos y cortes siempre clásicos), Jessa (La Hippie Bohemia. y un poco apegada a la moda del rock setentero), y Shoshanna (la femenina, casi siempre de vestido o falda, de estilo entre preppy y romántico) han impuesto sus propios estilos. Mientras con Sex & the City la mayoría quería ser Carrie Bradshaw, con Girls uno se reconoce a sí mismo habiendo estado alguna vez en el lugar de las protagonistas o estando ahí en este mismo momento.

Tiendas vintage como Beacon’s Closet, Geminola o Atlantic Aticc, outlets como Loehmann’s o tiendas como Bloomingdale’s, H&M o Saks se han catapultado luego de la aparición de la serie, que ha traído de vuelta el concepto de ensayo y error en los jóvenes, ya que, como plantea la diseñadora de la serie, Jennifer Rogien, la idea es mostrar la manera en que una muchacha recién salida de la universidad suele equivocarse en sus elecciones de moda hasta finalmente dar con lo que le queda bien, con lo que la define.

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