Gloria Kalil, experta en moda brasileña: “Pocas periodistas que trabajan en moda saben distinguir una tela de otra”

Gloria Kalil, experta en moda brasileña: “Pocas periodistas que trabajan en moda saben distinguir una tela de otra”

La expresión “chiquérrima” en Brasil está reservada sólo para aquellas mujeres que exudan elegancia, es una especie de superlativo de chic, usado sólo cuando la persona realmente lo merece. A cualquiera que se le mencione el nombre Gloria Kalil, responde en seguida “¡Ay, chiquérrima!”. Es que su desplante, presencia y elegancia son características que jamás pasan desapercibidas. En primera fila de los más importantes desfiles del Brasil está siempre sonriente y dispuesta a posar para las cámaras que la atosigan. Toda una autoridad de moda en su país, que da charlas y seminarios a lo largo y ancho de su territorio. En el pasado SPFW accedió a darnos una entrevista y confirmamos durante nuestra charla el por qué todos consideran su nombre como sinónimo de “chiquérrima”: su tono amable, su posición y disposición hablan de una mujer elegante e inteligente, que ha sabido llevar su nombre a lo más alto de la moda brasilera.

¿Cómo se inició en el mundo de la moda?

Fue hace ya mucho tiempo. Comencé como periodista general en una revista llamada Claudia, donde además de otros temas, me tocaba ver moda. Hacía de todo un poco, como entrevistas, traducciones, etc. y también, como te digo, escribía de moda. Fue así como fui entrando en este sistema. Luego de mi salida de Claudia, me fui a trabajar a la fábrica textil de la familia de mi marido. Ahí entré en contacto con la materia prima del que sería mi trabajo después. Aprendí todo sobre tejidos, estampados, tinturado, etc. Luego, durante muchos años tuve la representación para todo Brasil de Fiorucci, una marca italiana que fue un gran éxito acá. Producíamos acá todo el mostrario de las distintas colecciones de la marca, porque en ese tiempo Brasil era cerrado para las importaciones. Luego, en los años ’90 se abre el mercado para las importaciones y la industria textil se debilitó paulatinamente. Fiorucci tuvo problemas en Italia, que la llevaron a su cierre, por lo que yo tuve que cerrar la marca acá también y volver al mundo de las comunicaciones. Abrí mi propio sitio web, chic.com.br, el sitio de moda más conocido de moda en Brasil y pionero en su área. Tambipén me dediqué a escribir libros relacionados con el tema moda, ya he publicado cinco y los cinco son best sellers. Hoy por hoy, escribo para periodicos, revistas, hago consultorías para grandes empresas y soy invitada también a programas de televisión.

Desde las distintas áreas de la moda en que ha trabajado, ¿qué es lo que rescata de cada una de ellas?

Es imposible analizarlas por separado. Yo soy una periodista que tiene una trayectoria industrial y es muy raro que ello acontezca, también tuve una trayectoria comercial. Es muy raro, como te digo, encontrarse con una periodista que tenga experiencia en esas áreas. En Brasil, la única persona que tiene la misma experiencia que yo es Constanza Pascolato. Pocas periodistas que trabajan en moda saben distinguir una tela de otra. Me impresiona eso.

¿Cuál es el actual estado de la moda en Brasil?

Es una industria muy complicada, que no ha logrado recuperarse totalmente luego del problema que provocó la apertura de las importaciones en los años ’90. Yo hice en los años 2006, 2007 y 2008 varios seminarios sobre Fashion Marketing que estaban orientados a discutir los problemas de la industria brasilera. El primero de esa seria de seminarios fue “La moda brasilera brilla, pero no vende”, porque en aquella época (2006) un mercado interno muy pequeño y no teníamos ninguna marca brasilera conocida más allá de las fronteras de nuestro propio país. El año 2007, el seminario se llamó “Los italianos tienen diseño; los franceses tienen marcas; los norteamericanos, mercado interno y China, precios. Brasil tiene qué?”. La discusión fue increíble y se llegó a la conclusión de que teníamos cierta creatividad. El tercer seminario, entonces, estuvo orientado en analizar cómo transformar esa creatividad en lucro. Eso fue un poco antes de la gran crisis internacional del año 2008, pero Brasil dio un salto que nadie imaginaba y comenzó a crecer económicamente a pesar de la crisis. Hoy tenemos al mundo entero con los ojos puestos en Brasil por la condición económica favorable que presenta nuestra economía, pero ni el mercado interno que creció junto con la economía ha ayudado a asentar nuestra industria local, porque ese mercado interno ha optado por las marcas extranjeras que llegan en avalancha. Me parece que es una situación que puede traer problemas en el mediano y largo plazo.

Hay quienes acusan que no existe una “moda brasilera”, que no hay una identidad fuerte de la industria de Brasil. ¿Qué opinión le merecen esas críticas?

Sí tenemos identidad, sólo que no es en el high fashion, sino en los jeans y en beach wear y cassual wear. Ahí tenemos expectativas e identidad. Ahora, no hay ninguna expectativa de una moda de lujo proveniente del Brasil, ninguna expectativa de un pret a porter más refinado. Tenemos algunos diseñadores buenos, que para destacar han tenido o tienen que dejar Barasil para crear carrera, como el caso de Pedro Lourenco, Alexander Herchovitch y otros. Como digo, el fuerte de Brasil está en el sector de los jeans, en la moda de playa y en la moda de calle. Sabemos hablar de eso porque forma parte de la identidad brasilera. Ahora, también hay que tener en cuenta que las identidades en moda se han ido difuminando. ¿Qué es la moda francesa, que es la moda americana? parecen ser preguntan no tan fáciles de responder.

Los diseñadores locales se quejan de que los medios brasileros no le dan mucho espacio a las marcas locales. ¿Cómo levantar el diseño brasilero, si los medios de moda no dan soporte a los diseñadores independientes?

Es cierto, pero el público al que van dirigido las revistas de moda también es así. Brasil es un país muy dividido, con muchas clases sociales y con una distribución del ingreso absurda. Los principales medios de moda están dirigidos a un público que compra principalmente ropa extranjera. Ellos saben con quienes están hablando. Es posible encontrar medios más pequeños que dan cabida a los diseñadores locales.

¿Por qué nace su interés de escribir libros sobre moda?

En mi primer trabajo como periodista, me habitué a usar la palabra para hacer mis observaciones y después de tantos años trabajando con moda, tenía que plasmar y transmitir de alguna manera mi experiencia. Es eso lo que hago a través de mis libros y de los distintos seminarios y charlas que doy a lo largo y ancho de todo Brasil para una diversidad de públicos.

¿Brasil tiene varios eventos de moda, los que más destacan son el Fashion Rio y el Sao Paulo Fashion Week, cuáles son las principales diferencias entre ambos?

Sao Paulo Fashion Week es mucho más conceptual, presentando marcas que tienen una identidad mucho más nítida. La mayor parte de las marcas son de envergadura y tienen presencia nacional. En Rio, en cambio, son marcas menores, de una moda más de piel, más simple y comercial. Básicamente esa es la principal diferencia.

¿Por qué el SPFW ha dado espacio a propuestas más comerciales, dejando de lado un poco las pasarelas más autorales?

Esta es una discusión nueva que se viene instalando hace poco. La moda pasó a ser un objeto de interés para grupos financieros locales, por lo que han ido adquiriendo distintas marcas que evidentemente deben exhibir ganancias. Esas empresas comienzan a pasar un proceso de profesionalización, que los grupos económicos imponen, pero que muchas veces no llegan a buen puerto, especialmente por la díficil relación que se da entre los inversionistas y los directores creativos. Cuando comenzó ese proceso en Brasil, muchas marcas tuvieron serios problemas. Editores y periodistas estuvimos atentos a ver si esta dinámica iba a incidir en la uniformidad creativa de esas marcas, cosa que no ocurrió. Hoy tenemos, es cierto, varias marcas de fuerte vocación comercial sobre la pasarela del Sao Paulo Fashion Week, pero todas ellas com un ADN que las diferencia de las otras.

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