El vestuario del “The Born This Way Ball Tour” de Lady Gaga

El vestuario del “The Born This Way Ball Tour” de Lady Gaga

La primera vez que vi a Lady Gaga en vivo fue hace poco más de un año, cuando ella aún presentaba su primer tour internacional, el Monster Ball Tour. En esa oportunidad, su show me pareció proselitista hasta el cansancio. Con sólo un disco en el mercado, tenía que repetir el discurso “Yo soy la Madre Mounstro de todos ustedes, los diferentes” una y otra vez para poder alargar el espectáculo. Ni siquiera su vestuario me pareció destacable en aquella oportunidad. Todo lo contrario, me resultó desprolijo y redundante. Lo más rescatable de ese show fueron las visuales que separaban las distintas partes del espectáculo. Creadas por Haus of Gaga y con una clara influencia de Nicola Formichetti, los videos de 3 ó 4 minutos de duración eran cautivadores al punto de distraer y dejar a los asistentes en un relativo silencio mientras esperaban que la estrella del pop volviera al escenario. Las piezas audiovisuales tenían una extravagancia sutil, bien manejada, eran como editoriales de moda en movimiento. Con esa primera experiencia, mis expectativas para este show no eran las mejores, pero me topé con una agradable sorpresa. 

Desde el inicio del show quedó en claro que su presentación sería algo más que un playlist de sus hits y buenas coreografías. El exótico diseño de Armani con que abrió su fecha en Santiago, asimilable a un escarabajo, nos dejaba leer entrelíneas que el espectáculo también tendría mucho de moda, de ese estilo inusual por el que Gaga es conocida. Para la segunda canción, reservó otro traje de Armani en color mostaza, muy Gaga, pero al mismo tiempo muy Armani. Bloody Mary, su cuarto hit en el escenario tuvo otro outfit distinto, esta vez del diseñador Perry Meek, un diseño blanco de líneas simples y futuristas que hasta elegante resultó, en cierto sentido. Lo que venía en el set list era Bad Romance, la canción que la terminó de consagrar como un ícono fashion, e irónicamente lo hizo enfundada en uno de los looks menos atractivos de la noche: un headpiece caprino y un vestido de hombros y caderas pronuciados de Void of Course. Luego pasó a Judas con el mismo atuendo y por primera vez, desde que comenzaba el concierto, repetía un look.

En medio del espectáculo, mientras cantaba “Black Jesus+Amen Fashion”, y enfundada en un vestido que parecía un origami en su parte inferior, hizo una clara referencia a su categoría de ícono fashion y mientras en una torre del castillo que servía de escenografía había un rack de ropa giratorio, preguntó al público: Do you like my wardrobe? (¿Les gusta mi armario?). Luego de pasar por algunos looks en color negro, estrenó la reversión de su polémico vestido de carne, esta vez lo acompañó con un cintillo de flores blancas que generaba una combinación inusual que no se entendió mucho. Hacia el final del show, lució una capa estampada Versace que fue otro de los puntos altos en lo que a vestuario se refiere dentro de su show.

En general, el vestuario del “The Born this Way Tour” calma la absoluta extravagancia por la que fue conocida en algún tiempo Lady Gaga, construyendo una estética siempre innovadora, pero más cerca de lo que es el diseño avant garde y alejándose de los absurdos trajes que en algún tiempo vimos.

Punto Alto: El segundo vestido, el color mostaza de Armani que con líneas simples supo interpretar el estilo bizarro y recargado de la artista.

Punto Bajo: El vestido de carne. De verdad no se entiende la rara tensión que generó con el cintillo de flores y la sobreexplotación de una polémica superada.

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