La excentricidad masculina de Etro

La excentricidad masculina de Etro

Cada vez que llega una nueva temporada estamos expectantes frente a la pantalla para ver el último desfile de nuestra marca favorita, las que generalmente suelen ser más o menos las mismas año a año. Sin embargo, desde hace un tiempo, uno de los desfiles más esperados por mí se ha alejado de la línea de Versace, Valentino, Prada o Lanvin, ya que se trata de una marca un poco menos conocida pero que más me llama la atención: Etro.

Etro es una marca italiana que nace en 1968 fundada por Gimmo Etro y, a pesar de los años, se ha mantenido bajo el linaje familiar. Como pocas marcas, Etro partió con la confección de vestuario masculino, rama que se expandió al mundo femenino, luego a los perfumes, para terminar incluso, al igual que otras grandes casas de moda, en el mundo de la decoración y del diseño interior. Los herederos de Etro se han dividido las áreas de desarrollo, pero el más destacado ha sido por lejos Kean Etro, quien tomó las riendas del diseño masculino en 1990, después de estudiar Historia Medieval y de ser el responsable de los perfumes de la firma.

Desde su llegada, Etro definió su camino en un mundo lleno de estampados y telas brillantes que comenzó poco a poco a agregar elementos poco tradicionales en el vestuario masculino como son las plumas o los estampados coloridos propios de la India.

Las colecciones que cada temporada primavera/verano muestra Etro, están basadas en el exceso de color en los estampados, a veces florales, a veces abstractos. Pero las propuestas siempre mantienen una línea común en sus telas y en el uso de extravagantes accesorios que a ratos evoca a un Dandy post-moderno, para quien el exceso es la mejor manera de vestirse. Este año no fue la excepción, aunque a diferencia de otras colecciones de primavera/verano de la firma, las prendas fueron más holgadas y no se basaron en trajes de perfecto ajuste, sino más bien en la caída de las telas propias de la India y en el uso de telas livianas que siguen el movimiento del cuerpo. La gracia es que siguió con ese infaltable toque de excentricidad, tan característico de Etro y que uno espera ansioso poder ver temporada tras temporada.

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