Lucía Gallo, una de las primeras editoras de moda en Chile: “Mi aporte fue acercar la moda a la gente”

Lucía Gallo, una de las primeras editoras de moda en Chile: “Mi aporte fue acercar la moda a la gente”

Lucía me recibe en su departamento temprano en la mañana para nuestra entrevista. Está a pocos días de irse a Londres a visitar a su hermano que no ve desde hace muchos años y a ver las novedades del London Fashion Week. Nos hemos topado en un par de ocasiones con anterioridad, y siempre me han sorprendido su vehemencia y locuacidad. Por supuesto que esta vez también hace gala de esas dos cualidades que admiro en ella y me propone que para las fotos deberíamos probar con distintos outfits, para hacerlas más variadas. Yo me dejo llevar. Sé que un periodista debe mantenerse neutro en halagos frente a su entrevistada, pero me aprovecho de que no soy formalmente uno de ellos. Lucía Gallo es algo así como la primera periodista de moda de nuestro país. Desde su posición de Editora de Moda y Belleza de la revista Eva, fue la pionera en incursionar en la organización de editoriales, desfiles y un sinfín de otras actividades conexas. Muchos años antes de que se hablara de “democratizar la moda”, llevó los desfiles a la calle, acercando a la gente esos espectáculos que se veían tan lejanos. Después de hacer las fotos para nuestra entrevista, empieza nuestra conversación en un ambiente absolutamente distendido, entre dos personas que parecen una maestra y un aprendiz. 

¿Cómo fué que se interesó en estudiar periodismo?

La vida me fue encausando hacia el periodismo. Cuando recién salí del colegio, María Elena Aguirre tenía un programa para gente joven en la televisión, en Canal 13, del que me invitó a formar parte y terminé siendo la productora. El programa iba todos los viernes y tuvo mucho éxito, no sólo en Chile, sino también afuera, ya que nos ganamos un premio en Alemania. Eso fue genial, porque hacíamos televisión a pulso. No es como hoy día que existen muchos camarógrafos, etc. La verdad es que las condiciones eran paupérrimas. De ahí, María Elena se fue de Directora de la revista femenina Eva y ella me llevó para hacerme cargo como Editora de Moda y Belleza. Justo había nacido la revista Paula, lo que implicó hacer un gran cambio. Maria Elena se rodeó de gente joven, con mucho dinamismo. Por ahí yo me fui involucrando en el área periodística y me fue marcando. Me identifiqué y fasciné con todo lo que se hacía en la revista. En cuato a las clases formales, Zig Zag tenía un convenio con la Universidad Católica, la que te convalidaba algunos cursos prácticos y te hacía cursos teóricos y así me titulé de periodista.

Podríamos decir que ud. fué la primera periodista de moda en Chile…

Eso dicen, eso dicen…sí. Hoy, personalmente, he asumido lo que significó ser una pionera en esta área. Gracias a Juan Luis Salinas, tú y muchos otros periodistas he podido darme cuenta que fui una de las que primero incursionó en todo lo que significa hacer desfiles, producciones de moda, etc.

Y cómo se ejercía el periodismo de moda en esa época?

Mira, fuimos los primeros que hicimos moda en la calle, porque para el lanzamiento de la revista Eva, montamos un desfile con 100 mujeres chilenas, que no eran necesariamente modelos, en los patios interiores de las Torres del Tajamar. Al lanzamiento llegaron mil personas, porque era una cosa nueva, distinta y que involucró a la sociedad chilena, la que se sintió partícipe de la revista. Siempre estaban la Miss Chile, la Miss Universo en las revistas, pero esto de que participaran mujeres comunes y corrientes en este desfile fue algo que quebró los esquemas de la época.

¿Cuál cree ud. que fue, en concreto, su aporte al periodismo de moda nacional?

Mi aporte fue acercar más la moda a la gente, especialmente a los jóvenes. Sacamos la moda de los estudios fotográficos y la llevamos a la calle. La Danae Salas, que en ese momento era Miss Chile, y Elsa Faúndez me colaboraron mucho en ese sentido y con ellas me fui a Isla de Pascua a hacer fotos, por ejemplo. Dormíamos en una carpa, porque aún no existían todos los hotels que existen ahora. De ahí nos fuimos a Tahiti, donde la señora de Marlon Brandon, la Tarita Teriipaia, fue nuestra modelo. Luego, empecé a trabajar con gente que yo conocía, por ejemplo me iba a hacer modas de invierno a la nieve, con pieles y cosas que uno veía en las mamás, pero que no se imaginaba en gente joven. Fuimos bien audaces, pero la gente confiaba mucho en nosotros. A las marcas les gustaba ver sus creaciones en la revista.

¿Cómo lograban financiar eso?

Lo financiaba la empresa. Sergio Mujica y Sergio Torretti, que en ese momento estaban a cargo de la editorial Zig Zag, se la jugaron y confiaron mucho en nosotros.

¿Las modas se trabajaban con marcas nacionales e internacionales? ¿Cuál era la proporción ahí?

Marcas internacionales en ese tiempo habían muy pocas. La mayoría eran nacionales. Las Echaurren, por ejemplo, que eran tres hermanas que se hicieron famosas por sus prendas elegantes y la boutique Click eran de las marcas más frecuentes en las modas. Después empezó la Macarena Rivera. De esa época, queda nada más la tienda Click de Osvaldo y Rómulo que eran, y siguen siendo, muy finos, detallistas y que le permitían a la mujer que usaba sus prendas marcar tendencia. La Macarena Rivera también perdura hasta hoy y se ha especializado en vestidos de madrinas y novia.

Repentinamente, Lucía tuvo que dejar su puesto en Eva. El gobierno de la Unidad Popular había decidido que Zig Zag, la casa editorial responsable de la publicación de Eva y otras revistas, pasaría a ser una empresa del Estado, ahora con nuevo nombre: Quimantú. Lucía relata que la forma en que la alejaron a ella y los demás funcionarios de sus trabajos fue vejatoria. “Tuvimos que recoger nuestras pertenecias desde la orilla del río, donde las habían arrojado”. Despojada de su trabajo, hizo algunas colaboraciones con con la revista “Amiga” para luego emigrar a la Municipalidad de Providencia como encargada de prensa. Luego, llegó a la Universidad Finis Terrae a formar su área de extensión, para posteriormente volver a la municipalidad de Providencia como Directora Cultural de la comuna. Hoy por hoy, y desde hace algunos años, Lucía es la respresentante de Salvatore Ferragamo en Chile. Ello le ha permitido seguir ligada a la moda, que es su gran pasión.

¿Cómo cree que ha sido el desarrollo del periodismo de moda desde esa época hasta nuestros días?

Veo que el periodismo de moda ha ido adquiriendo gran importancia en los medios femeninos, incluso en los diarios, los que están dando permanentemente luces sobre tendencias. Las revistas femeninas y de moda están hoy más fuertes que nunca.

¿Qué opinión le merece todo este fenómeno de “fashion bloggers” que se da hoy por hoy?

Los fashion bloggers nos mantienen al día y actualizados de lo que está pasando en todas partes del mundo en cuanto a moda. Me parece estupendo que así sea  y que nuestros blogueros estén yendo a los Fashion Weeks, como la misma Majo Arévalo, por ejemplo. Eso nos abre aún más las puertas al desarrollo.

¿Cómo ve el negocio de la moda hoy en día?

En el mundo, tremendamente desarrollado y en el caso específico de Chile, afortunadamente cuando viajamos al exterior, ya no lo hacemos para comprar. Las novedades están en nuestro país casi en paralelo en relación con lo que está pasando afuera. Estamos bastante al día en lo que pasa en términos de tendencias, decoración, maquillaje, cuidado personal, etc.

Circunscribiéndonos a lo que es la moda a nivel nacional, ¿que le parece lo que pasa hoy con los diseñadores locales, tanto emergentes como consagrados?

Realmente encuentro que ha habido un trabajo excepcional. Hace algunos años, cuando vino Agatha Ruiz de la Prada, hicimos en conjunto con la revista Ya un concurso de diseño de vestuario y lo exhibimos en el MAC. Sinceramente te digo que fue un orgullo, ella quedó asombrada de lo que hicieron los concusursantes. Fue una experiencia que me dejó feliz.

Me encanta ir y visitar las tiendas del sector de Lastarria y Barrio Italia, porque están pasando muchas cosas, muy interesantes. Creo que hay un gran aporte por parte de los diseñadores, los que hacen un esfuerzo económico por instalarse con sus propias marcas.

Ve con optimismo el futuro de la moda nacional, entonces…

Absolutamente.

Como representante de Salvatore Ferragamo en Chile, ¿cómo ve que ha evolucionado el negocio de las marcas de lujo en Chile? 

Como te dije anteriormente, la gente ya no viaja al exterior a comprar. Hoy uno viaja para gozar de otras cosas. Que muchas marcas exclusivas hayan llegado a Chile, ha permitido acercar a la gente etiquetas de gran calidad. Nos hacen un gran favor al estar aquí, porque así la gente se esfuerza por tener un buen par de zapatos o una linda cartera, o llevar un foulard con mucha gracia. Ello es expresión, por supuesto, de que estamos ad portas del desarrollo. Por lo mismo, me preocupa que la gente joven se vista cada vez menos. Me pasa en los matrimonios, por ejemplo, dónde la gente me hace comentarios como: “mira, la única elegante y al nivel de los novios de esta fiesta, eres tú”. Yo me siento super orgullosa, pero me da pena por el resto.

¿Cómo ve esa dicotomía de que, como ud. dice, hoy estemos al tanto de lo que pasa a nivel global en tendencias, pero por otra parte el grueso de la población no se viste bien o no le interesa hacerlo?

Concretamente, en el caso de las mujeres, todos sabemos que les encanta comprar. Te aseguro que yo podría ir a sus closets y armarle 10 o 12 tenidas, pero ellas, claro, se sienten mucho más cómodas con un par de jeans. Las mujeres han descuidado incluso hasta la forma de sentarse. Me preocupa que hayan ido perdiendo su feminidad. Quisiera invitar a las mujeres a decubrir lo entretenido que es producirse y sacarse partido.

¿Cómo definiría elegancia?

La elegancia es una actitud. Puedes vestir con prendas baratas, pero si tienes la actitud correcta, serás siempre elegante.

Hablando de gustos personales, ¿con qué moda se quedaría ud.: parisina, italiana, neoyorquina?

Yo diría que con la italiana porque es una moda de muy buena calidad, de confección excelente, pero por sobre todo porque la alegría de vivir de los italianos se traspasa a su moda.

¿Cuáles son las marcas que más hay en su clóset?

Me encanta Max Mara, porque es un clásico elegante. Con todos los años que llevo trabajando en Salvatore Ferragamo, lo que más hay en mi clóset es justamente Ferragamo. Poco a poco, he ido adquieriendo distintas cosas: carteras, cinturones, foulards.

Termina la entrevista y Lucía sigue siendo encantadora con la grabadora en modo off. Nos despedimos. Mi sensación es que acabo de conversar con alguien a quien le apasiona lo que hace y que logra transmitir su amor por la moda y el buen vestir en cada palabra.

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