Entrevista a Imme Möller, coordinadora de vestuario del Teatro Municipal de Santiago

Entrevista a Imme Möller, coordinadora de vestuario del Teatro Municipal de Santiago

Pocos son los que tienen la posibilidad de dedicarse a tiempo completo al diseño de vestuario teatral en nuestro país. Aún menos son los que pueden hacerlo en el Teatro  Municipal de Santiago, que año a año se encarga de tener sobre el escenario producciones del más alto nivel. Pero todo esto necesita de coordinación ¿no? Desde entender lo que cada diseñador quiere hasta mandar a comprar botones por montón. Imme Möller, diseñadora de vestuario y coordinadora  del área de vestuario del Ballet y de la Opera del teatro municipal, cumple este rol desde los 21 años. Hizo la práctica en este mismo lugar e inmediatamente después se le pidió quedarse. Hoy, orgullosa de los 25 años que lleva ejerciendo su trabajo en el Teatro Municipal, bajo el rol de “la alemana”, como le dicen por su estricto sentido del orden, Imme nos cuenta lo que implica un trabajo además de sus experiencias al interior de los talleres de producción.

¿En qué consiste específicamente tu trabajo?

Soy coordinadora del área de vestuario del Teatro Municipal. Recibo al diseñador de una ópera o ballet con su proyecto y éste me explica sus proyecciones, lo que quiere. Ahí empieza la búsqueda de materiales, repartir el trabajo a las distintas áreas de producción (maquillaje, peluquería, joyas, zapatería, vestuario, etc.); es decir, al momento de recibir el proyecto, coordino hacia dónde tirar el trabajo, repartirlo, ver qué se hace acá, qué se manda a hacer, etc. En el fondo organizo el trabajo de todas las presentaciones del año, cosa de trabajar simultáneamente en todo y lograr que estén listas a tiempo.

¿Cómo llegaste a ocupaste este puesto?

Estudié diseño de vestuario acá en Santiago, 2 años, pero me cargó. Si no era en lo teatral no me gustaba mucho. Llegué acá al Teatro pidiendo la práctica, y mi don del orden me hizo comenzar a organizar cosas desde que puse un pie aquí. En ese momento se estaba por estrenar Romeo y Julieta Ballet y yo me encargué de ordenar lo que venía de los embarques; miles de metros de telas para teñir, ordenar, etc. Entonces como yo me organicé con todo eso, y siendo en ese momento la asistente de la asistente de la coordinadora, cuando terminó mi práctica me pidieron que me quedara. Fue muy rápido, al año yo ya estaba de jefa y después coordinadora.

Desde que empezaste, ¿Cuál crees que es el principal cambio entre las producciones de aquel tiempo y las actuales?

Yo entré al teatro en un buen momento económico. Se podían hacer buenas cosas en cuanto a producción, se estaba mejorando la calidad de los materiales, los tiempos de realización eran menores… Pero hoy en día, si bien sigue habiendo posibilidades, y yo apelo mucho al reciclaje de trajes, telas y materiales en general, no existe el mismo presupuesto. Son menos las posibilidades, todo implica un ahorro un poco mayor, pero finalmente sigue funcionando de la manera que se requiere, porque hay buenos equipos de trabajo. Hay buena energía en la gente, ganas de trabajar, de hacer las cosas bien, de dedicarse a esto 100%.

¿Cuál crees que es el rol del teatro municipal dentro de las producciones teatrales nacionales?

El Municipal, en temas de producción, es quizás el teatro que “más platas maneja”, o producciones más grandes tiene, y eso nos da el lujo de poder traer a gente de afuera, o aspirar a cosas más grandes, sin embargo teatros como el Municipal de Las condes, Nescafé de las Artes, entre otros, están comenzando a crecer en cuanto a producciones, y muchas de las personas que ahora están ahí partieron acá. Aquí muchos que no han estudiado aprenden haciendo. Somos un poco la escuela, una inspiración.

¿Cómo ves la situación/proyección actual de los diseñadores de vestuario teatral?

En mi época la gente tenía muchas menos posibilidades que las que existen hoy en día y ahora los musicales son la gran revelación. Antes no había tanta producción en ese sentido, pero ahora se está haciendo mucho, y eso abre nuevos campos.  Ahora bien, sigue siendo difícil vivir de esto. Dedicarse solamente al diseño es muy difícil acá, ya sea en moda, en teatro o en lo que sea. Por lo general hay que complementarlo, buscar una forma de hacer algo más, pero de que se puede lograr, se puede.

¿Alguna producción de las que has hecho que recuerdes con especial cariño?

Si, mi bebé… yo debuté con “La Traviata”. Esa versión, que de hecho se reestrena ahora en diciembre, si bien ahora me parece que necesita mucha edición en cuanto al diseño, sigue en pie. Le puse muchísimo tiempo y cariño. Ha traído muchas satisfacciones debido a los grandes viajes que ha tenido y a todas las veces que se ha mostrado. Es un producto que a pesar de los años sigue funcionando.

¿Quiénes forman parte del equipo de trabajo de producción de vestuario en el Teatro Municipal?

Tenemos el taller de sastrería, dedicado al vestuario de bailarines, cantantes y comparsas. Después está sombrerería y joyería, utilería de vestuario, accesorios, etc. También está peluquería y maquillaje, zapatería, teñido de telas, y finalmente la bodega, el mantener todo organizado y guardado. Es un trabajo minucioso, con gente dedicada a cosas específicas, a pesar de que en el fondo todos han aprendido a hacer un poco de todo.

¿Tienes en lo personal, algún teatro o sistema de producción teatral extranjero que admires o aspires?

Algo que admiro y que una vez pude presenciar, son los talleres de realización del Cirque du Soleil. Hay mucha participación entre todos y logran una realización en la que todo funciona bien. Todos se adaptan a todo; bailarines, diseñadores y realizadores, todos se conjugan completamente.

Como diseñadora de vestuario, ¿cómo es tu relación con la moda?

No me gusta mucho el concepto “estar de moda”. No concibo que todos se vistan iguales. La mimetización es distinta a la tendencia, y en Chile existe existe mucha mimetización. Ese es un fenómeno muy particular en nuestro país, y creo que no se da en todas partes de Sudamérica. En cuanto a comprar ropa, prefiero hacer mis propias prendas. En general, me compro cosas que puedo complementar, intervenir, y si pudiera me haría el 100% de las cosas, pero el tiempo no permite darme ese lujo.

¿Algún diseñador chileno, ya sea teatral o no que admires?

Pablo Núñez y German Droguetti son dos personas con las que me complemento muy bien. Solemos pedirnos la opinión en muchas ocasiones, y son diseñadores muy buenos que significan un buen referente. Están inmersos en este mundo y saben de la realidad actual, pero traen a mí un campo que incluye la televisión, el teatro, y eso permite que entre los tres logremos sumar.

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