Desde Madrid: “La vie en rose”, un viaje por la historia del color rosa

Desde Madrid: “La vie en rose”, un viaje por la historia del color rosa

Fotos: Kevin Cortés.

Es el color favorito de Elle Woods, la protagonista de la novela Legally Blonde. Durante el siglo XIX se produjo una renuncia masculina a esta tonalidad, y por estos días se ha transformado en el protagonista de unas de las exposiciones más reconocidas de España. Titulada como  “La vie en rose”, al igual que la canción de Edith Piaf, esta muestra llegó a reivindicar el poderío del rosa a lo largo de la historia.

Y como este color ha estado tan presente (y ha sido tendencia) en la moda durante los últimos años, fuimos hasta el Museo del Traje de Madrid para rescatar y compartir con ustedes algunos de los hitos más destacados de este particular color.

Rococó: El rosa inunda la moda

 Durante el siglo XVIII el rosa es considerado un color unisex. Los textiles protagonistas de las primeras décadas, reflejaban un rosa vivo y luminoso, pero avanzando el siglo la paleta cambió y aparecieron las tonalidades pasteles del Rococó. El nuevo verde celadón y el rosa claro se convirtieron en los más usados y era frecuente ver su combinación en este período. Con la llegada de los Borbones a España se popularizó el rosa, produciéndose un cambio radical: se pasó del negro del “traje a la española” a los alegres y sensuales colores franceses. También se intensificaron los colores, y el rosa era más vivo que en el país vecino, aunque nunca se perdió la paleta pastel.

La Iglesia, también de rosa
Sabido es que la Iglesia ha sido dueña de las piezas textiles más lujosas, y que los colores que lucían en sus túnicas eran los de moda. Por esto, no es extraño que cuando el rosa se impuso lo vistieran rápidamente sus altos representantes. Cabe recordar que en esta época, el rosa además de ser un color tendencia, comienza a ser sinónimo de obediencia, esperanza y masculinidad, pero menos agresiva y más espiritual.

Neoclasicismo: Vuelven los clásicos, entre ellos el rosa

El Neoclasicismo se afianza con la Revolución Francesa y ocurren cambios. Poco a poco comenzó a quedar de lado aquel rosa pastel del período Rococó, y comenzó a instalarse un nuevo tono recuperado de la antigüedad. Así aparecen los definidos rojos pompeyanos, el azul noche, los marrones terrosos y un nuevo rosa: más oscuro y con reflejos azulados.

¡El rosa romántico!
En el siglo XIX, el hombre burgués trabajador dejó de usar colores en su atuendo y se limitó a llevarlos exclusivamente en chalecos o corbatas; algunos de color rosa, porque aún no estaba asociado a lo femenino. No obstante, en esta época la mujer se convierte en protagonista absoluta de la moda, y con esto el rosa se vuelve muy solicitado para vestir a los “ángeles del hogar” (ideal femenino de la época). En 1856, William Henry Perkins consigue el primer tinte químico para el violeta. Desde ahí surgen una multitud de nuevas tonalidades del rosa: cereza, rosado, rosa suave, ciruela, rosa desvaído, palo de rosa, etc., así como un tono muy demandado: el “rosa rubor de doncella”. Cada tono era muy específico y se utilizaba según la edad y el tipo de traje que llevaba la mujer.

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Kevin Cortes
Kevin Cortes

Periodista con mención en Comunicación Digital. Realizó su práctica profesional en Revista Mujer LT. Ama la moda y el styling masculino.

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