London Fashion Week: Una amplia mirada hacia el futuro de la industria

London Fashion Week: Una amplia mirada hacia el futuro de la industria

Coloridos trajes, flores, plumas y deslumbrantes confecciones. La semana de la moda en
Londres no solo demostró la creatividad de sus diseñadores, sino que, como todos los años,
entregó también las directrices del rumbo que tomará el mundo de la moda.


Eran las 11.30 de la mañana en Reino Unido, Lady Amelia Windsor y la modelo Adwoa Aboah,
dejaban el vibrante desfile de Shrimps, cuando se dio a conocer la lamentable noticia. Los
medios anunciaban la muerte de Karl Lagerfeld, a tan solo dos días de la presentación de Fendi
en Milán. Las últimas horas de London Fashion Week estuvieron divididas entre los cinco shows
que faltaban y el vacío que dejaba uno de los hombres más importantes de la historia de la
industria.

Sin embargo, la semana de la moda británica había comenzado el viernes 15 de febrero con una
galáctica colección de Bora Aksu. El favorito del mercado asiático, se inspiró en la vida de
Valentina Tereshkova, la primera mujer que viajó al espacio. Los vestidos de organza y tul con
volantes y brillos, acompañados de accesorios en tonos plata, evidenciaban un viaje a otra
dimensión.

Molly Goddard, Ashish y Halpern, también incorporaron dramatismo y espectacularidad en sus
colecciones a través de los volúmenes, tejidos finos y transparentes, pero quien se robó las
miradas fue Mary Katrantzou. La firma de origen griego presentó siluetas largas multicolor
interpretando los cuatro elementos de la naturaleza. Así es como la supermodelo Natalia
Vodianova entró a la pasarela con un extravagante vestido amarillo con plumas de avestruz y
volantes a los costados. La degradación de tonos, la organza con estampados de fuego y
mármol, tomaron un rol fundamental en la conceptual propuesta.

Con la actriz y escritora británica, Joan Collins, en primera fila, Erdem Moralioglu contó la
historia de la Princesa Orietta Doria Pamphilj. La colección materializó el delicado momento
que vivió la aristócrata italiana tras la muerte de su padre. Así es como la pasarela se iluminó
con abrigos inspirados en los 60’, bordados y encajes, incorporando plumas, lentejuelas y
vestidos floreados en una paleta que deambulaba entre los lilas y rojos.

Aquellos tonos también estuvieron presentes en la muestra que hizo Victoria Beckham en el
Tate Modern. El show que fue proyectado en las pantallas de Piccadily Circus y que abrió la
segunda temporada del canal de YouTube de la empresaria, estuvo inspirado en lo que
“quieren usar las mujeres hoy en día”. El rojo estuvo presente en vestidos, tops, polleras,
abrigos y largas botas sin punta. El poderoso tono fue también combinado con animal print,
camel y azul marino.

Sin lugar a dudas, el tartán sigue siendo el tejido británico por excelencia. La serie de líneas
horizontales y verticales que forman el efecto de cuadros, estuvo presente en las creaciones de:
Alexa Chung, Ashley Williams, Victoria Beckham, Vivienne Westwood y Burberry. Esta última, a

la cabeza de Riccado Tisci, jugó entre lo street y stablishment. Así es como Gigi Hadid apareció
con un particular peinado, un traje negro de hombros rebajados, una chaqueta tipo puffer y
botas militares.  Mientras Irina Shayk, caminaba con un abrigo, falda hasta las rodillas y corbata.
Dos líneas completamente diferentes que se unen por los detalles de los cuadros que
estuvieron presentes en gabardinas oversize con detalles de estampado animal, chaquetas en
tonos anaranjados, abrigos voluminosos y vestidos en el clásico beige.

La diseñadora irlandesa, Simone Rocha, apostó por una celebración a la diversidad a través de
una femenina e íntima colección que vistieron mujeres de todas las edades, contexturas y
etnias. El desfile se desarolló bajo la campaña del British Fashion Council: #PositiveFashion. Este
concepto promueve la igualdad, comunidad y sustentabilidad en el mundo de la moda. Bajo
esta misma idea es que Vivienne Westwood está desarrollando “SWITCH to Green”, una
iniciativa que invita a la industria a optar por energías verdes, las que en 2020 evitarían la
emisión de 125.000 toneladas de CO2.

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Maria Jose Olivera
Maria Jose Olivera

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