Tatuajes en la cara, el boom de una tendencia con distintos orígenes

Tatuajes en la cara, el boom de una tendencia con distintos orígenes
  1. M

Parte del trabajo de la tatuadora chilena Javiera Vidal

 

Desde raperos hasta artistas de diferentes mundos, desde Post Malone pasando por Lil’ Wayne y hasta nuestro DJ Méndez. Todos tienen en común tener su rostro tatuado, incluir algún guiño importante de sus vidas y trasladarlo a pequeños ruidos estéticos en la cara, lo que cada vez se hacen más comunes; en agosto pasado, el comediante Kevin Hart ya hacía reír diciendo “dejen sus caras tranquilas, raperos” en pleno MTV VMAs. Lo cierto es que esta tendencia se extiende más allá de lo musical y tiene sus orígenes en significados distintos para diferentes culturas.

Para los chinos y japoneses, los criminales convictos eran tatuados en el rostro muchos siglos antes que en la actual cultura carcelaria. En Taiwan, los hombres Atayal eran tatuados en el rostro cuando podían cuidar de los suyos. Los maorí de Maui utilizan los tatuajes para marcar el paso de la adolescencia a adultez, al igual que algunas tribus de la India y África. Y en épocas modernas, el estilo se atuvo exclusivamente a una representación estética del lenguaje carcelario, uno que varía según el símbolo y el lugar de la cara donde se realiza. Aunque la cultura pop se apropió de varios estilos anteriores, dándole lugar a los tatuajes faciales como manera expresiva que acompaña un estilo. Aquí nos topamos por ejemplo, con el maquillador chileno Marcelo Bhanu (@marcelobhanu):


“No tengo claro por qué quería tatuarme la cara. Creo que fue algo que se dio de manera natural, de la misma forma en que me tatúo dedos o manos. Además, quería probar una técnica de tatuaje llamada handpoke, que es menos invasiva”, nos cuenta el maquillador chileno Marcelo Bhanu. Marcelo siempre muestra a través de su cuenta de Instagram los procesos de sus tatuajes y reconoce que todo se fue dando de a poco. “Primero probé con una parte de mis manos, luego me hice tres puntos en cada lado de los pómulos, luego una daga, después al otro lado una flor, después una media luna y un brillo. Ahora me estoy tatuando la cabeza”, nos cuenta el artista.

La técnica que utilizó Marcelo -handpoke-, es la que le aplica la tatuadora Javiera (@hvnttter), quien nos cuenta más acerca de ella: “La técnica que realizo habla de los comienzos del tatuaje. Se hace con la misma aguja y tinta que un tatuaje con máquina y la diferencia es que se realiza a mano punto por punto. Es una técnica más lenta pero menos invasiva”, asegura Javiera. El handpoke es más amigable para tatuar zonas más delicadas como el rostro. “Llevo tatuando más de tres años y he sentido que de un año para otro ha subido la cantidad de personas que quieren tatuarse la cara. La verdad a mi me gustó mucho hacerlo pero trato de todas formas de conocer y conversar antes a la persona ya que queramos o no estamos insertados en una sociedad que aun no está preparada del todo para comprender que un tatuaje no afecta tus capacidades mentales ni físicas”, relata la tatuadora. Sin embargo, es optimista con respecto a un cambio social: “Si uno se mueve por el mundo de las artes y comunicaciones no es mal visto, pero en otras áreas aun existe un poco de prejuicio. Por suerte, creo que esto ha ido cambiando, lento pero va y seguirá cambiando. Espero poder seguir adornando caritas para que en un futuro seamos una generación de abuelos con orejas largas, pelos de colores y caritas tatuadas”, opina la artista.

El diseñador chileno Sebastián Plaza de Ingrato

 

El diseñador tras Ingrato, Sebastián Plaza, también tiene tatuajes en su rostro. “Mi motivación tuvo muchos factores. Por lo general solo me hacía tatuajes en los brazos y piernas por temas laborales pero este año me aburrí de esa normativa. Hace rato estaba investigando símbolos antiguos y me decidí por el de Mercurio, que es el símbolo de lo andrógino y también del dios Hermes. Este tatuaje me lo hice al costado derecho de la cara al lado izquierdo me hice el de una rosa. La mayoría de los tatuajes que tengo los saco de libros recopilatorios de símbolos antiguos, sellos y emblemas”, nos cuenta.

Mantener tatuajes en la cara también implica someterse de alguna manera a los prejuicios y las propias reglas sociales; si llevas tu cara tatuada, quizás no te “adaptes” a lo tradicional. En el caso del tatuador chileno Eduardo Pizarro (@calaka_boy_), su estilo va más por el lado del fallecido Zombie Boy. “Desde pequeño me llamaron la atención los tatuajes y figuras del mundo del tatuaje y modificación”, nos cuenta. Aquí, Eduardo miraba hacia Rick Genest, María José Cisterna, Emilio González. “El hecho de imaginarme cuando fuera grande así de tatuado me encantaba. Mi primer tattoo fue a los 13 años y también tenía intenciones de aprender a tatuar. Cuando Pizarro aprendió a tatuar, quiso de alguna manera renacer a través de los tatuajes, borrar su aspecto anterior. “La motivación más grande en ese momento fue la rabia e ira; ahora, me siento genial siendo así”, remata.

¿Y qué siente Eduardo cuando pensamos en los típicos prejuicios? “En realidad ni siquiera le doy importancia, pero si me detengo a captar, se notan los prejuicios latentes. Por lo general las personas me hablan cuando ando por las calles o plazas, por fotos o curiosidad y la mayoría se lleva otra impresión sobre mí”. “De todas maneras, no se, yo igual me asustaría si veo a un weón así en la calle, jajajjajja”, asegura el tatuador.

 

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Andrea Martínez Maugard
Andrea Martínez Maugard

Periodista y Magister en Comunicaciones. Creadora de Martirio’s Way, un blog donde une la moda, la música y el cine, temas que mezcla de vez en cuando a través de sus posts en Viste la Calle.

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