Acercamientos Chilenos entre la Moda y el Arte

Acercamientos Chilenos entre la Moda y el Arte

Hace un par de años, decir que la moda era un arte era una osadía que costaba la risa de muchos. Pero conocida es la relación, por ejemplo, que tenía Elsa Schiaparelli con Dalí y en general con el movimiento surrealista, Yves Saint Lauren y su interpretación textil de los cuadros de Mondrian, la relación de Carolina Herrera con Andy Warhol y en este último tiempo la entrada con fuerza de la moda en los museos, con Alexander McQueen como ícono, que con la presentación póstuma de su trabajo en el MOMA de New York el año 2010 no sólo se llevó los aplausos de los críticos, sino también por un record de visitantes, convirtiendo la moda no sólo en un arte reconocido, sino también un arte de consumo masivo.


Sin embargo, este tipo de interpretaciones y relaciones suele estar relacionado con lejanos y extranjeros parajes, aun cuando existen en Chile intervenciones que mezclan moda y arte en un sólo lugar. Fiel reflejo de esto es la exposición del Mavi “INTERFACES: Arte, Diseño y Moda”, donde exponentes del mundo de la moda como Juana Díaz, Hibrida, o Catalina Sierra trabajan en terrenos que suelen ser mirados como distintos, como el arte y el diseño. Otro de los ejemplos chilenos en torno a este trabajo se da con Víctor Espinoza quien crea cuadros reemplazando pincel y oleo, por hilos y agujas en pinturas casi tridimensionales, en una técnica mucho más refinada de lo que alguna vez se pudo ver con lana en los campos chilenos y cuya máxima representante fue Violeta Parra, quien expuso sus obras en Francia, en pleno Louvre.

Otras de las artistas que han mezclado ambos mundos en el último tiempo ha sido Alejandra Prieto quien ha trabajado con el carbón mineral como elemento artístico y ha presentado entre sus obras zapatillas Nike o pañuelos Hermes hechos de este material tratando de mostrar el complejo proceso que hay detrás de estos simples elementos y que solemos ignorar (u omitir).

Cuento aparte son Ignacio Gumucio, Álvaro Oyarzun y Mónica Bengoa quienes expusieron en 2010 en l’espace cuturel Louis Vuitton, el espacio que la marca ofrece al arte. Mientras que los dos hombres fueron seleccionados como las obras más interesantes que han pasado por esta galería, Mónica hizo noticia por ser la encargada de crear la vitrina de la tienda en Paris, la cual utilizo uno de sus materiales favoritos de investigación como es el fieltro, buscando el contraste entre la creación artesanal y el lujo de la tienda, entre lo cercano del fieltro y el frío y distante cuero y metal tan característico de la marca.

Actualmente, la relación de arte y moda están representadas por las vitrinas de Puma Canvas, de PumaLab, con una intervención de los ilustradores Alberto Montt y Francisco Javier Olea, pero por otra parte la intervención urbana que hicieron las chicas de EstanPintando tanto en el Parque Araucano como en el Puente Escuela Militar, con el apoyo de Benetton, o la intervención en el vestuario y en las tiendas de Foster, en una relación cada vez más estrecha en el mercado local entre la moda y el arte que muchos evalúan como positiva pues permite tener los recursos para crear grandes y costosos formatos pero que otros ven con recelo al clasificarla como un arte que no cuestiona y que busca sólo la publicidad de la marca… Sería interesante a partir de estos datos crear nuestra propia visión en torno a la relación entre moda y arte.

 

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