Moda y Religión: Ricardo Oyarzún en primera persona

Moda y Religión: Ricardo Oyarzún en primera persona

Ha sido uno de los diseñadores nacionales emblemáticos y el que más polémica ha generado con sus propuestas. Ricardo Oyarzún es el chileno que puso el 2009 en todos los medios la problemática acerca de inspirarse en una figura tan sagrada para la Iglesia como la Virgen, una inspiración tomada por otros diseñadores extranjeros como Jean Paul Gaultier sin problemas. Luego de ocho años desde ese show y también como diseñador responsable del traje estilo cura de Morrissey, quisimos plasmar sus palabras a propósito de la próxima exhibición del MET que unirá Moda y Religión.

“Fueron varias las razones que me llevaron a hacer este desfile, esta puesta en escena inspirada en las Vírgenes. Primero, cumplía 15 años de carrera y debía celebrarlo con un tema mediático, que golpeara. Siempre he sido un admirador de la estética de las vírgenes; de su orfebrería, sus bordados. Quería hacer algo que llamara la atención, que produjera cierto escozor en la sociedad. Además, siempre he pensado que la Iglesia Católica es una institución un poco demodé, que cada vez se aleja más de la gente. Sus iconos están sobre los pedestales, muy poco cercanos. De alguna manera quise humanizar la imagen de las vírgenes y mostrar cómo vestirían si vivieran entre nosotros hoy. Andarían como hoy viste la gente, si van a comprar se pondrían jeans con un peto o si van a una gala se pondrían vestido largo; fue una manera de humanizar el concepto de virgen entre comillas, porque no tiene nada que ver con algo físico, sino con una actitud superior.

Siempre he sido un diseñador que le ha querido dar un sentido social al trabajo; no me conformo con el glamour por el glamour o la silicona, siempre le he dado un concepto y si puedo poner un tema en el tapete con un trabajo mío, feliz. Así he llegado a enlazar a la moda temas como el femicidio, el no beber al conducir, la pedofilia en el clero, un montón de propuestas de “moda social”. Esto de las vírgenes daba para debatir un rato; de hecho, fueron como veinte días que se paralizó el país en base a este tema. Los obispos hicieron un llamado, estuve dos años enfrentándome a la Iglesia Católica a través de comparendos –trataron de prohibir que siguiera con este show-, finalmente la justicia me dio la razón pero igualmente persistían en sus acusaciones. Llegamos hasta la Corte Suprema y gané todas las instancias. De hecho, mi caso se mantiene en La Haya como un ejemplo acerca de la libertad de expresión artística, o sea, incluso se sentó un precedente. Le gané a la Iglesia Católica y además, futuros artistas jóvenes que quieran decir algo, no se sentirán tan censurados.

Si hiciera este show hoy en día, creo que también tendría gente en contra. En esa oportunidad muchos me gritaban “¡Idolo!” y otros, “¡Hijo de puta!”. Quizás no tendría tanta oposición de la Iglesia Católica, porque en este minuto no se encuentran en buen momento moralmente hablando como para reclamar; el 2009, aun no se destapaban tanto los casos de pedofilia del clero. Siempre he defendido la libertad de expresión, especialmente artística. He apoyado los movimientos vinculados a la diversidad, a la inclusión y me parece genial que exista una propuesta de moda/religión. Nadie debe decirle a otro tu debes vestirte, sentir o amar de esta manera u otra. Cada persona tiene derecho a elegir sus caminos propios y su forma de ser y vestir; si alguien quiere andar por la vida con un atuendo de virgen, bienvenido sea.

Tuve la gran oportunidad de conocer y vestir a Morrissey, de hacerle varios looks y uno de ellos fue precisamente uno de cura, sacerdote pop. La idea la tenía él y dentro de su puesta en escena toca estos temas acerca de la Iglesia; en una de sus canciones, el sale con un atuendo fantasioso de sacerdote y eso fue lo que confeccioné. Un traje de lino con cuello, minimalista pero con la connotación religiosa. Quisimos resaltar la opulencia de la Iglesia Católica y lo llenamos de joyas, de anillos a manera de crítica. Ahí conocí su lado B; todos sabemos acerca de este monstruo del escenario, el que no quiere que nadie se ponga pieles, ni plumas ni se vendan productos animales. Yo conocí al Morrissey distinto, uno que fue hasta tímido. Se fue contento con su traje, no lo usó en el Festival de Viña sino en sus conciertos, así que no se en qué parte del mundo estará mi diseño en este minuto”.

 

Fotos: Sitio web Ricardo Oyarzún.

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Andrea Martínez Maugard
Andrea Martínez Maugard
Periodista y Magister en Comunicaciones, Editora en Jefe de VisteLaCalle. Ex creadora de Martirio's Way, un blog que unía moda, música y cine y que ahora lo encuentras en Instagram como @martiriosway. La historia de la moda y críticas es lo que me mueve en VisteLaCalle.

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