Las muxes, el colorido tercer sexo mexicano

Las muxes, el colorido tercer sexo mexicano

Dicen que la dualidad proviene de alguna imposición cultural que nos es ajena. Hay quienes dicen que fue culpa del cristianismo y sus valores, otros que es la imposición de un modelo que todo lo encasilla en dos (bueno/malo, feo/lindo, masculino/femenino). Pero hay quienes dicen que existen muchos mundos en uno solo y que es necesario rescatar esa diversidad que existió algún día en nuestros pueblos. Las muxes de Juchitan están para revindicar aquello que muchos pueblos prehispánicos nombraban como el tercer género; almas que portaban una otredad perteneciente a este mundo y sus bellas diversidades. De hecho, en la lengua zapoteca no existe el género gramatical.

Desafiar los conceptos tradicionales con identidad y belleza, es tal vez la característica de estos seres nacidos en cuerpos con una biología masculina pero que se identifican con el género femenino. Las muxes son personas de la comunidad indígena mexicana de Juchitan, región del istmo Oaxacaqueño de México que han visto validada su forma de ser y sentir desde los tiempos prehispánicos. Recién con la llegada de la “nueva era” a nuestro continente, han tenido que enfrentar el prejuicio y discriminación hacia ellos y es tal vez esa lucha la que los ha llevado a adoptar una identidad femenina más ligada a su cultura, no a los prototipos de belleza femenina del mundo occidental. A pesar de cumplir roles marcados por el patriarcado -como bordar, cocinar, cuidar de los padres e incluso iniciar sexualmente a los hombres-, las muxes han luchado por mantener un lugar en la sociedad dentro de sus propias libertades de ser y de pertenecer. Es en ese pertenecer donde han asumido las vestimentas de la mujer indígena, hablando de esta manera de su cultura, ancestros y tradiciones. Y es tal vez ahí es donde está su fortaleza. Hace 50 años era muy peligroso para un hombre vestirse con ropas femeninas, aun cuando la población supiera de su existencia. Todos se regían por algo así como “puedes ser como quieras pero que no se note”. En los años ‘60 y ’70, aparecen los primeros signos de travestismo y comienzan a usar ropa de mujer más colorida, con adornos florales y ya salían a la calle.

En esta festividad de la vida que aunque no ajena de prejuicios y dolores donde las Muxes celebran la “no definición de género “. Es ahí donde se denominan como nosotras y nosotros, ya que como ellas mismas dicen “Nosotras, que somos unas idealistas optimistas, optamos por una solución a la zapoteca: ni esto ni el otro, sino otra cosa, siempre absolutamente zapoteca, donde caben ambos y otros más. Se han convertido en las protagonistas de las festividades llamadas ” velas ” (fiestas de celebración popular en Juchitan, dedicadas a San Vicente Ferrer, San Antonio, etc.), ya hace más de 30 años que tienen su propia festividad o Vela llamada Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro. Más allá de todo análisis antropológico o de la aceptación que tenía el tercer género en nuestras culturas prehispánicas, las muxes despliegan sus coloridos trajes al son de los cantos de su gente, reivindican la belleza femenina indígena en cuerpos que para Occidente no son bellos. Reviven la belleza en las flores de sus bordados y en la amplitud de sus faldas como si el devenir de no sentirse en el género del que nacen fuera una herramienta más para defender el lugar de donde quieren estar. Hombres/mujeres coloridos, hombres/mujeres bordados en vestidos que llevan una historia de resistencia y validación. Hombres/mujeres con identidad floreada, coloreada y pisoteada , algo así como la historia latina contada en un vestido.

Fotos: Zimbio.

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Cesar Cisternas
Cesar Cisternas
Bailarín profesional, heels performer y gestor de Only Runway// Batallas de Pasarela

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