Entrevista a Mariana Gallardo: proyecto ANA Y MIA, princesas de cristal

Entrevista a Mariana Gallardo: proyecto ANA Y MIA, princesas de cristal

La anorexia y la bulimia son sin duda temas que no podemos desligar del mundo de la moda. El bajo peso de las modelos, la necesidad de encajar en un prototipo corporal y el canon de “la mujer perfecta” se hacen cada día más presentes en la palestra del diseño. Es sobre esto que Mariana Gallardo Klein, licenciada en artes visuales, decide trabajar.

Chilena, a sus 27 años, Mariana se autodenomina “artista visual”. Ha expuesto en más de una ocasión en el museo de arte contemporáneo, el centro cultural de estación Mapocho, y otros cuantos lugares más. Su trabajo se centra en el cuerpo femenino desde el comienzo de su carrera. Desde antes de salir de la Universidad ya estaba exponiendo. Durante el 2011 viajó a Buenos Aires durante 1 año para estudiar Foto de Moda, y fue ahí donde quedó impactada por el nivel de exigencia que tenían las modelos, ya que se enteró de que Argentina es el país con mayor índice de anorexia y bulimia de Latinoamérica. Le tocó hacerles fotos a modelos que calzaban en la categoría de “desnutrición”, a las cuales no podía poner en ciertas posiciones por la manera en que se remarcaban sus huesos. Este acontecimiento, marco su trabajo actual y la impulsó a su nuevo proyecto, que en este momento se encuentra en desarrollo.

¿A qué te refieres con “el cuerpo femenino” en tu trabajo, y de donde nace la necesidad de trabajar con él?

Es muy literal. Al hablar del cuerpo femenino me refiero exactamente a que fotografío mujeres, que investigo temas relacionados con el cuerpo. Principalmente nace de la necesidad de reflexionar sobre la presión que aplica el mass media sobre el cuerpo femenino, viendo el cuerpo como algo político. Investigo en lo publicitario, en la industria de la moda, etc. Busco el punto de inflexión en el que lo cosmético se vuelve subversivo

A lo largo de mi carrera he trabajado este tema desde distintos puntos de vista, pero siempre con un interés social y político. También en la “hipersexualización” del mass media sobre la imagen femenina en la publicidad.

En ese sentido, ¿Cómo es para ti la imagen actual que se proyecta de “mujer perfecta”?

Más que perfecta, subordinada, asexuada, adolescente, frágil. Es una especie de nazismo de los cuerpos, donde hemos ido perdiendo la diversidad de las formas y la posibilidad de elegir como queremos vernos y por qué.

Bueno, para introducirnos en ese tema, y a propósito de la anorexia y la bulimia, ¿por qué estas dos condiciones han llamado tu atención como para enfocar tu nuevo proyecto en esto?

Como decía, mi trabajo ya apuntaba hacia allá. Solamente en Buenos Aires terminé de hacer ese clic. En lo personal, prefiero no contar nada, pero me di cuenta de que muchas mujeres tienen un tema fuertísimo con su peso. Ataca a muchas de mis amigas, o conocidas, casi cualquier mujer en realidad. Nunca he conocido a una anarquista que no esté “ni ahí”. Desde ese lugar todas somos vulnerables y vulneradas. Yo no me considero pro-gordura o pro-delgadez, solamente soy pro-debate.

Cuéntanos sobre el proyecto ANA Y MIA: PRINCESAS DE CRISTAL

En realidad, todo partió un día en que vi las pinturas de Serge Marshennikov. Es un pintor hiperrealista que muestra chicas adormecidas, frágiles en sus pinturas. Todas estas imágenes se me unieron a algo que veía pensando ya hace meses, y me di cuenta de que era lo que quería y tenía que hacer.

Estuve investigando sobre los sitio Pro-ana Pro-mia en internet, y empecé a ahondar en el imaginario visual que ellas tienen. Se sacan fotos a sí mismas, se ponen mariposas para simbolizar la fragilidad, o libélulas, alas de ángel, sangre, lágrimas, mucho maquillaje y por supuesto coronas, y comprendí lo subversivo que es el momento en que a las niñas se les hace creer en los cuentos de hadas, en que vendrá el príncipe azul y sus unicornios, porque finalmente, si unes todos estos factores con el bombardeo de imágenes publicitarias se hace bastante fácil la confusión.

Para el proyecto trabajo con un asesor de imagen, Francisco San Toro. Hacemos un trabajo de producción bastante grande. Buscamos que la modelo se sienta cómoda, pero tomando referentes que ella le gusten. Armamos un cuento personal y distinto en cada una. Mantenemos una paleta de colores bastante acotada y trabajamos con esos parámetros.

Por lo general, de las más de 400 fotos que saco a cada chica en su escenario especial, elijo las que más me recuerdan al nacimiento de venus, a la feminidad pura.

Sin embargo, lo más importante es que es un proyecto de puesta en escena pero documental: todas las modelos han pasado por un trastorno alimenticio, son Ex – ana o Ex – Mia..

Por lo que has podido conversar o escuchar de estas chicas, ¿qué es lo que las mueve a participar del proyecto?

En general tienen motivaciones muy distintas. Siempre trato de indagar un poco en la historia personal de cada una. Ellas suelen decirme que les agrada lo documental del proyecto, y eso me gusta. Me gusta que vean la imagen y se vean tan compuestas que no se piense en algo real, es ahí donde intento generar un quiebre. Algunas chicas lloran al ver las fotos, otras se alegrar.

Por lo general he notado que es liberador para ellas. Algunas lo hacen para cerrar etapas, otras por lo lindas de las fotos, otras porque nunca lo han compartido y en su circulo social nadie sabe o supo, finalmente es algo que busca una satisfacción.

¿Qué piensas que buscan las mujeres hoy en día en cuanto a su imagen?

Creo que en general todas buscamos vernos lindas, el problema pasa por no cuestionarnos el modelo de belleza impuesto y solo reconoces un tipo de belleza, lo cual me parece injusto para con nosotras, y con el resto también. Es un modelo muy acotado. Recién estamos empezando a ver campañas con mayor diversidad. Es impactante, por ejemplo, que las modelos teniendo 12 años estén en ese limbo de la desnutrición, sin curvas, frágiles. Es un modelo que evolutivamente hablando es… andrógino, poco favorable.

Entonces lo que me desagrada es el nazismo de los cuerpos, y esto no tiene que ver con que me guste lo feo, simplemente no me gusta lo uniforme. Me gusta poder decidir qué es lo que encuentro lindo y qué es lo que encuentro feo. La belleza tiene que más que ver con la armonía que con el canon.

Comentaste haber investigado también en el mundo de la fotografía de moda. ¿Qué opinas del mundo de la moda en la actualidad?

Me gusta que la moda se haya liberado de sí misma, que existan blogs de moda que le sacan fotos a la gente estilosa, que busca su estilo propio y no lo impuesto. Me gusta ese giro que le dio el internet a la moda. Ni siquiera los mismos diseñadores pueden pasar por alto las tendencias que se gestan en las calles. Es como una especie de democratización de la moda. Solo espero que venga acompañada de una democratización de los cuerpos.

¿Tienes algún proyecto en mente a futuro en relación a estos mismos temas, o nuevas etapas de este mismo?

Cuando los proyectos son tan experimentales como este, y tienen tanto que ver con las vivencias del otro, todo va sufriendo mutaciones. Ahora mismo estoy tomando decisiones editoriales, pero intento mantener acotada la línea de trabajo propuesta Es un trabajo tan largo y tan delicado que ocupa casi el 100% de mi tiempo. El ideal a futuro es armar mi primera exposición individual, trato de mantener la vista es ese objetivo, pero siempre hay variables. En este momento, una variable patente es la inclusión de hombres con anorexia, o la obesidad.

Todo esto es un trabajo en progreso, absolutamente sujeto a modificaciones.

Debido a que el proyecto está en proceso de producción y camino a una futura exposición, no es posible compartir muchas de las imágenes, pero por ahora, a quien le interese, puede solicitar unirse al grupo oficial del proyecto, vía inbox de Facebook y conocer más sobre como avanza este gran trabajo.

www.facebook.com/groups/Todasqueriamosserprincesas/

 

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