El delito de la moda

El delito de la moda

Elizabeth Roach, en gringolandia, le robó a su jefe US $250.000 para comprarse ropa. Pero usted no crea que era pobre, no, ella ganaba mucho dinero pero por ejemplo, en una sola tarde se podía comprar 70 pares de zapatos, ¡Ni un ciempiés necesita tantos!, ella evidentemente no conocía el ahorro y así podía gastar US $7.000 en una hebilla de cinturón y no se hacía ni un problema. Finalmente, la policía la descubrió en su estafa al jefe y la detuvo al bajar de un avión. Era cosa de tiempo que se sometiera a un tratamiento psiquiátrico pues las compras habían reducido su vida a la nada misma, todo giraba alrededor de comprar: ya no asistía a reuniones, ya no visitaba a la familia, su vida era robarle a su jefe para luego ir a comprar, un sueño común pero que ya ve como terminó.

Y si usted espera que esto lo compare con el caso de Winona Ryder, cuando la descubrieron robando ropa y accesorios para el pelo en pleno Beverly Hills el año 2002, y que tuvo con 480 horas de trabajo comunitario y con una multa de más de US $7.000, está muy equivocado, es muy distinto, Winona es Winona y ella estaba mal porque, según lo que ella misma dijo, estaba tomando pastillas para el dolor de un brazo lo que claramente te llevan a robar … FREE WINONA!!

Ahora, si hablamos de gente que está rayada, Kyoichi Tsuzuki es un japonés que se hizo famoso en el medio artístico por su serie de fotos “Happy Victims”, donde retrataba a 12 personajes que eran adictos a una marca de moda en especial, en una especie de enfermedad de consumo compulsivo que los hacía privilegiar su ropa por sobre su propia vida: una mujer que tuvo que decidir entre comprar más Hermès o una casa (adivinen que eligió), un monje adicto a Nike que tiene un departamento para su ropa ó incluso una mujer que jamás ha ocupado su cocina por miedo a que sus Martin Margiela tomen el aroma de la comida. ¡¡¡Loco, calma tus pasiones, vive tu vida!!!

Pero no sólo en Japón pasa ese tipo de cosas, igual de adicta era Karyn, una gringa que saltó a la fama porque hizo un blog (savekaryn.com) para que la gente la ayudara por medio de “aportes voluntarios” a cubrir la deuda que tenía con su banco por sus visitas a Gucci y Prada y trataba de pasar por enferma, por obsesiva compulsiva. Pero la colecta tuvo efectos, logró recaudar US $13.000 con lo que logró salvarse de ir a la cárcel con sus cientos de vestiditos Prada.

Y si hablamos de compulsión, los chinos desde que llegaron las grandes marcas rayan la papa con lo de la marca de lujo, por algo de allá vienen las mejores imitaciones y, en vista de que el precio en China es superior a los mismos productos en Europa, se ha creado una especie de mercado gris de artículos de lujo, donde revendedores viajan a Europa a comprar especies y luego las venden en China a un menor precio que la tienda, lo que tiene a las casa de moda con los pelos de punta porque China les da de comer con sus ventas.

En Chile no lo hacemos nada de mal. En el mundo del coa (el de la cárcel) “andar tapizao” es justamente andar vestido de pies a cabeza con una marca en especial como los japoneses que recién nombramos y, mientras más cara sea esta marca, mayor es aún el rango social que adquiere, la marca se transforma así en una especie de indicador social de cuánto vale una persona. Y mientras japoneses y chinos le prenden velitas a Gucci y el mismo Gucci le prende velitas a japoneses y chinos por ser su principal comprador, en Chile se comienzan a generar micro espacios que no son para sacar cuentas alegres, son para que las marcas anden llorando e incluso quieran salir corriendo.

La idea de medir el triunfo y el éxito por medio de lo que llevas puesto ha hecho que tiendas como Armani o Louis Vuitton sean robadas más de 3 veces por medio del alunizaje, técnica que ha sido exportada a otros lados como a España en los robos a Gucci, carteras de un millón de pesos se fueron corriendo en las manos de un fashion victimario. Recuerdo que hace un tiempo, detuvieron a 2 mujeres que eran ESPECIALISTAS en robar marcas de lujo y el día de su juicio llegaron vestidas de pies a cabeza con Louis Vuitton, mínimo que ante tal evento uno vaya bonito ¿no?, antes muerta que sencilla.

Se piensa que las tiendas que han sido robadas por estas personas fueron las mismas que utilizan grandes rostros de la televisión y futbolistas, quienes son referentes de estilo en el mundo del hampa, si no, no se explica porque estas marcas si fueron robadas y Ermenegildo Zegna no, contando con medidas similares de protección.

Sin embargo, lo más sorprendente es la historia de Gucci. En los 70 la casa de moda era un referente que fue perdiendo fuerza a medida que pasaban los años y poco a poco empezaron a pelearse los familiares que administraban la firma, trataron de sacarse los ojos con una cuchara por un poco más de poder, en actos que la prensa cubría sin parar. Hasta que en Junio de 1987, Maurizio Gucci, uno de los directores de la firma, salió en moto de Italia, arrancando de los procesos judiciales que la firma tenía y que lo podían llevar a la cárcel, pero en 1995, no pudo arrancar de un sicario contratado por su ex esposa, Patrizia, quien lo eliminó para quedarse con su fortuna, para recuperar lo que le pertenecía. Así quedó evidenciado en el acto que la moda, no sólo se roba, también mata.

 

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