Diseñadores en uniformes

Diseñadores en uniformes

En casa de herrero cuchillo de palo. Que frase horrenda para comenzar éste post, pero desafortunadamente ejemplifica bien un hecho curioso que siempre me ha llamado la atención: De como los diseñadores de moda, a pesar de estar permanentemente en contacto con las tendencias más nuevas y las ideas más innovadoras, comúnmente se visten con una especie de uniforme, al que se mantienen fieles durante los siglos de los siglos.

He escuchado muchas veces, en boca de muchas personas la siguiente frase: “No uses lo que te dicen los diseñadores. Usa lo que usan ellos”. O sea, mucho negro, ropa simple y favorecedora. Y puede ser que ésta frase tenga un poco, o mucho de razón. Si observamos los uniformes de ciertos diseñadores, podremos encontrar claves que nos ayuden a encontrar características que nos ayuden a elegir uno propio. Mi idea es, si es que vamos a usar un uniforme (por una cosa de tiempo, un periodo de locura o simple pereza) al menos pongamos atención a éstos casos exitosos, en los que ciertos diseñadores han formado una forma clara de vestir tan perfecta y congruente con su estilo y  personalidad, que ya pasa a ser parte importante de la idea que tiene el público de ellos y de cómo la gente ve a sus respectivas marcas. Veamos.

Karl Lagerfeld: Su silueta ha cambiado, pero su estilo no. Mezclando modernidad con toques románticos, el afectado Karl es mezcla de elegancia con -mucho- drama.  Y aunque se mantiene siempre en blanco, negro y grises, está lejos de ser minimalista: Cola de caballo, lentes de sol, abanico, cinturones metálicos. Accesorizar no es un problema jamás para Karl, y el resultado es tan identificable como una Chanel 2.55.

Carolina Herrera: La prueba viviente de que no es necesario estar cambiando todo el tiempo para verse bien. La señora Herrera lleva siglos usando la misma fórmula con mínimas variaciones (camisa blanca y falda ajustada a la cintura que varía de largo, pelo corto y rubio, perlas) y siempre se ve impecable. La postura erguida debe tener algo que ver.

Tom Ford: Probablemente, uno de los diseñadores mejor vestidos y mejor conservados del mundo. Mantiene las cosas casuales y relajadas siempre, pero con un toque de glamour importante. ¿Uniforme? Traje impecablemente cortado a su cuerpo y camisa blanca semiabierta. Lentes opcionales.

Gareth Pugh: Probablemente, el diseñador que se viste más cercano a lo que crea y a lo que identificamos como su estilo de diseño. Aunque varía un poco más que el resto de los mencionados, podemos seguir una linea clara en sus looks. Mientras que sus diseños de pasarela, fuertemente geométricos, pero con una clara vocación punk, y con fuertes referencias al gótico suelen ser muy dramáticos y perfectos para sus shows (o para un recital de Lady Gaga), Pugh usa una mezcla de elementos provenientes de éstos estilos de una forma un poco más reservada: Bototos, mucho negro, una silueta desgarbada y un poco desvalida.

Alber Elbaz: Un ejemplo de cómo el uniforme puede ayudarnos a crear una identidad y un sentido de marca, aún cuando esta silueta no sea del todo sentadora. Alber Elbaz es tan reconocido por su trajes,  sus corbatines y, en general, por un estilo algo infantil y bobo, que nos hace preguntarnos: ¿¿¿Éste hombre hizo ésto???, cada vez que vemos un desfile de Lanvin.

 

 

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