Prendas Emblemáticas: Guantes

Prendas Emblemáticas: Guantes

Nuestra necesidad por cubrir o descubrir nuestro cuerpo, se rige sin duda tanto por las inclemencias del tiempo cómo por nuestra curiosidad corporal para revestirnos. Sin duda, la  aparición y uso de los guantes, en su primer periodo, fue utilizado para cubrir las manos de los fuertes fríos.

La historia nos relata mediante la voz del célebre historiador ateniense  Jenofonte, que ya los persas usaban mitones. El uso de este accesorio, estaba difundido entre pueblos de Asia Menor, tanto etruscos cómo egipcios ya  sabían de su uso.

Los guantes, comienzan a ser símbolo de distinción a lo largo de la historia, en el Nilo eran atributo del Faraón y ya en el siglo IV los caballeros hacían uso de éstos cómo un artículo de lujo y distintivo de casta. El acto de entregar un guante, significaba en la antigüedad, brindar ennoblecimiento o bien servía para confiar  una misión, algo que es observable en la literatura de la época cómo es el caso del Cantar de Roldán.

En el siglo IX, los guantes dejan de ser uso exclusivo para  hombres y las mujeres comienzan a integrarlos rápidamente a su vestuario. Su confección, bordeo múltiples formas y materiales cómo pieles de zorro, lobo y cabra, terciopelos, gamuzas. Siendo adornados por botones, cristales, perlas y encajes.

En el siglo XII y XIII, eran un complemento obligatorio y su producción estaba en manos de franceses, italianos y españoles, quiénes experimentaban tanto en nuevos usos de materiales cómo en ofrecer una distinción en su elaboración. De esta  época, se rescatan la confección de guantes perfumados con distintas esencias florales como jazmín, rosas y  azahar.

De esta forma, mediante este breve recorrido histórico, podemos ver cómo las prendas se van separando de la simbología que portan en un inicio, multiplicando no tan sólo los materiales para su confección sino que además en este caso su uso se extiende a otros lugares cómo un campo de futbol o una sala de operaciones. La funcionalidad de la prenda  se va perdiendo con el tiempo, quedándonos con el más puro gusto de mejorarlo y nutrirlo.

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