Roger Vivier: el gran escultor del calzado autor del hito de los 60’s

Roger Vivier: el gran escultor del calzado autor del hito de los 60’s

Siguiendo con la revisión de hitos en la Historia del Vestuario de los años 60’s, no podemos dejar fuera de ella a Roger Vivier, autor de la tipología de calzado símbolo de la época: el zapato informal de puntera ancha y tacón grueso.

Roger Vivier nació en la ciudad de París, en el año 1907. A los trece años trabajó en una fábrica de zapatos y luego, estudió escultura en la Ecole des Beaux-Arts de su ciudad natal: he aquí el origen de su sensibilidad con respeto a la forma. No por nada le han llamado el “Fragonard del calzado” y a su colección de obras la “Fabergé del zapato” (Fragonard fue un pintor y grabador francés del S.XVIII que se caracterizó por su gran producción en cuanto a volumen, la exuberancia de sus formas y por retratar el hedonismo. La Fabergé es una joyería finísima fundada en 1842 en San Petersburgo). El 1936 comenzó a trabajar para Laborémus, como zapatero y diseñador exclusivo y al año siguiente abrió su primera tienda, allí es cuando comienza a generar propuestas para importantes firmas como Bally, Delman, Rayne y Miller. Durante la ocupación alemana de París, Deman lo invita a desarrollar su hacer en Estados Unidos.

Izquierda: Aurora, de Jean-Honoré Fragonard. Derecha: Calzado diseñado por Roger Vivier.

Su diseño estuvo absolutamente girado hacia la extravagancia, ya que cada una de sus piezas era fina y ricamente decorada, debido a esto él catalogaba a sus creaciones como esculturas. Algunos de sus clientes fueron Ava Gardner y los Beatles. Y, ya que estamos en ámbito de boda real, cabe destacar que también diseñó el calzado para la Reina Isabel II, con motivo de su coronación el año 1953.

Siete años vive en Norteamérica: en 1947 regresa a París. Desde 1953 y durante una década desarrolló todo el diseño de calzado para las colecciones de Dior. En 1954 se le atribuye el diseño del primer zapato de tacón aguja, reinterpretando la forma básica del calzado de salón: introdujo curvas en las palas adaptando el zapato al pie, para que se adaptara de la misma manera que el estilo “New Look” al cuerpo (lanzado por Dior en la década del 50). En 1955 estableció junto a Christian Dior un departamento de zapatos pret-a-porter.

Vivier le otorgaba a sus diseños dos cualidades fundamentales: la linealidad del dibujo y el volumen de lo escultórico. La zona protagónica de sus diseños suele ser el taco, donde propone a través de su forma: la coma, la esfera, el carrete, la aguja, el caracol o la pirámide. Con respecto al proceso creativo dibujaba primero y luego modelaba el calzado en papel, para posteriormente determinar su materialidad, donde la búsqueda era lo que fundaba: trabajó desde seda, perlas, encajes, apliques, piedras preciosas, lentejuelas, suntuosos bordados; hasta plumas de faisán, plumas de gallina de Guinea, plumas de martín pescador y piel de pantera.

Zapato informal de puntera ancha y tacón grueso, creado por Vivier en la década del 60, difundido por Catherine Deneuve en la película "Belle de Jour".

En la década de 1960 Vivier diseñó botas de seda satinada y, para la noche, botas altas hasta el muslo. Y como se especificó al comienzo del artículo su diseño más emblemático, el zapato de puntera ancha y tacón grueso con hebillas, se convirtió en un referente absoluto del calzado de la época, popularizado y difundido por Catherine Deneuve en la película “Belle de Jour”, de 1967 dirigida por Luis Buñuel.

Su colaboración con la alta costura de París terminó en 1972, pero el reconocimiento y los contratos extranjeros le dieron la oportunidad de crear sin descanso hasta sus últimos días: falleció en 1998. La propuesta seductora, hecha a mano, hija de lo único y lo irrepetible, se acerca sin duda alguna a lo que hace ser una obra de arte. Durante seis décadas su diseño fue una total búsqueda, basada en el análisis histórico del calzado del S. XVIII, pero con todo el riesgo de la aerodinámica y la ingenería actual, es por esto que sus diseños yacen en el Costume Institute del Metropolitan Museum of Art en Nueva York, el Victoria and Albert Museum de Londres y el Museo del Traje y de la Moda en el Museo del Louvre.

El trabajo de Vivier es bello por su inteligencia estética.

El trabajo de Vivier impresiona a través de lo sublime de sus formas.

¡El trabajo de Vivier es inmortal!

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