Fernández, el de las pieles

Fernández, el de las pieles

 

Foto: Raúl Araya, Revista Mujer, La Tercera.

Hace poco me tocó entrevistar a Adolfo Fernández, diseñador nacional de apenas 26 años que está metiendo harto ruido, por dos razones: 1. Lo recomendaron públicamente Carola Parsons y Juanito Yarur y 2. Trabaja con piel de chinchilla. También hace ropa de fiesta y otras cosas, claro, pero el tema de las pieles le ha traído más de algún problema. Estudió sobre el tema en Madrid y en Saga Furs of Scandinavia, el mejor lugar del mundo para estos fines. Está acostumbrado a estar a la defensiva y se ha preocupado de manejar harta información sobre el uso de pieles en la moda y toda su polémica. Copio aquí sus argumentos:

Estás conciente, supongo, de que tu opción no es políticamente correcta.

Yo creo que esa visión está cambiando. Hace poco leí una encuesta de Gallup sobre temas que generan controversia, como el matrimonio gay o el aborto, y decía que al 60 por ciento de los norteamericanos les parece moralmente aceptable comprar y usar ropa hecha con pieles de animales. Además, algunas críticas me parecen injustas, porque vienen de personas que consumen productos animales.

¿Por qué no usas piel sintética?

Me hacen mucho esa pregunta. Hoy en día todo el mundo habla mucho de lo ecológico y me parece que en eso hay algo de desinformación. Una piel de verdad es biodegradable y por lo tanto menos contaminante que una sintética. Desde ese punto de vista, es más ecológica.

Sí, pero hay que matar animales no para comer, sino por el simple gusto de usar algo lujoso.

La industria peletera no funciona como mucha gente cree. No puedo negar que se matan animales, pero sí puedo asegurar que no los maltratan ni los dejan agonizar. En parte, porque esta industria es de las más regularizadas, justamente porque tiene muchos ojos encima. Pero también porque una piel no puede tener, por ejemplo, pelones o manchas de orina; su precio baja mucho. La muerte del animal debe ser lo menos dolorosa que sea posible.

¿Por qué razón trabajas con la chinchilla?

Porque es lo que hay en Chile y porque está considerada como una de las pieles más finas del mundo. La tocas y no te roza, no te pincha; es como puro algodoncito. Me gustaría aclarar que la chinchilla que se usa en peletería no es la que corre por los cerros, sino una especie híbrida que crece en cautiverios y no está en extinción. Afuera es sumamente valorada. He podido hacer contactos y mandar prendas a Londres, Italia y Nueva York. La gente queda loca. Hace poco una chica de mi edad me contó que había usado una bufanda y una manguita que le vendí a su mamá y la pararon tres veces en las calles de Nueva York para preguntarle dónde las había sacado.

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