Grace Mirabella, la antecesora de Anna Wintour

Grace Mirabella, la antecesora de Anna Wintour

Hubo una época entre los ’70 y fines de los ’80 en que Anna Wintour no era la reina madre de la moda. Las portadas de Vogue mostraban en su mayoría a modelos y nuevos descubrimientos de las pasarelas, y si alguna actriz o cantante se asomaba, debía ser muy elegante y admirada para ser elegida. Richard Avedon, el mismo fotógrafo legendario que inspiró el personaje de Dick en Funny Face era el encargado de retratar cada portada que salía mes a mes, y las editoriales de Helmut Newton tuvieron su peak durante esta época. Y al mando de todo el proyecto estaba Grace Mirabella, quien hizo carrera en Vogue luego de ser asistente y editor asociado de la gran Diana Vreeland.

A Mirabella se le atribuye el elevar enormemente la circulación de la revista, pasando de 400.000 copias a 1.2 millones mensuales. Irving Penn, Arthur Elgort y los recién descubiertos Steven Meisel y Patrick Dermachelier contribuían con notables editoriales, donde la mayoría de las supermodelos de los ’90 fueron lanzadas a la fama: ahí estaban Linda Evangelista, Christy Turlington, Cindy Crawford, Iman, y muchas otras. Además, ideó la primera portada de una modelo afroamericana al publicar a Beverly Johnson en 1974 de la mano de Scavullo. Pero a pesar de la fama, la editora en jefe de la revista más importante de la moda no alucinaba con ese mundo; en varias entrevistas, aseguraba que nunca la verían usando lentes oscuros en clubes de moda, ni almorzando y cenando con los famosos o diciendo frases como Think Pink, aludiendo al personaje de editora de Funny Face cuando proclamaba la nueva tendencia de la moda en la película.

En 1988, y luego de un año de especulaciones en Condé Nast, Mirabella fue despedida para ser reemplazada por Anna Wintour. Las malas lenguas –o en este caso la reina de los chismes en los ’80, Liz Smith- decían que Wintour habría llegado a ese puesto luego de enredarse con el jefe de la editorial, Si Newhouse. En todo caso, Mirabella no tenía esa personalidad intimidante y ávida por el foco del front row como su sucesora; en cambio, siempre prefería elaborar artículos y editoriales con temas culturales, logrando entrevistar a Capote o apuntando a mujeres inteligentes con una carrera establecida. Por lo menos, logró su sueño al fundar la revista Mirabella, que gracias al magnate Rupert Murdoch vivió desde 1988 al 2000. Y la que una vez reemplazó el lujo y los trajes pomposos por diseñadores más simples y modernos como Halston y Geoffrey Beene en las páginas de Vogue, continuó luchando por su ideal de revista femenina, aun cuando no tuviera tanto éxito ni circulación como su ex revista.

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