Katy Perry, escotes y más

Katy Perry, escotes y más

En realidad, este post no es para hablar de Katy Perry, ni del escote que generó tanta polémica (si no la conocen, pueden enterarse un poco más aquí). En realidad, no soy quien para hablar de Katy Perry (creo que soy lo más lejano a una fan, la considero una absoluta attention whore) pero a lo que si quería referirme, es a la situación poderosamente ambivalente que las mujeres sienten hacia el tamaño de sus … senos (Odio la palabra, pero vamos con esa. Tambien odio “peshos”).

El poder que tiene un par de senos grandes en nuestra cultura es innegable. Son un imán de atracción con un poder casi ridículo, sobre todo cuando superan la talla promedio. La cultura popular no mejora el panorama, ensalzándole cualidades sobrenaturales a los que son grandes y dándoles propiedades añadidas como la juventud, el estatus, o la capacidad de subir en la pirámide social. También, como el arma poderosa que son, resultan una maldición para algunas y una bendición para otras, sobre todo cuando la dueña no es una vedette que aspira a ganarse el pan y el sustento con sus encantos frontales, ni una chica que aspire a ser un símbolo sexual (al menos, no todo el tiempo).

El tema ha estado rondando en mi cabeza por largo tiempo, sobre todo después que vi el documental de la BBC, “”My big breast and me”, (en donde varias chicas contaban su experiencia con tener busto grande y las inseguridades y problemas que eso les traía. 100% recomendable y disponible aquí).¿Por que algunas mujeres de gran tamaño abrazan con orgullo y con la frente en alto sus dotes, mientras algunas las esconden con vergüenza, aún pasados (hace rato) los años de pubertad?

En un breve repaso mental, me he dado cuenta que podría separar en varios grupos exactamente opuestos a las chicas pechugonas que he conocido durante mi vida: Un grupo es aquel que no sabe que hacer con ellos (por lo que les tienen rechazo, o en el mejor de los casos, aprenden a vivir con ellos disimulándolos) o aquellas que los adoran y los hacen parte central de sus looks. Y aunque claramente, en otras materias relativas al cuerpo, yo adscribiría a esta última actitud, (aunque no estoy en condiciones de aconsejar a nadie en el tema por falta de experiencia en el tema, soy dueña de un par discreto pero eficiente), este tema en particular resulta más ambiguo. Incluso si sacamos todo el peso social, y sexual de tener un par grande, pensemos sólo en lo cotidiano, en el moment0 en que una tiene que vivir y vestir un cuerpo voluptuoso.  ¿Que pasa con el día a dia? ¿Es posible aceptar y sacar partido de la situación? ¿Que piensan ustedes?

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