Antes y después: Mis “make-over” favoritos

Antes y después: Mis “make-over” favoritos

¿Porque nos gustarán tanto los makeover? Para mi, nada se compara a ese momento mágico en que la protagonista de la película sale renovada de una transformación, del que no sólo salió esplendorosamente bella, glamorosa y bien vestida, sino también, con todas las de ganar, porque “descubrió algo de si misma/o” en el proceso. El recurso de convertir a alguien tímido/nerd/feo en alguien deseable, bello y popular es tan antiguo como vigente, y prácticamente, es uno de los pilares donde no sólo se construyen las chick-flick (películas para chicas), sino miles de realities, series de televisión, etc; Por eso mismo, podríamos estar hablando dias enteros de ellos. Pero como todos tenemos cosas que hacer,  acá van mi lista (en constante revisión y crecimiento) de los make-overs que más me gustan:


Sandie en Grease: Si hay un makeover clásico es éste: La tímida y virginal Sandie, de usar vestiditos ñoños y cintillos en tonos pastel,  aparece en la feria de fin de año enfundada en un traje de látex negro apretado como un guante que ya se lo quisiera Kylie Minogue. Fumando, dice le dice unas palabras que no recuerdo (por chulas y poco relevantes) al jovensisimo John Travolta y se largan a cantar a dúo en una de las secuencias musicales más replicadas de la historia. Un hitazo.


Tai en Clueless: Seguimos con las referencias a ésta película, pero de verdad no podemos dejar de lado el make-over de la Tai grunge a la Tai estilo Beverly Hills mediados de los noventa, que queda tan bien que incluso se empieza a creer el cuento (haciendo temblar el imperio de popularidad absoluta de Alicia Silverstone). Eso si, éste makeover es una alpargata al lado del makeover que sí hizo Brittany Murphy  en la vida real a través de los años, que paso de ser una actriz gordita y sin mucha gracia bajo los estándares de Hollywood, a ser considerada casi casi una sex symbol. Cercana y chica de al lado, pero sex symbol al fin y al cabo.

Laney Boggs en She’s All that: Parodiada hasta el extremo, esta comedia adolescente cumple con todos los clichés posibles que hemos aprendido a querer a través de años de ver películas de secundaria. La chica “artística” y fea (se supone…) es engañada por el atleta popular para competir (transformación mediante) por ser la reina de la graduación y asi vengarse de su ex, la chica popular. Aunque es un clásico del género, el makeover en si es lo más débil: ¡¡Sólo le sacaron los lentes y le pusieron un vestido corto!!

Andie Sacks, en The devil wears Prada: En una de las versiones más modernas y efectivas de los makeovers actuales, un hada madrina encarnado por Stanley Tucci, con el guardarropa de Runway a disposición,  convierte a la linda-pero-desprolija Anne Hathaway, en una glamazona digna de los pasillos de la revista más influyente de la moda, capaz de dejar con la boca abierta a bellas y glamorosas como los personajes de Emily Blunt y Giselle Bundchen. Me llegó al corazón.

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