Vestuario Futurista

Vestuario Futurista

El Futurismo es un movimiento artístico que surge en Italia a principios del S. XX, el cual es fundado por Marinetti a través de la publicación, en el periódico parisino “Le Fígaro”, del “Manifiesto Futurista” en 1909. Esta corriente proclama el rechazo a la tradición y el pasado, defendiendo un hacer orientado hacia el futuro basado en las técnicas modernas e inspirado en  las grandes ciudades.

Esta corriente intelectual tocó todos los elementos de la vida cotidiana, desde los juguetes hasta la comida y la música, desde la arquitectura hasta el mobiliario y los textiles; el vestuario no fue la excepción: como todo lo demás, debía volverse moderno. En este afán una de las primeras instancias fue eliminar “el sistema de la moda”, concibiendo el diseño de cada prenda como una obra de arte, se pensaba que así “nada sería anticuado”. Giacomo Balla, pintor y escultor, fue el primer futurista que diseñó vestuario desde 1921; postuló, por ejemplo, que “el nuevo vestido futurista sería de corta duración, para permitir renovar continuamente el placer y la vitalidad del cuerpo y favorecer a la industria textil”, la reforma renovadora que se imaginó tenía más que ver con la voluntad de aplicar el dinamismo futurista a todos las cosas de la vida diaria que con la lógica del mercado de la moda.

Filippo Marinetti consideraba a la moda como un aspecto negativo: malograba o corrompía a las mujeres, cuya debilidad impedía el resistir la tentación del último vestido. Aunque el futurismo no condenó moralmente a la moda. En el “Manifiesto técnico de la pintura futurista” (1910), Carlo Carrà, Umberto Boccioni, Giacomo Balla, Gino Severini y Luigi Russolo declararon: “La armonía de las líneas y pliegues del vestido moderno obran en nuestra sensibilidad con el mismo poder emocional y simbólico que lo hacía el desnudo en la sensibilidad de los antiguos maestros”. El interés adoptado por todos aquellos partidarios del Futurismo, no podía desconocer al vestido, que también pertenece al domino artístico: “El traje de una mujer diseñado lúcidamente y bien llevado tiene el mismo valor que un fresco de Miguel Ángel o una madona de Tiziano” (Volt , “Manifesto della moda femminile futurista”, Roma futurista 3, no. 17, 1920, Pág.160). Su interés en el vestido no lo motivaba principalmente el deseo de promover las “artes menores”, lo que pretendieron fue prolongar el dominio artístico a todos los aspectos de la vida.

El modo de hacerlo fue a través del color: la imagen de una sinfonía visual en la calle del futuro, se lograría usando vestidos de diferentes colores. Otro elemento importante fue la “variabilidad”: Balla inventó un modo de vestuario que fuera modificable, lo cual cambió la relación entre el vestido y la persona que lo lleva, puesto que dejó de ser un objeto dado al cual su propietario debía someterse. La responsabilidad de controlar los cambios en el vestido se le daba más bien al usuario, quien debía entrar al ámbito de lo estético. Entre los límites fijados por el artista – diseñador, los usuarios podían expresar su propia creatividad y de esta manera la vestimenta se convertía en una obra de arte “abierta”.

* Gran parte de estos textos son extractos de Against Fashion: Clothing as Art, 1850 – 1930, traducidos y expuestos por William Cruz Bermeo.

* Este artículo nace a partir de la lectura del libro “Moda: una historia del S. XVIII AL Siglo XX”, Tomo 2, Editorial Taschen, Pág. 456, perteneciente a la colección de la Biblioteca del Museo de la Moda y Textil. Se invita y recomienda visitar este lugar, el cual está abierto al público, por la importante materia que cobija.

Dirección Museo de la Moda y Textil: Avenida Vitacura 4562, Vitacura, Santiago de Chile.

Horarios: de Martes a Viernes, desde 10.00 a 18.00 hrs.

Comentarios

También te puede interesar

Deja una respuesta