Entrevista a Laura Novik, diseñadora y consultora de moda

Entrevista a Laura Novik, diseñadora y consultora de moda

Laura Novik es una mujer que ha dejado su huella en la moda. Es socia fundadora de la consultora Blink Design, fundadora y directora de Raíz Diseño, promotora del diseño sustentable y experta en tendencias con estudios académicos en tantas áreas como te puedas imaginar. Tuvimos el agrado de entrevistar a esta argentina radicada en Chile y hoy te mostramos lo que compartió con nosotros.

¿Cuáles son tus labores actuales?

Estoy trabajando a full en lo que será el Congreso Ixel Moda 2010, donde brindo asesoría en cuanto a contenido académico. Paralelamente, estoy asesorando a otro congreso de textiles en Costa Rica que se realizará en Septiembre.

¿Cuándo te convertirse en cazadora de tendencias?

Trabajo haciendo análisis de tendencias desde el año ’95, la misma época en la que decidí irme de Argentina. Estuve un tiempo en Estados Unidos y ahí llegó la oportunidad de trabajar con una consultora, donde se dedican a la producción de contenidos de los reportes de tendencia que normalmente toda fábrica textil de confección compra.

A finales de los ochenta aparece el término coolhunting o coolhunter. En esa oficina aprendí que se trataba de un trabajo muy riguroso, que tiene objetivos comerciales concretos y que por otro lado precisa de una mirada, de una cultura no sólo de moda sino muy amplia. Cuando estás haciendo un reporte de tendencias tienes una mirada con mucha influencia del arte, la arquitectura, la música, el teatro. Tienes que ser una persona genuinamente muy curiosa.

Siempre pasa que cada gremio es muy endógeno, muy autoreferencial, pero a mí me gustaba participar en todo. Como a esta gente le gustó mucho mi mirada, me mandaron a Europa a trabajar en street vision; iba a un estreno de teatro fijándome en lo que iba pasando en ese ambiente. Fue así como una de las empresas colombianas cliente de mi empresa, me fichó y empecé a armar cartas de color para empresas textiles. Después me empecé a dedicar a la capacitación, con el objetivo que las empresas manejaran algunos de estos temas para poder tomar decisiones coherentes; en ese momento de mi carrera comencé a meterme con gerencia y participar ya como consultora.

Estás muy vinculada al lado académico del diseño, en generar instancias de aprendizaje y comunicación entre diseñadores ¿Cómo ves el desarrollo de esto en Chile?

Hemos podido traer a varios personajes muy interesantes. El año pasado invitamos a Danilo Camisares y el antepasado a Chia Jaramillo, una colombiana experta en visual merchandising. Por ahí me gustaría ver a más gente, por ejemplo como la Pola (Pola Thomson). Ella es súper matea, aprovecha todas estas cosas y está en ese camino. Es súper importante para mi la participación de profesionales; soy una convencida que uno tiene que estar siempre capacitándose. Siempre están sucediendo cosas nuevas y siempre es bueno estar al día, y este tipo de situaciones son una práctica para los diseñadores de vestuario. En Chile no están acostumbrados a continuar aprendiendo durante su vida profesional, se quedan haciendo y hacer es importante, pero también es bueno escuchar lo que otros dicen.

¿De dónde extraes esa información?

Como habrás visto (su casa está repleta de libros), me gusta leer, leo mucho. Uno de los grandes mitos es que se cree que el coolhunting se refiere a cuando una persona sale con la cámara y saca fotos de lo que está pasando. La coyuntura también es importante, pero también es importante si contribuye.

No importan las cosas que están pasando, importan los discursos. Mi trabajo es leer, me compro mucha bibliografía contemporánea y pasada; ahora hay un revival de los ochenta, pero si trabajas con los ochenta tienes que regresar a los cuarenta, a los veinte, etc. Hay que analizar qué etapa es importante, qué películas hablan de esto, que libros son los que cuentan, los diseñadores que hacen sentido ahora. Por supuesto también viajo, me nutro y voy intercambiando información, te vas encontrando con libros, con cosas, que si puedo las compro y si no me quedo con el dato para comprarlas cuando junto el dinero. Es así como voy encontrando discursos, porque el trabajo del analista de tendencias no está en el aire, de hecho es definir desde qué lugares exactamente vienen las cosas y ofrecer un reporte que hable de colores y estilos que te permiten armar un universo de comunicación para cada temporada.

Estás muy enfocada en lo que es Eco Moda ¿Cómo hacer que este tema se mantenga para que el público no lo olvide?

Hay un punto que es clave y es que el planeta no da para más. Obviamente entra como una moda y no está mal que eso suceda, porque siento que tiene una emoción bien interesante en todo este contexto, que es por un lado quitarle el dramatismo que tiene esta especie de proclamación de “salvemos el planeta”. Y Raíz Diseño es nuestra plataforma, donde hablamos más de sustentabilidad que de ecología, desde una visión macro y sistémica. Por un lado se está perdiendo biodiversidad, pero también al mismo tiempo está aumentando la pobreza; cuando el entorno tiene un maltrato con el medio ambiente, ese mismo entorno tiene un maltrato con el ser humano. Tenemos que analizar de qué manera podemos producir contemplando el impacto de nuestro accionar.

Ahora llevo ropa de una diseñadora colombiana que se llama Francesca Miranda. Francesca decide trabajar en esta colección con algodón orgánico, con unas sedas maravillosas porque tiene un público que respeta estos valores y da trabajo a artesanas tradicionales de la zona de la costa. Exporta desde Colombia a todo el mundo, es la diseñadora más exportadora que tiene Colombia y pensando en este ejemplo yo digo: acá tienes a una persona que hace una ecuación donde hay negocio, pero también hay sustentabilidad ambiental y social mientras gana plata.

Siempre se ha dicho que en los productos eco no hay variedad  y que todas las propuestas tienen el mismo estilo, colorido y materialidad ¿Cómo hacer que estos productos sustentables lleguen a un público más amplio y diverso?

Obviamente los productos ecológicos tienen sus limitantes, obviamente la exacerbación en cientos de miles de colores afectará al medio ambiente; también es un aprendizaje por lo tanto las cartas de color son menos complejas, los looks pueden ser miles pero tiene cierto discurso que obviamente es limitado. Yo no puedo estar hablando de techno con un algodón orgánico, en sí lo ecológico te va proponiendo una cierta manera de ver el mundo.

Según tu visión ¿Qué está pasando en Chile respecto a este tema?

Es importante la distancia que hay entre el producto que yo estoy comprando y el productor. Por ejemplo, si el producto se diseña en Chile, el diseño se manda vía internet a China donde se fabrica polucionando porque no hay controles y después viene en un barco que se mueve con petróleo; al final, ese pedazo de tela que llevas aportó en millones de emisiones de carbono, contaminó el agua del mar y llega a la casa comercial por $2.990: esa es la realidad de la oferta para el chileno de clase media. Distinto sería que compraras un insumo para fabricar el artículo ¿Por qué no voy a ser capaz si soy capaz de no comer uva en la época en que no hay uva?

Si tuvieras que hablarme de diseñadores en Chile que sí estén buscando respuesta a todo esto ¿A quién nombrarías?

Rodrigo Alonso es un tipo que está al tanto; le interesa vivir el diseño, construir su nombre y eso es importante, porque tiene mucha vocación autoral y necesita de reconocimiento. Chile está en el despertar del diseño, pero hay chicos que están haciendo cosas súper interesantes: la gente de Made In Mimbre en cuanto a diseño industrial, Chantal Bernsau, también la Monoco (Mónica Pérez), una de las diseñadoras de joyas más impresionantes que tiene Sudamérica y es chilena. En vestuario está María Paz Valdivieso, quien estuvo en la última pasarela que hicimos, y también la Juanita Díaz. Gerardo Tyrer, quien desde hace décadas haciendo cosas increíbles, pero tampoco hay un mercado que consuma tanto diseño de autor. Chile comenzó a tener un despertar a partir del 2003, 2005, yo llegué acá en el 2003 y esto estaba mucho más apagado, no había escena nocturna. En cambio hoy tienes que pedir cita con antelación en tales restaurantes mientras antes te echaban a las 12 de la noche. Ahora puedes rumbear de lunes a domingo y si tienes donde salir tienes donde usar ropa y nadie quiere repetirla, o sea aumenta el consumo. Por eso cuando a mi me dicen que acá no hay movida yo les digo “Pero ¿Cómo que no hay?” Estamos viviendo el momento de la ola, estamos en la movida, estamos haciéndola. Me siento súper afortunada de estar aquí en este momento, con un Teatro a Mil increíble, con un festival de cine increíble, con miles de movidas en diseño.

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